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‘Chappie’ muestra cómo cualquier dispositivo puede convertirse en un superordenador

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Escrito por Autor Invitado

Puede que te sorprenda saber que, sea cual sea el dispositivo que estás usando para leer esto –un portátil, un ordenador de sobremesa, una tableta o quizá un smartphone– puede ser parte de un superordenador.

En la exitosa película Chappie sobre un robot futurista, la audiencia es llevada a un mundo donde se usa la tecnología de maneras emocionantes e inesperadas. Vemos cómo en una escena aparecen varias consolas conectadas entre sí combinándose de forma efectiva en un clúster de supercomputación. Mientras Chappie es una creación de Hollywood, la idea de conectar consolas de juego para crear un superordenador no es tan ciencia ficción como podemos pensar. El clustering permite que casi cualquier dispositivo sea una pieza de un superordenador, al ser parte de un conjunto de recursos.

Los primeros superordenadores del mundo utilizaban procesadores caros y especializados que ponían la informática de alto rendimiento fuera del alcance de la mayoría de las organizaciones, pero hoy en día muchos de los superordenadores más potentes hacen uso de procesadores corrientes para producir “nodos”. Estos nodos se conectan para formar clústeres, de forma similar a lo que vemos con las consolas que aparecen en Chappie.

Los clústeres de supercomputación hacen habitualmente uso de procesadores destinados a servidor, pero ocasionalmente los académicos e ingenieros quieren probar algo distinto y usan recursos informáticos menos especializados. Dado que la combinación de nodos para formar un clúster se realiza utilizando equipamiento ampliamente disponible, por ejemplo Ethernet, es posible hacer un clúster desde varios otros dispositivos tales como placas DIY de bajo coste o consolas de juegos.

En los últimos años, los clústeres informáticos de alto rendimiento consiguieron sus inmensas capacidades de cómputo a través de una combinación de tecnologías de procesador. La CPU, que ha estado en el corazón de los superordenadores durante décadas, se ha complementado con aceleradores gráficos que proporcionan inmensas capacidades informáticas y lo hacen de una manera energéticamente eficiente.

La eficiencia energética es clave para hacer un clúster de computación de alto rendimiento potente, ya que enfriar miles de procesadores es un desafío tanto a nivel de presupuesto como de ingeniería. Este es el motivo por el que las CPU y GPU eficientes son los componentes ideales para construir clústeres informáticos y han sido un factor contribuyente importante en el crecimiento masivo de la potencia informática en los clústeres de supercomputación.

Mediante la combinación de recursos informáticos y de almacenamiento, académicos, científicos, empresas y gobiernos son capaces de hacer frente a algunas de las preguntas más difíciles del mundo, desde la investigación médica a la exploración minera. En muchos casos, los clústeres de supercomputación se componen de más de 10.000 nodos, con más de 100.000 núcleos de cómputo, cada uno de ellos trabajando para la producción de un resultado final.

Y si piensas que solo un científico puede sentir los efectos de un clúster de supercomputación, te sorprenderías. Cuando echas un vistazo a la previsión del tiempo por la mañana, puede que te asombre descubrir que se calcula, en parte, mediante la ejecución de modelos de predicción inmensamente complejos en clústeres. Interesante, ¿no? Ahora piensa en esto; los superordenadores sirven todavía para más que la ciencia y la predicción del tiempo. El coche que conduces es probable que haya sido diseñado y probado, en parte, usando un superordenador que está analizando la dinámica de fluidos computacional para aumentar la eficiencia de combustible.

Se podría decir que los clústeres de supercomputación han jugado un papel importante en el mundo que nos rodea, y en el crecimiento del aprendizaje automático y el análisis de big data; pero están llamados a desempeñar un papel aún más importante en nuestra vida diaria en el futuro. Quizá la parte más sorprendente de todo esto sea que los clústeres de supercomputación están impulsados por el mismo tipo de tecnología que se encuentra en tu escritorio o televisión y, probablemente, ni siquiera te has dado cuenta de lo potentes que pueden realmente ser estos dispositivos de uso común.

Imagen superior: Bagogames

 

 

El autor de este artículo es John Taylor, vicepresidente corporativo de Marketing de AMD.

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