Tecnología

Caer al río por hacer caso al GPS tiene justificación científica

Escrito por Marcos Merino

Un coche tuvo que ser rescatado de un río de China después de que su propietario siguiera al pie de la letra las instrucciones de su dispositivo GPS.

El pasado día 1 de abril, un ciudadano chino se internó con su coche hasta la mitad de un río en Anhui, una provincia oriental de China. Lo que ha provocado que este hecho, en principio meramente anecdótico, esté teniendo difusión en los medios (tras difundirse por la red china de microblogging Weibo) es la explicación aportada posteriormente por el conductor a los agentes de policía, después de que éstos necesitaran de medio día y el uso de una excavadora para recuperar el coche: según declaró, no estaba familiarizado con las carreteras de la zona y prefirió dejarse guiar por el navegador GPS de su vehículo para llegar a su destino; si finalmente éste terminó atrapado en pleno cauce del río era porque el conductor se había limitado a seguir al pie de la letra las instrucciones del dispositivo, hasta el punto de no darse cuenta de que su ruta le llevaba derecho al agua.

El cachondeo en las redes fue, claro, inmediato. Un usuario de Weibo afirmó que “incluso si puedes culpar a Baidu Maps, no hay forma de excusar el coeficiente intelectual del conductor. Conducir directo al agua es sencillamente… no tengo palabras”. Pero no es la primera vez que ocurre algo así: hace un año, en Ontario, una mujer sumergió su coche en la bahía por la misma razón… iba siguiendo las instrucciones del GPS.

Pero hay razones científicas que justifican hasta cierto punto el comportamiento de ambos conductores: según un estudio realizado recientemente por investigadores del University College de Londres, mientras usamos un navegador GPS ‘apagamos’ áreas del cerebro que normalmente estarían en alerta. Es decir, habitualmente, cuando nos desplazamos y orientamos por una ruta, los picos de actividad cerebral se dan en el hipocampo (la región cerebral vinculada a la memoria) y en la corteza prefrontal (vinculada a la toma de decisiones).

Sin embargo, dichos ‘picos’ desaparecen cuando nos ponemos en manos del GPS. En declaraciones a The Guardian, el neurólogo Hugo Spiers explicaba que “cuando la tecnología nos dice a dónde ir, esas zonas del cerebro no responden al entramado urbano, nuestro cerebro ‘desconecta’ su interés por las calles que nos rodean“.

Y si bien esto es un error humano, no podemos dejar de preguntarnos que ocurrirá ante estos errores de los sistemas de navegación GPS cuando los coches autónomos se popularicen y deje de haber hipocampos y cortezas prefrontales en alerta detrás del volante.

Vía | CNET & Nature

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.