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Cómo sería Internet si EEUU abandona la neutralidad de la red

como seria Internet sin neutralidad en la Red

Ahora que EEUU se aproxima a abandonar la reglas que regulan Internet queremos explicarte cómo sería la experiencia de navegar sin neutralidad en la Red.

La Comisión Federal de Telecomunicaciones (FCC) en Estados Unidos, anunció el martes su intención de poner fin a los acuerdos que regulan la neutralidad en la Red. De esta manera la Administración Trump continúa en su avance por borrar todo lo relativo a la era Obama.

Según informa el portal Fortune, Ajit Pai, representante de la FCC,  manifestaba abiertamente su intención de votar por rescindir la normativa en la votación que se celebrará del próximo 14 de diciembre.

“Hoy propongo derogar las severas regulaciones de Internet impuestas por la Administración Obama y volver a un marco más ligero bajo el que Internet se desarrolló y prosperó antes de 2015″, escribió Pai en su cuenta de Twitter el martes.

Ahora que el trato por igual de todos los datos y usuarios que transitan por Internet se tambalea en  EE.UU., te explicamos cómo acabar con la neutralidad de la red afectaría a tu forma de navegar.

La neutralidad de la Red: la nueva lucha de los youtubers

Mientras que la neutralidad en la Red esté vigente, todos los proveedores de servicios de Internet deben tratar todo tráfico de datos de la misma manera sin depender de qué plataforma, aplicación o equipamiento se sirve el usuario.

Sin esta legislación los servidores serían libres de privilegiar o dificultar el acceso a ciertas partes de Internet según su propio criterio. Las grandes empresas de Internet podrían favorecer sus servicios. Así los gigantes de Silicon Valley o Telecom podrían pasar a gobernar la Red.

Navegar sin neutralidad de la red

El principio de la neutralidad de la Red impide que las empresas puedan llegar a acuerdos con los proveedores de servicios que conlleve ventajas imparciales para su beneficio, como por ejemplo, un mayor ancho de banda.

Acabar con la neutralidad de la red significaría que esto pueda convertirse en un hecho. Los proveedores  verían el negocio en dividir el servicio en accesos rápidos y lentos, cobrando más por velocidades más altas.

En esta línea se sitúa el controvertido acuerdo entre Netflix y la operadora americana  Comcast.  Sin entrar en muchos detalles ambos gigantes americanos anunciaban que con esta alianza se aseguraba la velocidad  óptima de visionado en la plataforma de pago.

Sin una regulación en Internet este tipo de acuerdos podrían darse por sentado. Las operadoras podrían exigir pagos especiales a las compañías para la optimización de los servicios. O a la inversa,  ser las empresas las que a través de ellos obtener tratos favorables ante competidores.

Jugar a videojuegos, ver videos en YouTube o simplemente mandar mensajes en tus redes sociales pasaría a tener un precio más elevado.

Si las empresas de contenido no quisieran o no pudieran pagar, podrían verse afectados por una velocidad menor que dificultase el llegar a ellos o  incluso se podría bloquear el acceso a los sites de competidores.

Vodafone-Pass-tarifas

Vodafone Pass es uno de los productos más atacados en nuestro país por posible vulneración de la neutralidad de la red.

Los más perjudicados

En definitiva, todo apunta a que  se terminarían generando paquetes con diferentes accesos a la red en función del precio. Para que podamos hacernos una idea, sería algo parecido a lo que  ahora mismo pasa con la televisión de pago.

Esta doble velocidad podría generar costes que debería asumir el cliente en último término. A lo que actualmente pagamos  tan solo por conectarnos a Internet deberíamos  sumarle el extra que supondría contratar cada uno de los servicios de los que quisiéramos hacer uso en la Red.

Está claro que los grandes perjudicados de todo esto serían los usuarios. A menor presupuesto, menor acceso a la Red.

Internet dejaría de ser un enorme repositorio de conocimiento libre y global para todos. Solo aquellos dispuestos a gastar su dinero podrían acceder a la totalidad de oportunidades que ofrece la Red.

La Neutralidad de Red es esencial para la innovación

Pero más allá de los usuarios, las empresas pasarían a tener menores beneficios, pues verían reducido su volumen de clientes, y más gastos a asumir. 

Además, un  Internet menos neutral le pondría las cosas muy difíciles a todos aquellos emprendedores que han lanzando sus negocios a la Red.  Las startups verían limitadas las posibilidades que ofrece Internet  en función de su presupuesto.

¿Qué pasa en Europa?

Mientras que Estados Unidos se encuentra  a un paso de dejar de ser neutral en Internet, en Europa hemos caminado hacia la dirección opuesta.

En agosto del año pasado, el Organismo de Reguladores Europeos de Comunicaciones Electrónicas, (BEREC) aprobó una serie de normas para la aplicación armonizada de la neutralidad de la red  en la UE, aplicable a los 28 Estados miembros.

En España, es el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, el encargado de velar que acuerdos y privilegios de este tipo no puedan llevarse a cabo. Aunque como en el resto de Europa se apuesta por defender la neutralidad de la Red, en nuestro país hemos vivido casos controvertidos que alteran la libre circulación por las redes.

Cabe recordad la polémica entre Netflix  y Telefónica. Los clientes de la operadora española se quejaban de que su velocidad de conexión en la plataforma de vídeo no era la adecuada, y menos en horarios de máxima audiencia.

Por su parte, Vodafone a través de  Vodafone Pass, nos permite hacer uso de nuestras aplicaciones favoritas sin ver por ello alterada nuestra tarifa de datos. Aunque la operadora se ha mantenido siempre bajo la legalidad, lo cierto es que beneficiar unas aplicaciones en función alteraría bastante lo que entendemos por neutralidad en la Red.

Estados Unidos se encuentra a un paso de acabar con su posición neutral en la Red.  Lo cual puede llevar a una experiencia de navegación en Internet donde este tipo de ejemplos serían cada vez más frecuentes.

Sobre el autor de este artículo

Cristina Fernández Esteban

Licenciada en periodismo. Entusiasta de la tecnología, la literatura y el café.