Tecnología

Así será la sociedad hiperconectada del Big Data en 2020

Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad, decía que “la diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente”. Quizás se refería a la ilusión de creer que cada uno de estos tiempos puede separarse -cual compartimento estanco- de sus hermanos. O quizás a la ilusión de creer que algo cambia en lo más profundo de la sociedad con el paso del tiempo.

Pero lo que ni Einstein podía imaginar era que el futuro al que -ilusión, sueño o realidad- nos acercamos se está configurando como un período completamente distinto al que nuestros abuelos y padres han vivido.

En apenas un par de décadas hemos conseguido pasar del papel y los cálculos realizados con cerebro, mano y mucho sudor a un contexto donde las máquinas inteligentes están amenazando con quitarnos nuestros puestos de trabajo.

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También hemos pasado de una época donde lo más rompedor era poder ver la televisión a otra donde ya hemos roto incluso la barrera que separa la realidad de lo virtual (la ilusión, que diría Einstein) y en la que ya no nos atrevemos a aventurar cuál será la siguiente tecnología que cambiará nuestras vidas.

Y, en todo este convulso escenario, los datos emergen como la base, sustento y pilar en que se basa este nuevo mundo, la sociedad digital. Nada funciona ya sin información de unos y ceros almacenada y procesada en algún centro de datos.

Cada uno de nosotros llevamos un auténtico computador en nuestro bolsillo (también conocido como smartphone) y estamos convirtiendo nuestro cuerpo y casi cualquier cosa en nuestra vida en una fuente más de datos que unir a este complejo y rico ecosistema del Internet de las Cosas. Reto mayúsculo para los fabricantes, desafío en materia de gestión (tan sólo Google procesa a diario en torno a 30 petabytes de información) y ciberseguridad, oportunidad para nuevos negocios y beneficios sociales para todos los ciudadanos de este lugar llamado mundo.

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¿Somos capaces de imaginar cuántos datos generaremos en 2020, al acabarla presente década? ¿Qué supondrá ese término tan manido del Big Data en nuestras vidas cotidianas? ¿Podrán los datos ayudarnos a salvar vidas o a ser más felices?

Las personas

Dentro de apenas tres años, cada uno de nosotros producirá cada día más de 1,5 Gb de datos… ¡con tan sólo existir! Eso equivale a 1,5 millones de mensajes de WhatsApp (sólo texto), 750 imágenes (con un peso de 2 Mb cada una), toda la jornada escuchando música en calidad estándar sin parar o entre tres y cinco horas de vídeos reproducidos en YouTube.

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Si estas cifras no te impresionan, puede que la extraordinaria variedad de fuentes que nos delatarán en el mundo hiperconectado lo haga: nuestra posición (geolocalización), gustos (asistentes virtuales, historial de navegación), amistades y relaciones personales (contactos y redes sociales), hábitos de consumo (pagos digitales y móviles), perfil profesional, estado de salud o de ánimo (wearables) o tendencias criminales (analítica predictiva) estarán completamente digitales.

La pregunta que muchos se hacen es si toda esta visibilidad, casi un Gran Hermano de unos y ceros, compensa por sus beneficios sociales o, por el contrario, debe primar la privacidad por encima de cualquier potencial mejora en nuestras vidas. Es un debate muy dinámico y con opiniones muy enfrentadas, pero parece que hay algunas mejoras provenientes del Big Data que no podemos dejar pasar.

Por ejemplo, los datos nos permitirán tener acceso a una medicina más personalizada y donde nuestros parámetros vitales estén continuamente monitorizados. También ayudar a detectar potenciales situaciones de peligro o ayudarnos a relacionarnos con nuestro entorno de forma más eficiente y satisfactoria, tanto a nivel personal como con marcas y empresas de toda índole. Por no obviar el impacto que esta digitalización de nosotros mismos tendrá en el mundo empresarial, con servicios y productos más personalizados y ajustados a nuestras necesidades, ayudándonos a llevar una vida más feliz.

Smart Hospitals

Uno de los beneficios más inmediatos del Big Data sobre nuestras vidas se producirá, nunca mejor dicho, en los hospitales, el lugar donde nace, se mantiene y -a veces y desgraciadamente- se pierde la vida. No en vano, estamos hablando de que los hospitales inteligentes (‘Smart Hospitals’, como gustan llamar los anglosajones) generarán en torno a 3.000 Gb de información cada día.

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Información muy sensible que va desde los resultados de pruebas médicas (dispositivos médicos conectados) hasta el propio historial del paciente (expediente clínico electrónico), pasando por la monitorización de todos los pacientes (tanto dentro como fuera del centro), la atención remota en consultas a enfermos (videoconsultas) o numerosos servicios añadidos a los ciudadanos para mejorar su experiencia en el hospital (plataformas de atención al paciente, información en tiempo real de procedimientos, etc.)

Transporte

Otro ámbito donde la explosión de los datos traerán consigo un cambio en nuestra forma de entender el mundo y la sociedad como tal es el transporte. Así, en medio de toda la moda y ruido que se ha generado en torno a los coches autónomos (con Google, Tesla o Uber como principales exponentes) no debemos olvidar que toda su capacidad de autoconducción se basa en que sean capaces de obtener y procesar datos de todo tipo de sensores y, además, compartirlos y analizarlos con servicios de inteligencia artificial en la nube y con la información obtenida por otros vehículos o la ofrecida por la propia carretera.

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Con todo ello no es de extrañar que cada uno de los coches autónomos que estarán en las carreteras de aquí al 2020 producirá más de 4.000 Gb de datos al día. Pero si los coches van a ser toda una fábrica de información rodante, no pueden ni imaginarse lo que supondrán los aviones conectados: hasta 40.000 Gb de datos al día manejarán estos colosos de los cielos, uniendo tanto datos de la propia navegación aérea como de los servicios de entretenimiento y conectividad a bordo.

Industria 4.0

Y del transporte nos vamos para cerrar este análisis al lugar donde se producen los bienes que consumimos a diario: las industrias.

En ese sentido, las previsiones más recientes de empresas como Intel aseguran que cada fábrica conectada producirá ¡1.000.000 Gb de datos! por cada jornada que esté operativa. O, lo que es lo mismo, 1 petabyte diario, la misma cantidad de espacio necesario para almacenar 13 años de vídeo en alta definición o, como referencia, con 20 fábricas conectadas obtendremos en un día el mismo volumen de información que el que procesa AT&T (el principal operador de telecomunicaciones en EEUU)… al mes.

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Automatización de tareas, inteligencia artificial, monitorización de toda la cadena de producción mediante sensores, herramientas de integración entre software CRM y los procesos de fabricación para obtener productos personalizados… son muchas las fuentes y aplicaciones de datos que se podrán ver en el entorno industrial, configurando un nuevo escenario donde, de nuevo, la ilusión y la realidad se combinan en un universo de datos que roza lo inimaginable…

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.