Tecnología

Boicot académico a una institución surcoreana por el desarrollo de armas automáticas

ejercito usando robots
Escrito por Marcos Merino

La asociación del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) con el fabricante de tecnología militar Hanwha Systems ha generado el rechazo entre investigadores del ámbito de la inteligencia artificial de todo el mundo.

Más de 50 destacados investigadores del campo de la inteligencia artificial, de casi 30 países, han firmado un manifiesto llamando al boicot del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) y su socio, el fabricante de tecnología militar Hanwha Systems, uno de los mayores fabricantes de armas de Corea del Sur y productor de bombas de racimo (prohibidas en 120 países en virtud de un tratado internacional). Los académicos piden no colaborar con la universidad ni con los investigadores asociados al KAIST por temor a que ello contribuya a “acelerar la carrera armamentista para el desarrollo de armas autónomas”.

En palabras de Toby Walsh, organizador del boicot y profesor en la Universidad de Nueva Gales del Sur, “hay muchas cosas que puedes hacer con la inteligencia artificial para salvar vidas, incluso en un contexto militar, así que declarar abiertamente que el objetivo es desarrollar armas autónomas y tener un socio como éste [en referencia a Hanwha Systems] despierta una gran preocupación”. Para él, el KAIST “es un centro universitario muy respetado que se asocia con un socio éticamente dudoso que continúa violando las normas internacionales”.

Armas autónomas: el nuevo temor global en la era posnuclear

Walsh tomó la decisión de iniciar este boicot tras descubrir su asociación con Hanwha para el desarrollo de armamento autónomo a través de un periódico coreano y no recibir respuesta del KAIST tras preguntarles al respecto. Ahora, el presidente del KAIST, Sung-Chul Shin, afirma que su institución “no tiene ninguna intención de participar en el desarrollo de letales sistemas de armas autónomas y robots asesinos“.

El boicot tiene lugar a pocos días de que las Naciones Unidas se reúnan en Ginebra, y cuando más de 20 países se han sumado ya a la petición de una prohibición total de los “robos asesinos”, no sólo por su alta capacidad destructiva, sino también por las justificadas dudas sobre su capacidad real de distinguir a amigos de enemigos… y a civiles de combatientes.

Vía | The Guardian

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.