Tecnología

Chatroulette se ha vuelto sórdido… ¿Airtime ya es glamuroso?

Dos adolescentes de Turquía, un hombre con pelo en pecho de algún lugar en España, una pantalla en negro, una voz que habla en algún idioma difícil de identificar. Eso es lo que un rápido tour por el otrora megaéxito de la red, Chatroulette, permite encontrar. Todos hablábamos de las posibilidades sorprendentes y creativas que ofrecía el nuevo juguete de internet (ahí está el vídeo célebre del pianista que amenizaba los encuentros en directo con los sucesivos usuarios que chateaban con él) y analizábamos su lado más inquietante (no era complicado encontrarse imágenes sexuales y a personajes no muy amigables), aunque lo que llegó se fue rápidamente.

Andrey Ternovskiy, su adolescente creador ruso, pidió el visado para establecerse en Silicon Valley y trabajar en un producto mejor. La página estuvo ‘apagada’ durante una temporada, volvió con canales y geolocalización, aunque seguía teniendo un punto inquietante y continuaba atrapando más a según que usuarios que a otros. Sean Parker, cofundador de Napster y primer presidente de Facebook, apuntaba en esa misma época que estaba colaborando con Chatroulette, aunque la página continuó siendo lo que era, mantuvo su diseño no muy hermoso y acabó en lo que es ahora, un ejemplo de aquellas cosas que están de moda pero que no viven por siempre en la red. Según el ranking de Alexa, ahora Chatroulette es sólo el destino de navegación 4.163 de todo el mundo.

Chatroulette sigue siendo feo y continúa pecando de los mismos defectos  que en su apertura. ¿Es, como criticaban algunos de sus detractores, el destino favorito de los exhibicionistas?

Mientras Chatroulette se olvida y se hunde en la inmunda sordidez, Airtime llega de la mano de Sean Parker, quien había apoyado a Chatroulette, como la alternativa o la heredera amigable. Sean Parker y Shawn Fanning se han aliado para lanzar Airtime, en cuyo desarrollo ha colaborado el joven inventor de Chatroulette.

¿Y qué es Airtime? Lo mismo, pero con más estilo. El diseño es más bonito, el login se hace con la cuenta de Facebook (los usuarios más exhibicionistas se pensarán el dar detalles demasiado sórdidos) y el grado de privacidad puede aumentar o disminuir según los deseos del usuario. No sólo se puede conectar de una forma aleatoria con desconocidos, sino que además se puede hablar a través de vídeo con aquellos que ya se conoce.

Aún así, Airtime tendrá que esforzarse para no sufrir los mismos problemas que su predecesor. Un reportero de BusinessWeek decidió lanzarse a probar el servicio y prácticamente lo único que encontró fueron hombres que se mostraban decepcionados ante su condición masculina y le daban a ‘next’, esperando dar con una mujer.

Sobre el autor de este artículo

Raquel C. Pico