Tecnología

Coleccionistas de datos: entre delincuentes y aficionados

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Escrito por Lara Olmo

Como quien acumula sellos y cromos, los coleccionistas de datos se dedican a reunir información de miles de sitios web como correos y contraseñas. Algunos lo hacen por placer pero otros tienen intenciones más oscuras.

La ingente producción y acumulación de datos ha provocado que surja un nuevo perfil a medio camino entre los hackers y los científicos de datos: los acumuladores de datos. Usuarios que, como auténticos coleccionistas, reúnen billones de archivos, contraseñas y credenciales de páginas web, que luego se intercambian entre ellos con fines más o menos legales.

Con estas credenciales, lo lógico es pensar que esta inclinación por acumular información solo puede tener fines delictivos, como por ejemplo la venta a terceros. Pero lo cierto es que hay coleccionistas de datos que simplemente lo son por afición, como el que tiene cromos o sellos, para acumularlos o incluso intercambiarlos.

Frente a los foros donde se concentran los hackers “corrientes”, los coleccionistas de datos prefieren organizarse en sus propias comunidades y allí compartir parte de la información que tienen en su poder y adquirir nueva. Algunos lo hacen incluso de forma altruista, para ganarse la confianza de los demás.

Muchos de estos coleccionistas de datos empiezan con esta singular afición casi sin darse cuenta. En Vice han entrevistado a uno de estos acumuladores de datos, quien, bajo el pseudónimo de David, asegura que esta afición engancha. “Cuando empiezas a recibir datos y archivos, cada vez quieres más“, asegura.

El espíritu de comunidad esta muy arraigado, y tal y como explica el entrevistado, solo hay que comportarse de forma “legal” con los demás coleccionistas y construirse una red interesante para hacerse con una cartera de datos de los más suculenta.

Estos focos de intercambio de información y datos son vertederos de magnitudes casi incalculables. Por eso, cada vez que oímos un nuevo ataque a plataformas o redes sociales, se produce una brecha que pone en juego la privacidad de cientos de millones de usuarios, cuyos datos son puestos a la venta o caen en otras manos.

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Uno de estos recolectores de datos en Internet puede acumular de media más de 1.000 bases de datos, muchas de ellas de sitios como foros de videojuegos o webs pequeñas, pero otros acumulan hasta cinco y seis mil. Cuando hablamos de estas cantidades, los intenciones suelen ser más oscuras, como hackear páginas web.

Algunos de ellos se especializan en reunir información polémica, como por ejemplo la que contienen bases de datos de criminales o de sitios web de encuentros extramatrimoniales como Ashley Madison. Otros, como si fueran estatistas, se centran en descubrir cuáles son las contraseñas más habituales en un sitio web o los correos electrónicos más utilizados en determinado país.

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En esas ocasiones el fin no es otro que el de la mera curiosidad. Pero quien tiene información tiene poder, y algunos de estos acumuladores de datos los emplean para amenazar con revelarlos si no consiguen un determinado objetivo.

Está claro que, en mayor o menor medida, los datos siempre serán valiosos para alguien, empezando por sus legítimos dueños. David, el coleccionista entrevistado, asegura que “nada de lo que colecciona es basura“; por algo será.

Vía | motherboard.vice.com

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.