Impresión 3D Tecnología

Científicos del MIT logran imprimir un edificio en 3D… ¡en solo 14 horas!

Un ‘robot albañil’ diseñado por el MIT revoluciona el concepto de impresión 3D y promete construirnos nuestra casa, a nuestro gusto y totalmente resistente, en apenas horas.

La compra de una vivienda es siempre una de las decisiones más importantes para cualquier familia y, también, uno de los procesos vitales más importantes para cualquier persona. Sin embargo, este proceso -cuando se trata de obra nueva- nos obliga a esperar incluso años antes de que el edificio esté completamente construido. Una larga ansiedad que no se entiende con el progreso de la técnica.

Y aquí es donde entra en juego la impresión 3D, tecnología que hace ya tiempo que dejó de ser exclusiva del plástico sino también capaz de procesar metal, vidrio e incluso alimentos. Con esta base, científicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) han logrado construir la estructura básica de un edificio completo en tan solo 14 horas.

No, no es un milagro, pero quizás sí el fin de las constructoras y promotoras inmobiliarias tal y como las conocemos hoy en día: la impresión 3D no sólo es más rápida, sino también mucho más barata y totalmente personalizable al gusto del consumidor, desde el propio diseño de la vivienda hasta el tipo y densidad de material a emplear.

De esta forma, aseguran desde el MIT, se pueden lograr combinaciones mucho mejores a las actuales y que se adapten a los requisitos de resistencia o aislamiento de cada zona. Y, como se imprime con un sistema robótico, las formas y tipología de edificios que se pueden desarrollar superan con creces todo lo que estamos acostumbrados a ver.

Precisamente ese ‘robot albañil’ es una de las claves del éxito de esta nueva revolución. Consta de un vehículo oruga que lleva adosado un brazo robótico de escala industrial pero con una precisión absoluta gracias a un dispositivo más pequeño en su extremo. Este brazo puede dirigir el material procedente de cualquier boquilla de construcción convencional (como el vertido de hormigón o de material de aislamiento), pero también cabezales de fresado o de otra clase de materiales más propios de la impresión 3D. E, incluso, mezclar varios de ellos en un mismo disparo para crear estructuras de nueva generación más resistentes.

A diferencia de los equipos tradicionales de impresión 3D, el robot del MIT no está anclado en una estructura fija, sino que tiene libertad prácticamente total de movimiento. Ello facilita la construcción de viviendas de gran tamaño sin que el coste se dispare.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.