Tecnología

Compras colectivas: el modelo win-win-win que revoluciona el consumo

Los consumidores acceden a productos hasta ahora fuera de su alcance, los negocios atraen a clientes y la plataforma se queda con una parte. ¿El modelo perfecto?

El cambio en el modelo queda claro simplemente con preguntar a un par de usuarios “convertidos” qué hacen con las newsletters que reciben cada día de su sitio de compras colectivas favorito. ¿Marcarlo como spam? ¿Borrarlo? ¿Marcarlo como leído para que no moleste? No: esos correos se abren y se escanean. Si no interesa nada, se borra. Si hay algo que hace click, se corre a apuntarse a las ofertas. Mejor no quedarse sin sitio.

¿A qué se debe el boom de las plataformas de compras colectivas? ¿Por qué han tenido tanto éxito en plena época de crisis? Muy sencillo: ofrecen un modelo que está revolucionando el consumo al permitir a todos sus agentes ganar. Los consumidores, sobre todo, ganan el poder permitirse productos o servicios que antes suponían un lujo o capricho muy puntual. Los negocios locales atraen a nuevos clientes y fidelizan a los existentes. Y el intermediario, mientras tanto, se lleva también una pequeña comisión de las ventas generadas.

Si hay que situar el inicio de la revolución de las compras colectivas en Internet habría que viajar hasta 2008, momento en el que Andrew Mason lanzó Groupon, la plataforma principal que con su boom propició la aparición como setas de otros sitios similares. La idea era tan sencilla como inexplorada: juntar el sistema clásico de descuentos por cupones del mundo offline, y llevarlo a Internet añadiendo el factor “grupo”.

Productos o servicios de todo tipo (desde un fin de semana en un hotel hasta una sesión de manicura, pasando por la venta de productos informáticos) a un precio muy rebajado: si se junta un número determinado de personas que se comprometen a hacerse con el producto, la oferta se cumple. ¿Suele lograrse juntar ese número de personas? Sí, de hecho, normalmente hay que ser rápido para no quedarse fuera.

El poder de lo local

Quizá una de las claves que explican el éxito que están teniendo sitios como Groupon, LetsBonus o Groupalia sea la de haber vuelto a pensar en lo local en un mundo obsesionado con la globalización. Así, el modelo se basa en ofertas por ciudades, uniendo así a consumidores con negocios locales, permitiendo al usuario conocer qué se ofrece en su propio entorno. Ahora, además, la tecnología móvil le está dando un impulso extra a todo esto.

Y es que ya no es necesario leer esas newsletters o consultar la página web para estar informados de esas ofertas. A estas formas de consultan se suman ahora las apps, que acercan todavía más a consumidores y negocios: utilizando el GPS, la app puede rastrear qué ofertas hay cerca y proponérselas al usuario.

“Si no tienes dónde comer un día cualquiera”, explican en el blog de Groupon, “puedes entrar en la página de tu ciudad a través de la aplicación, comprar un cupón en el restaurante que más te guste y mejor te venga en el momento, ¡y luego reservar!”. Las opciones varían desde restaurantes hasta ópticas. La vertiente práctica que se está desarrollando a través del móvil apunta a un futuro brillante para el modelo.

Democratización: productos y marketing al alcance de todos

La otra palabra clave que es imprescindible citar al hablar de sitios web de compras colectivas y al tratar de explicar su éxito es la de “democratización”. En el caso del consumidor está claro dónde entra: permite al usuario acceder a productos y servicios y a una frecuencia de consumo que no se podría permitir a precios normales. Es decir, se democratiza el consumo. Pero, ¿hay también democratización en el caso de los negocios que deciden lanzar sus ofertas en alguna de estas plataformas?

La respuesta es una vez un rotundo “sí”: estas plataformas proporcionan a los negocios locales una herramienta de marketing perfecta y sin conste alguno. Es decir, pequeños comercios que antes no se podían permitir invertir en publicidad, pueden crear su campaña en forma de ofertas en este tipo de webs. ¿El plus? Cada oferta creada por el comercio es un anuncio, y como tal proporciona visibilidad a la empresa. Su efectividad, además, es directa y fácilmente cuantificable. ¿Cuánto se paga? Por comisión: si la oferta no se cierra, el negocio no paga nada.

Sobre el autor de este artículo

Claudia Rivas