Tecnología

Cómo afectaría una hipotética independencia de Cataluña al sector TIC

Empleo, tejido empresarial, inversión en I+D, fuga del capital riesgo, marcha de multinacionales… Estos son los posibles efectos de que Cataluña se separara de España para la industria tecnológica.

Este domingo, uno de octubre, está prevista la celebración del referéndum por la independencia de Cataluña. Esta votación, aprobada de forma irregular en el Parlament, denunciada por la Fiscalía del Estado y declarada ilegal por el Tribunal Constitucional, está impulsada por solo tres partidos con representación en el parlamento catalán (ERC, Partido Demócrata de Cataluña -antigua CiU- y los radicales de la CUP) y, según las últimas encuestas realizadas sobre el terreno, más del 60% de los propios catalanes la consideran ilegal.

Al margen de estas consideraciones políticas (a las que se puede sumar que ningún país democrático ni organismo supranacional ha dado su apoyo a la consulta o la falta de garantías legales sobre el posible resultado que de ella salga), es sumamente interesante aventurar qué puede pasar ante un evento de esta magnitud, cuáles pueden ser las consecuencias inmediatas de dicho referéndum.

Y si bien en el ámbito político, estos elementos están claros (posible declaración unilateral de independencia, aplicación del artículo 155 de la Constitución, etc.), no lo está tanto si bajamos estos efectos directos de la consulta a sectores de actividad concretos. En el caso que nos ocupa, cuáles serían las consecuencias para el sector TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) de una potencial independencia catalana.

Para ello, en TICbeat hemos consultado a empresas, escuelas de negocios, patronales y analistas de negocio. Ninguno de ellos ha querido ‘mojarse’ ante un tema tan polémico y con tantas implicaciones sociales como el que nos ocupa. Sin embargo, sí podemos trazar un mapa de cuál es la realidad de este sector en Cataluña y qué es lo que está en juego basándonos en estadísticas oficiales, informes independientes y las pocas opiniones públicas que algunos líderes han vertido.

104.900 puestos de trabajo en juego

De acuerdo a los últimos datos de la EPA (Encuesta de Población Activa), referentes al segundo trimestre de 2017, en Cataluña hay unas 104.900 personas trabajando en empresas relacionadas con las TIC, puestos que en la inmensa mayoría de los casos están ligados a negocios internos en la propia CCAA y en España. Se trata de un 26,1% más que un año atrás y representa nada menos que el 3,2% del total del tejido laboral catalán, porcentaje muy por encima de la media española (2,7% de toda la población ocupada).

La importancia capital del tejido laboral de base digital en Cataluña no es nada baladí para el conjunto del país: uniendo esta comunidad con Madrid obtenemos el 58% de todo el empleo TIC nacional. Eso según la EPA, porque si nos atenemos a los últimos datos de una fuente como Ticjob.es (analizando, en este caso, las ofertas laborales disponibles en el sector) la cifra asciende al 73% (Madrid -54%- y Cataluña -19%-).

Por provincias, Barcelona lidera en esta comunidad el número de ofertas de empleo TIC, copando el 94 % de las mismas en el último período registrado por Ticjob (6.798 puestos). El resto de ofertas de empleo tecnológico se reparte entre Gerona, Lérida y Tarragona, con un 2 % cada una. Casualmente, la Capital Condal forma parte de los territorios donde todas las encuestas arrojan una oposición más clara al referéndum y en los que existe un menor recorrido de las corrientes independistas.

13.000 empresas dedicadas a las TIC

Los datos de empleo quizás sean los más representativos de lo que se puede poner en tela de juicio con una potencial independencia catalana, pero para entender dónde está el riesgo de perder esos trabajos debemos seguir analizando el resto de métricas. Por ejemplo, la propia constitución del tejido empresarial TIC de la región.

De nuevo recurrimos a la EPA (2016) para constatar la existencia de 12.800 empresas en el sector tecnológico catalán, con más de 14.000 millones de euros de facturación anual y más de 200 millones de euros destinados anualmente a inversión en I+D. De nuevo, junto a Madrid, Cataluña es el motor de las TIC en el país: el 88% de las ventas del sector se realizan en Madrid y en Barcelona, según un informe reciente del BBVA.

Cómo afectaría la independencia a la industria del videojuego

Alguien podría pensar que un tejido empresarial tan fuerte en el mercado tecnológico supondría que el impacto de una posible separación del resto de España perjudicaría más al conjunto nacional que a Cataluña. Nada más lejos de la realidad: a la pérdida del negocio con otras CCAA hemos de unir que la potencial independencia catalana supondría, como ya han confirmado desde Bruselas, la salida inmediata de Cataluña del mercado común europeo. Dicho de otro modo, de un plumazo, el tejido TIC catalán perdería a la mayoría de sus potenciales clientes, lo que obligaría necesariamente a un reajuste de plantillas dramático.

Los gigantes del sector podrían abandonar Barcelona

Este aislamiento comercial implicaría, en primer lugar, que todas las empresas internacionales que tienen su sede en España radicada en Barcelona abandonarían esta localización para poder seguir accediendo a las ventajas del mercado comunitario y al negocio del resto de CCAA.

Así lo indicó, por ejemplo, el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España, Jaime Malet, quien advirtió que Cataluña podría perder la sede social de muchas multinacionales de gran peso. “El plan de contingencia para una compañía catalana que tenga su sede social en Barcelona o en Girona es muy barato y muy fácil. De un día para otro se convoca un consejo de administración, que ya está preparado, y en 24 horas ya tienes la sede en cualquier otra parte de la geografía española”, advirtió el ejecutivo.

En el sector tecnológico, es cierto que no son demasiadas las multinacionales de renombre que cuentan con su sede principal en España localizada en Cataluña. A bote pronto, se cuenta con las germanas T-Systems (Deustche Telekom) y Basf,  la americana Tech Data o la francesa Schneider Electric. Todas ellas tendrían, en una hipotética Cataluña independiente, que elegir entre trasladar sus activos a España, duplicar activos o renunciar a un mercado como el español (39 millones de personas, descontando Cataluña) en favor del surgido tras el referéndum (7,5 millones de ciudadanos). Decisión que parece fácil para estos negocios y, como está sucediendo con el ‘brexit’, perjudica especialmente a la parte que abandona el mercado común.

¿Fuga del capital riesgo y de la inversión extranjera?

Cataluña también es una de las comunidades donde el capital riesgo destinado a financiar startups de base digital es más activo. De hecho, esta región fue líder el pasado año por número de operaciones (182), superando a Madrid (117), País Vasco (58) y Galicia (57); aunque la relevancia de estas inversiones parece ser notoriamente inferior a la de otras zonas si nos atenemos a la cantidad invertida (2.271 millones de euros a nivel nacional): Madrid concentra el 32% del volumen invertido, por encima de Baleares (19,8%), Cataluña (14%) y Galicia (7,4%).  

Todo esto quedaría en el aire en el momento en que Cataluña declare su independencia. Por lo pronto, automáticamente se cortaría el grifo de los programas públicos de capital riesgo (como el Fond-ICO). También los inversores europeos tendrían más dificultades fiscales para poder entrar en el accionariado de proyectos catalanes. Y, por último, la inestabilidad surgida en un Estado que no tendría Constitución hasta un año más tarde, sin reconocimiento internacional de sus leyes y sin garantías jurídicas convertirían en una osadía cualquier operación de capital privado, especialmente de fondos extranjeros.

Golpe al I+D en los dos lados de la frontera

Tomando los últimos datos disponibles del INE (correspondientes a 2015), el gasto en I+D en Cataluña ascendió a 3.100 millones de euros, de los cuáles 1.100 millones fueron aportados por la Administración Pública e instituciones de educación superior. Un dinero que correría grave riesgo de no volver a estar jamás disponible, ya que hemos de sumar que España y la UE dejarían de aportar fondos amén de que la hipotética República Catalana nacería con una deuda de 265.000 millones de euros, considerada como ‘deuda basura’ por los analistas y prácticamente imposible de refinanciar.

La inversión en I+D en Cataluña perdería, de forma directa, casi la mitad de su volumen total (sin tener en cuenta el impacto de la marcha de empresas innovadoras por los motivos antes expuestos) y quedaría muy limitada de cara al futuro para seguir los avances europeos y globales en aspectos como la transformación digital, salud, industria, energía o nuevos materiales. Y, como un círculo para nada virtuoso, eso implicaría una recesión económica, un retroceso histórico del tejido productivo local y, al final, una todavía menor capacidad de invertir en I+D para salir del atolladero.

Para España la situación tampoco sería positiva: Cataluña en estos momentos representa el 23,6% de toda la inversión nacional en innovación y desarrollo. Reubicar a los profesionales que se quedarían en el aire tras la independencia y recobrar el pulso latente que dejarían las universidades y centros de I+D en tierras catalanas sería una misión titánica que tampoco saldría especialmente barata a las arcas de Madrid.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.

  • Oscar

    Alberto, el Tribunal Constitucional puede declarar el referéndum “constitucional” o “inconstitucional”, y de momento lo ha suspendido por declararlo “inconstitucional”, pero no puede decretarlo “ilegal”.
    No hacía falta leer nada más, ya sabemos de qué va el resto (aunque lo he leído para confirmar mis sospechas): vamos a meter miedo.

    • albertoiglesiasfraga

      Buenas Óscar, ¿cómo se llama a algo que va en contra de la Constitución de un país, es decir, su ley máxima? En mi tierra, “contra la ley” es sinónimo de “ilegal”. Sobre lo de meter miedo, es un análisis de datos, declaraciones y proyecciones bastante circunscrito a la realidad, sin posicionamiento político alguno y contando el efecto negativo no sólo para Cataluña, también para España. Si te mete miedo, deberías plantearte por qué. De todos modos, me alegro que, aunque con tus prejuicios en la cabeza, nos hayas dignado con tu tiempo de lectura.

      • Oscar

        No tinc por! (¡No tengo miedo!)
        Ya podéis llamarnos tumultos, pero este domingo saldremos a la calle respondiendo a vuestro miedo con ilusión.
        Quedaos vosotros con vuestros prejuicios y vuestro miedo.

  • Spider Indepe

    En serio?
    No hay más argumento para permanecer en España que el miedo ?
    Al menos, en una Catalunya independiente, parece que nos irán mejor las cosas.
    Si seguimos en España, nos hundimos todos.
    DEMOCRACIA.