Tecnología

BABEL refuerza su apuesta por los centros de desarrollo remotos

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Escrito por Esther Macías

Brindar un servicio a distancia a los clientes a costes ajustados pero sin perder calidad. Ese es el objetivo de la consultora BABEL con su apuesta por los centros de desarrollo remoto, materializada en la apertura de tres nuevos, centrados en la movilidad, el desarrollo de portales y el mantenimiento de aplicaciones, abiertos el pasado mes de mayo.

Brindar un servicio a distancia a los clientes a unos costes mucho más ajustados y sin perder la calidad en el trabajo desempeñado. Ese es el objetivo que se ha marcado la consultora BABEL con su estrategia de apostar por los centros de desarrollo remoto frente a las factorías de software que empezaron a proliferar hace unos años en el escenario de la consultoría y que priman el volumen de trabajo y la eficiencia por encima de la calidad del servicio y el resultado final que se aporta al cliente. Eduardo Martín, director de Producción y Operaciones de BABEL, explica a TICbeat el porqué de esta estrategia y repasa la evolución de los cuatro centros de desarrollo de los que ya dispone la compañía, uno de ellos centrado en la comunicación y el diseño digital y nacido casi al tiempo de la propia creación de la empresa, y los otros tres –enfocados en la movilidad, el desarrollo de portales y el mantenimiento de aplicaciones– en marcha desde el pasado mes de mayo.

“La idea de tener centros de desarrollo se remonta a 2004, casi a la par de que Babel iniciara su actividad –explica Martín–. De hecho nuestro primer centro de este tipo, hoy llamado BABEL Creativa, nació entonces. En 2007 lanzamos otro nuevo, de carácter más genérico, centrado en una línea de desarrollo Java y Microsoft, que no acabó de cuajar. Entonces la empresa no estaba suficientemente madura y no teníamos un volumen de negocio suficiente para mantenerlo y, sobre todo, para asegurar la permanencia de los equipos, una de las bases de los centros de desarrollo. Pero ahora la situación es radicalmente distinta. La Babel de hoy es una empresa mucho más grande y con un volumen de negocio suficiente para mantener los tres centros que hemos puesto en marcha hace cinco meses”.

 

Eduardo Martín, director de Producción y Operaciones de Babel.

Eduardo Martín, director de Producción y Operaciones de BABEL.

 

Una apuesta por la calidad y la especialización

La apuesta de BABEL por los centros de desarrollo remoto es una apuesta por la calidad del servicio al cliente, indica Martín. “Hace años empezaron a proliferar en el mercado las factorías de software, pero nosotros siempre pensamos que ese no era nuestro camino. Queríamos apostar mejor por los centros de desarrollo, cuyo valor no dependiera tanto del volumen de negocio como ocurre en las factorías, sino que se sustentara en la calidad y cualificación técnica de los empleados”.

La clave de este tipo de centros, indica Martín, es que combinen una elevada calidad de producto, un buen servicio al cliente, una alta cualificación técnica de los profesionales y que sean rentables pues, precisa Martín, “la calidad y la rentabilidad no están reñidas entre sí”. Y todo revestido de una metodología adecuada que asegure que su funcionamiento es igual de preciso que un reloj suizo. “Además –especifica el portavoz–, hemos añadido otro objetivo: que los centros sean los escenarios donde se instrumenten las iniciativas de innovación que surgen en nuestros comandos comerciales”.

 

En nuestros centros de desarrollo la calidad y la rentabilidad no están reñidas entre sí”

 

La especialización es la otra gran línea estratégica de BABEL con su propuesta de centros de desarrollo. “Hemos querido huir de los centros generalistas. Va en contra de nuestra filosofía de capacitación técnica. Nuestra propuesta se basa en ir a nichos y áreas de especialización: el desarrollo de portales, muy centrado en los gestores de contenidos, uno de los focos tradicionales de la compañía; la movilidad y los proyectos que surgen en torno a esta tendencia en auge, y el mantenimiento de aplicaciones”.

El volumen de profesionales que trabajan en los centros es flexible, según Martín: “Todos los centros tienen un equipo estable, permanente, y otro itinerante, en función del trabajo que haya en el momento. Entre los tres centros abiertos en mayo trabajan unas 30 personas de las que tres cuartas partes son personal estable”. El 10% de la plantilla de Babel trabaja en estos centros, asegura Martín, que apunta que éstos han nacido con trabajo desde el primer día pues la cartera de proyectos existente antes de su creación era ya importante.

Los clientes a los que dan servicio los citados centros de desarrollo remoto son “los clientes tradicionales para los que trabaja BABEL”, asevera el portavoz, esto es: grandes bancos, operadoras de comunicaciones, aseguradoras, empresas energéticas… “Los clientes más pequeños solemos llevarlos desde el centro de mantenimiento”, apunta el director de Producción de la consultora, quien asegura que gracias a los nuevos centros la consultora ha podido abrir negocio adicional en otras áreas de sus actuales clientes e incluso en nuevos.

 

Eduardo Martín, director de Producción de Babel, con el equipo de uno de los centros de desarrollo remoto.

Eduardo Martín con el equipo de uno de los centros de desarrollo remoto.

 

BABEL Creativa

Mención aparte se merece el primero de los centros de desarrollo remoto creado por Babel y centrado en la comunicación y el diseño digital, ahora denominado Babel Creativa. “Es un centro de desarrollo muy importante para nosotros. Nos aporta un valor que pocas empresas del sector brindan y nos permite dar a los clientes una respuesta global en sus proyectos digitales: abarcamos desde el diseño gráfico de la idea hasta el desarrollo de una aplicación sobre el citado diseño o la adaptación de este último a una aplicación existente”.

En este tipo de proyectos que implican equipos provenientes del mundo del diseño y de la tecnología los problemas suelen ser frecuentes. “Pero no en Babel. La compenetración entre nuestros creativos y técnicos es muy buena. Los primeros tienen ya claro qué es viable tecnológicamente hablando, y los segundos saben desarrollar siendo fieles a un diseño”, afirma el director de Producción.

Futuros centros

¿Habrá nuevos centros de desarrollo remoto bajo el paraguas de BABEL? La respuesta de Martín es rotunda: “Sí, la idea es lanzar nuevos centros. De hecho, tenemos un área, centrada en la tecnología de business intelligence, que podríamos ‘vestirla’ de centro en breve. Estamos esperando al momento adecuado para ello, lo más probable es que esto ocurra a principios de 2015; estoy convencido de que su creación será sencilla pues es un área que tenemos muy rodada”.

La inversión económica realizada en los últimos centros abiertos no ha sido, según Martín, muy elevada. “Ya teníamos las herramientas metodológicas y de gestión de proyectos desarrolladas, así que la inversión para poner estos centros en marcha ha sido pequeña. No obstante, sí hemos tenido que hacer una inversión psicológica”. En este sentido, Martín explica que ha sido preciso realizar un cambio cultural pues en las consultoras de TI –y BABEL no es una excepción– se valora mucho que la ‘cargabilidad’ (la ocupación de las personas en proyectos facturables al cliente) sea del 100%. “Pero en los centros no puede serlo; no debe”.

Eduardo Martín es consciente de la elevada competencia a la que BABEL y su propuesta de centros de desarrollo remoto se enfrentan. “Hay muchos grandes jugadores en el mercado de los servicios de TI y estos tienen de todo: factorías y también centros de desarrollo. ¿Por qué elegir a Babel? No solo por la aportación diferencial que realizamos de mano de BABEL Creativa antes comentada, sino por nuestro equipo humano en general. El negocio de la consultoría tecnológica es el negocio de los pequeños detalles y en Babel esto lo tenemos en nuestro ADN: nuestro equipo está motivado, preparado, bien formado… Los clientes lo acaban percibiendo y todos nos dicen que la gente de BABEL les ofrece un plus”.

 

 

 

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.