Casi 30 instituciones españolas están ya en Google Art Project

prado

Amit Sood, el responsable mundial de Google Art Project,  nacido en 2011 casi como “un proyecto entre amigos”, ha confesado hoy en Madrid que había visitado muchas veces online los museos españoles, pero nunca había tenido ocasión de pasear por ellos en persona. Esta mañana ha estado en el Museo Nacional del Romanticismo, presentando las nuevas incorporaciones españolas a esta iniciativa con la que Google busca digitalizar y democratizar el acceso a la cultura.

Lo que Sood y sus amigos pretendían era reservar “un lugar especial online para el arte”. El responsable de Google Art Project, nacido en India, ha explicado que envidia la manera en la que los museos forman parte de la vida cotidiana de los europeos y los occidentales, algo que en su país no sucede. Con iniciativas como ésta, él quiere, precisamente, que esas tornas cambien, y que el arte resulte accesible desde cualquier parte.

Un dominó de museos españoles

Asimismo, el criterio de Google Art Project para seleccionar museos es universal. Sood ha indicado que la plataforma no busca digitalizar solo las colecciones más importantes o conocidas desde el país, sino todo, hasta la más pequeña de las galerías. Ese objetivo se ha cumplido en España, donde se ha producido un curioso efecto dominó entre instituciones que las ha llevado a entrar en Google Art Project casi en cadena.

Entre museos estatales, privados, fundaciones y otro tipo de instituciones artísticas, ya son 29 los miembros españoles de Google Art Project. El Museo del Prado fue el primero del mundo en incorporar esta tecnología, ha recordado el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, quien también ha asistido al acto, cuando Google Art Project todavía se encontraba “en fase germinal”.

Después llegaron el Thyssen, el Reina Sofía, el MNAC y las últimas incorporaciones, entre las que destacan el Museo Lázaro Galdiano, la Fundación Mapfre, el Museo Cerralbo, el Museo del Traje, el Museo Sorolla y la Real Academia de las Artes de San Fernando, actual hogar del “Entierro de la sardina”, un lienzo de Francisco de Goya del que puede disfrutarse en Google Art en una resolución de 7.000 millones de píxeles, lo que permite apreciar al detalle las expresiones de todo esos personajes “que te miran”, ha destacado Sood.

Una jugada a favor de la conservación y la visibilización del arte

Más allá del eterno debate acerca de la pérdida de aura de las obras artísticas, algo sobre lo que el sociólogo Mariano Fernández ha ironizado afirmando que ver La Gioconda en el Louvre es una experiencia “muy frustrante”, los ponentes han coincidido en que la digitalización del patrimonio artístico tiene muchas ventajas, pero, sobre todo, dos: la democratización del acceso al mismo y la conservación, al evitar su manipulación constante.

Es, además, una forma de abrir nuevas vías de estudio del arte al mostrar cosas que, a simple vista, el ojo humano no ve; de internacionalizar el patrimonio de los países y atraer, así, al turismo cultural y de rescatar del olvido obras que, a veces, no están expuestas en grandes salas, sino que esperan, guardadas en almacenes, a que alguien las rescate.

El pasado año Google Art Project recibió 15 millones de visitas. En total, ya son 260 las organizaciones culturales de todo el mundo que pueden ser visitadas a través de esta plataforma, que permite explorar este patrimonio digital por museos, por países o incluso por materiales (Amit Sood ha explicado que a su madre le encanta rastrear las obras de arte esculpidas en oro que hay dentro de Google Art).

Un discurso propio

Cada usuario, además, tiene la posibilidad de organizar sus obras favoritas en galerías temáticas (algo así como los tablones de Pinterest), siendo ellos quienes eligen los temas.

Lassalle ha destacado esta última posibilidad, la de crear galerías, como una manera de generar narraciones en ese mar de datos que a veces es Internet. “La experiencia de Google unida al patrimonio de los museos nos permite visión única de la capacidad creativa del ser humano”, ha subrayado.

Durante el coloquio posterior a la presentación, Tomás Llorens, historiador de arte, ha manifestado su preocupación acerca de la trivialización del arte. “Los directores de los museos quieren que cada vez más gente experimente el arte, pero siempre que lo experimente de verdad”. El sociólogo Mariano Fernández ha zanjado las dudas sobre las ventajas de la accesibilidad que permiten proyectos como Google Art indicando que solo así es posible que “una hora muerta en casa se convierta en una experiencia artística”.

Por su parte, Amit Sood ha resaltado que el mayor impacto que la red puede generar en la cultura es el de “generar oportunidades económicas y de acceso para la gente”. “Proyectos como el nuestro ponen la semilla y son los museos los que hacen el resto. Es algo que no va a parar, porque nadie puede esperar que finalice”, ha dicho.

Foto cc: Turismo Madrid

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Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.

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