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Big Data y Business Intelligence, ¿son lo mismo? ¿en qué se diferencian?

Big Data

Se usan como sinónimos y tienen mucho que ver, pero Big Data y Business Intelligence no son exactamente lo mismo. Te contamos sus diferencias.

La firma de análisis Gartner afirma que tres de cada cuatro empresas a escala mundial ya está invirtiendo en tecnologías de Big Data. Esa misma consultora ya reflejaba, hace cuatro años, cómo muchas de estas aplicaciones eran la evolución natural, la transformación si se prefiere, de las clásicas soluciones de inteligencia de negocio (Business Intelligence).

No es extraño ver ambos términos, Big Data y Business Intelligence, BI y BD, juntos y prácticamente usados de forma indistinta. Como si de cromos de fútbol se tratase y ambos pudieran ser sinónimos de una misma realidad tecnológica. No en vano, ambos términos hacen referencia al uso de información por parte de empresas u organismos públicos para obtener algún tipo de ventaja competitiva.

Pero ahí, en su causa y su objetivo, se acaban las similitudes. Big Data y BI difieren notoriamente en el resto de elementos de la ecuación, desde el tipo de datos que manejan hasta cuál es la forma de gestionarlos y de obtener ‘insights’ de los mismos. Incluso hay expertos que tienden a discernir entre ambas tendencias basándose en la forma misma en que se almacenan y recuperan esos datos clave del negocio.

Así será la sociedad hiperconectada del Big Data en 2020

Ambos conceptos pueden englobarse dentro de lo que podríamos llamar ‘Data Business Analytics’, una hipertendencia que sirva de paraguas a estas dos perspectivas distintas de afrontar el problema.

Por un lado, el Business Intelligence tradicional tiende a basarse en una base de datos relacional con un conjunto adicional de índices y formas de acceso a las tablas. Información estructurada, por resumir. Sus datos suelen ser procesados de forma local, agrupando la información de la compañía en un data warehouse o servidor central.

El objetivo de este tipo de aproximaciones suele ser el de optimizar el negocio, detectar potenciales áreas de mejora y aumentar la eficiencia ya sea de la gestión del stock, de la relación con los clientes o de las apuestas de marketing. O, dicho de otro modo: contestar de forma rápida y fácilmente visualizable a las preguntas habituales de cualquier negocio, aquellas que ya conocemos.

Pero el Big Data da un paso más allá. En este caso, estamos hablando de análisis de información tanto estructurada como no estructurada (redes sociales, documentación externa, etc.). No sólo la variedad es un factor diferencial: la cantidad de variables a analizar también se multiplican e, igualmente lo hacen los sistemas (en muchos casos sistemas distribuidos) y formatos en que se guardan esos datos.

Mayor complejidad sí, pero también más oportunidad de mejora para las compañías. Y es que, los datos procesados por las soluciones de Big Data pueden ser históricos o provenir de fuentes en tiempo real, analizadas mediante técnicas de procesamiento paralelo masivo (MPP). Eso significa que las empresas no sólo pueden aumentar su eficiencia estableciendo patrones sino también detectar anomalías u áreas de negocio que surjan de forma inesperada.

Con ello, podemos concluir que el Big Data no solo ayuda a identificar estos puntos de mejora dentro de la empresa, a responder a las cuestiones que la directiva tiene encima de la mesa, sino que también puede servir para trazar tendencias y plantear preguntas que a ningún ejecutivo se le hubieran ocurrido jamás. Así es cómo el Business Intelligence, complemento de la gestión de una empresa, pasa a convertirse en Big Data, donde el dato es el epicentro del negocio, en el valor máximo de la empresa y en un generador nato de nuevas oportunidades económicas.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.