Tecnología

Ciberactivismo: Más fácil, pero más frustrante en la era digital

Mary JoyceEn la nueva era digital, la conectividad de personas por todo el mundo es total. Es casi imposible mantener un secreto: internet sabe tu identidad, tus gustos, dónde vives y hasta qué pizza sueles comprar. Éste es el lugar en la que el ciberactivismo ha encontrado su hogar, en los newsfeeds de las redes sociales, los blogs y las páginas web.

Mary Joyce, una experta del ciberactivismo y la fundadora de The MetaActivism Project , fue una de los ponentes en la primera edición de BDigital Congress; un congreso de ecosistemas digitales celebrado en Barcelona este año.  Hablamos con ella por teléfono, para que la analista nos explicase lo que supone ser un activista en la era digital.

“La mejor forma de periodismo ciudadano es la que tiene a varias personas reportando sobre la misma cosa, esto aporta mayor veracidad. El trabajo del periodista es verificar los hechos para asegurarse de que son certeras. Muchas publicaciones como The Guardian (en el Reino Unido) o canales de televisión como CNN están intentando incluir el periodismo ciudadano mientras están reportando. Una cosa no ocupará el lugar de la otra”, explica, refiriéndose al papel de los ciudadanos reporteros y de los periodistas. “Pueden complementarse entre ellos”, apunta.

Para los niños y los jóvenes que han nacido en la era digital, se ha abierto un abanico de posibilidades que las generaciones anteriores no han podido disfrutar. ¿Significa esto que el vacío generacional de la tecnología online va a dejar de existir con el tiempo? Según Joyce, este gap entre generaciones seguirá existiendo pese a los avances tecnológicos y el incremento de personas que utilizan la tecnología. “Cada generación tiene su tecnología. Los adolescentes ahora, que han crecido en la era digital, están más acostumbrados a comunicarse a través de las redes sociales o a través de SMS — seguirán haciendo lo mismo. La brecha entre las generaciones va a continuar existiendo”, predice.

Las campañas de activistas  tienen ahora más alcance que nunca gracias a la información disponible en la web y al número de personas online; aunque el número de campañas y la competencia significa que muchas veces las campañas importantes no se dejan oír. “Para los activistas la cosa es más fácil, es más barato y se puede llegar a más personas. Esto también significa que hay más competencia y las personas están siendo abrumadas por demasiados temas,” dice Joyce. “Para poder destacar, hay que recordar siempre que a las personas se les llama la atención de forma emocional. Muchas cosas pueden hacer que las personas se enfaden, sientan tristeza, se escandalicen… esto les hará compartir el mensaje. También si es gracioso”, aconseja.

Con tantas campañas de activistas en el mundo, parece imposible que se hagan injusticias sin que lo sepamos todos. “Es cierto que es mucho más difícil guardar un secreto”, afirma Joyce, quien denuncia las atrocidades cometidas en Uganda y la reciente masacre en Homs. “Todavía sigue libre, todavía no le han condenado por lo que ha hecho”, dice sobre Kony, el jefe militar africano. “Lo que está ocurriendo es que las personas ahora tienen conciencia de lo que está ocurriendo, pero no se está haciendo nada”, argumenta. Ella apunta a que todos sabemos lo que está ocurriendo en el mundo ahora, pero faltan las consecuencias para las personas culpables de opresión y agresión. “Tenemos que encontrar nuevas formas de actuar en el futuro que están a la par con la concienciación”, añade.

Mary Joyce

Sobre el autor de este artículo

Natasha Bernal