Tecnología

Un atajo para resolver el desafío total de Marte

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Escrito por Rafael Claudín

Gracias a la llamada “captura balística”, enviar naves a Marte se podría hacer mucho más a menudo y a un coste mucho menor.

En la actualidad, sólo podemos enviar una nave a la superficie de Marte cada 26 meses, siguiendo el principio de la órbita de transferencia de Hohmann, el momento óptimo para que una nave sea lanzada desde la órbita circular de la Tierra hacia la órbita circular de Marte. Y, aun así, se consume una barbaridad de combustible para desacelerar la nave espacial y permitir su entrada en la órbita marciana.

Todo esto podría cambiar si los cálculos realizados desempolvando una vieja teoría son correctos. Se trata de la llamada captura balística, desarrollada por Edward Belbruno hace ya varias décadas como método “sencillo“ para enviar sondas espaciales a la Luna. Y probado con éxito por la agencia espacial japonesa en 1991 con el lanzamiento de su Hiten, y por la NASA en la misión GRAIL que lanzó en 2011.

Con la captura balística, la nave no tiene que enfrentarse a la dura entrada en la órbita marciana, sino que sobrevuela “casualmente” en torno a la órbita del Planeta Rojo hasta que es absorbida por ella. Y de ahí a su órbita interior hasta que puede llegar hasta la superficie del planeta. Belobruno, citado por Scientific American, señala que “ésta es la magia de la captura balística, es como volar en formación”.

Belbruno, ahora investigador asociado de la Universidad de Princeton, es también coautor del nuevo estudio relacionado con Marte, junto con  Francesco Topputo de la Universidad Politécnica de Milán. El trabajo, financiado por Boeing, te abre los ojos, según James Green, director de la Planetary Science Division de la NASA: “Podría ser un gran paso para nosotros y ahorrarnos de hecho recursos y capacidad, que es siempre lo que estamos buscando”.

En su día, se limitó la captura balística a la Luna por su menor velocidad. Marte se mueve mucho más deprisa, lo que complica considerablemente el sistema. Para solucionarlo, los investigadores proponen que el vuelo en formación empiece mucho antes, de modo que la nave pueda alinearse con el planeta con suavidad pese a su velocidad crucero.

Viajes más largos más a menudo

Como ya os habréis imaginado, los viajes a Marte durarían mucho más que con la órbita de transferencia de Hohmann. A los seis meses de la actualidad habría que sumar un puñado de meses más. Con todo y con eso, el combustible necesario para llegar hasta la superficie de Marte se reduciría en un 25%. Pero se reduciría el riesgo de la entrada en Marte y, además, no habría que esperar esos 26 meses para que se abra la ventana de Hohmann.

Para los viajes no tripulados no habría ningún problema, de lejos las ventajas que supone la técnica son mejores que sus inconvenientes. Se podría, por ejemplo, enviar suministros más a menudo en caso de que se establezca una colonia. Llevar a seres humanos sería más complicado: cuando menos tiempo pasen en el espacio, tanto mejor. Y aumentar los meses del viaje no parece la mejor idea.

En todo caso, apenas acaba de ser formulada la propuesta marciana. Se puede usar menos combustible o llevar más carga con el mismo. O, en líneas generales, abaratar los viajes, algo que en todo caso se podría hacer si se contratase a la agencia espacial india. Quizá en la década de 2020 se le pueda sacar todo el partido, justo a tiempo para cuando empiecen los viajes tripulados a Marte. Si todo va bien.

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.