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Así es iPhone City, la ciudad china donde se fabrican la mitad de los iPhone del mundo

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Escrito por Business Insider

La mitad de los iPhone del mundo se fabrican en un complejo industrial de Foxconn en Zhengzhou (China), que emplea hasta 350.000 personas y ha generado una mini ciudad que los residentes han llevado a llamar “iPhone City”. Te contamos cómo es.

Si usas un iPhone, lo más probable es que se haya fabricado en un complejo industrial en expansión en Zhengzhou, China, una ciudad de unos 9,5 millones de habitantes en lo que históricamente ha sido una de las provincias más pobres del país, Henan.

La fábrica, dirigida por el fabricante taiwanés de electrónica Foxconn, emplea a unas 350.000 personas y produce cerca de la mitad de los iPhone del mundo. En los ajetreados meses de verano antes del lanzamiento de un nuevo iPhone en otoño, la fábrica produce 500.000 smartphones al día, o hasta 350 por minuto.

El Parque de la Ciencia de Foxconn en Zhengzhou se encuentra a más de 30 kilómetros del centro de Zhengzhou, separado por autopistas, suburbios y matorrales de tierra.

Con una mano de obra que rivaliza con la de muchas ciudades de EEUU, la fábrica ha cristalizado en lo que los residentes han nombrado “iPhone City”. Allí, los trabajadores de las fábricas viven en dormitorios situados en edificios de 10 ó 12 pisos a las afueras de las puertas de Foxconn, mientras que una significativa masa laboral migrante de empresarios y vendedores se instala allí para ganarse la vida cocinando comida callejera, ofreciendo masajes o vendiendo calcetines y otras baratijas.

“Estos lugares no son como ciudades”, explica Thomas Dinges —analista principal sénior de la firma de investigación de mercado iSuppli— al medio sobre economía china CKGSB Knowledge acerca de las comunidades que se forman alrededor de las fábricas de Foxconn, de las cuales hay 12 en China. “Son ciudades.”

Recientemente pasamos un día en iPhone City hablando con los trabajadores de la fábrica, dueños de restaurantes y muchos otros cuyas vidas dependen de algún modo u otro de Foxconn. Este fue el resultado:

Llegamos al Parque Científico de Foxconn en  Zhengzhou alrededor de la 1 de la tarde, justo después de la hora de comer de los trabajadores. Exceptuando a unos pocos empleados que estaban cerca de las puertas, parecía una ciudad fantasma, una sensación espeluznante para tratarse de una fábrica que emplea a 350.000 de los 1,3 millones de empleados de Foxconn en China
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Harrison Jacobs/Business Insider

Con 1,3 millones de empleados en la China continental, Foxconn es, de lejos, el mayor empleador privado del país.

Desde que comenzó a producir iPhone para Apple en 2007, Foxconn se ha enfrentado a acusaciones por abuso laboral, malas condiciones de trabajo y por aplicar duras sanciones sobre los trabajadores que cometen fallos.

Incluso hubo una ola de suicidios entre los trabajadores de Foxconn entre 2010 y 2011, lo que llevó a Apple y Foxconn a realizar algunos cambios en las fábricas.

Otro trabajador se suicidó el pasado mes de enero en la fábrica de Zhengzhou. Debido al suicidio —y a los informes de que la fábrica contaba con una seguridad más agresiva que algunos complejos militares— asumí que no íbamos a poder entrar. Para mi sorpresa, pasamos por el control de seguridad y entramos al campus
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Harrison Jacobs/Business Insider

Fuente: TelegraphGuardian

Con una extensión de más de 3,5 kilómetros y docenas de edificios, el parque empresarial se parece a cualquier otro. Hay árboles por todas partes, hay guardias de seguridad en cada esquina, y en el tiempo libre los trabajadores descansan a la sombra. Hace una década, era una zona de campos de maíz y trigo. En 2010, el gobierno compró el terreno a los agricultores locales y la fábrica se puso en marcha durante ese mismo año.
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El complejo se construyó en 2010 —básicamente para servir en exclusiva la demanda de producción del iPhone de Apple— contó con 600 millones de dólares (aproximadamente 519 euros) de ayudas por parte del gobierno provincial.

Incluso a día de hoy, el gobierno proporciona a Foxconn toneladas de apoyo, incentivos fiscales y subsidios para mantener la producción en Zhengzhou. Pavimentó nuevas carreteras a la fábrica, construyó centrales eléctricas y actualmente ayuda a cubrir los costos de energía y transporte, y paga bonos a la fábrica por cumplir con los objetivos de exportación.

Durante los primeros dos años de producción, esos bonos fueron de 56 millones de dólares (48 millones en euros) en total, según informó The New York Times en 2016.

El gobierno ayuda incluso a reclutar, formar y alojar a los trabajadores de la fábrica durante los períodos de mayor producción del iPhone. En los meses de verano, es habitual escuchar en la entrada: “Estamos reclutando a la flor y nata de la sociedad. Tu personalidad debe ser optimista, tu trabajo diligente.”
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Satisfacer la interminable necesidad de trabajadores de Foxconn requiere de un esfuerzo considerable por parte del gobierno. La provincia impone cuotas para el número de trabajadores que las aldeas y ciudades locales deben proporcionar a la fábrica.

En 2016, las empresas estatales de carbón prestaron a algunos de sus trabajadores para la fábrica. Y el año pasado, el Financial Times informó que las escuelas técnicas requerían que sus estudiantes de tan solo 16 años de edad trabajaran en la fábrica para adquirir “experiencia laboral” y poder graduarse. En el período previo al lanzamiento del iPhone X, se descubrió que muchos estudiantes trabajaban horas extras, lo cual es ilegal de acuerdo con la legislación china.

“El departamento de trabajo de cada ciudad y el ministerio de recursos humanos están involucrados”, declaró Liu Miao, jefe de un centro privado de reclutamiento en Zhengzhou, ante The New York Times en 2016.

Los trabajadores del turno de día comienzan a entrar por las puertas de la fábrica alrededor de las 7 de la mañana. Aquellos que pueden permitírselo se desplazan en scooters, pero la mayoría van caminando desde los dormitorios cercanos o cogen el autobús si viven en edificios más alejados.
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Los trabajadores del turno de día comienzan a entrar por las puertas de la fábrica alrededor de las 7 a.m. Aquellos que pueden permitírselo van en scooter, pero la mayoría caminan desde los apartamentos cercanos o toman un autobús si viven en edificios más alejados.

Los trabajadores de la fábrica con los que conversamos —cuatro en total— describieron su horario diario:

  • Se levantan a las 6:30 de la mañana.
  • Se dirigen a la fábrica a las 7.
  • Desayunan y empiezan a trabajar a las 8.
  • Cuentan con una hora para comer. La mayoría de la gente come en la cantina dentro del campus, pero algunos acuden a los vendedores ambulantes porque la comida es de mayor calidad.
  • El turno termina a las 5 de la tarde, pero si ofrecen trabajar horas extra, la mayoría lo hace y trabaja hasta las 8 o 10 de la noche.
  • Después de trabajar, cenan con amigos o juegan videojuegos hasta las 10 o las 11 y luego descansan.

El horario es básicamente el mismo, pero invertido para los que están en turno de noche.

La fábrica de iPhone de Foxconn en Zhengzhou realiza un “ensamblaje final, pruebas y embalaje”, o FATP (por sus siglas en inglés). Esa etapa de la fabricación requiere alrededor de 400 pasos para montar el iPhone. La mayoría de los trabajadores realiza una tarea repetidamente durante todo el día, como pulir la pantalla, soldar un componente o colocar un solo tornillo en la parte posterior del teléfono.
Ciudad del iPhone.

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La fábrica de iPhone de Foxconn en Zhengzhou realiza “ensamblaje final, pruebas y embalaje”, o FATP. Esa etapa de la fabricación requiere alrededor de 400 pasos para montar el iPhone. La mayoría de los trabajadores realizan una tarea repetidamente durante todo el día, como pulir la pantalla, soldar un componente o colocar un solo tornillo en la parte posterior del teléfono.

Una trabajadora a cargo de limpiar un esmalte especial en la pantalla LCD le dijo a The Guardian que manejaba unos 1.700 iPhone al día, o unas tres pantallas por minuto durante 12 horas al día.

Otras funciones como la de fijar las carcasas del teléfono pueden costar un minuto por cada iPhone, completando entre 600 y 700 al día.

Los empleados de Foxconn con los que hablamos describieron el trabajo en la fábrica como algo rutinario pero no especialmente excesivo, sino más aburrido y repetitivo que cualquier otra cosa.

“Los empleados siempre dicen que la gente de fuera quiere trabajar allí”, explicó un empleado al medio estadounidense CNET. “Y que la gente de dentro quiere abandonar.”

Fuente: New York Times

El complejo cuenta con amplios bulevares para los numerosos autobuses que transportan a los trabajadores y los camiones de carga que transportan los productos. El gobierno provincial convirtió el campus en una “zona restringida”, lo que significa que el gobierno chino lo considera como suelo extranjero. El acuerdo permite a Foxconn y Apple importar y exportar virtualmente mercancías para ser vendidas en China o en cualquier parte del mundo.
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La “zona restringida”, a la que se llegó por medio un extraño acuerdo, es uno de los muchos beneficios otorgados a Foxconn por el gobierno de Zhengzhou. The New York Times cuenta con un gran reportaje acerca de su funcionamiento.

La mayoría de los trabajadores de la fábrica tienen entre 18 y 25 años, aunque los internos tienen tan solo 16 años. Entre los empleados que vimos en el transcurso de un día, observamos una división bastante similar entre hombres y mujeres. La mayoría provienen de Zhengzhou o de aldeas de los alrededores de Henan, una provincia de 94 millones de habitantes y una de las más pobres de China.
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En el exterior de la fábrica, junto a la puerta de entrada, hay un distrito improvisado de puestos de comida de bajo coste dirigidas a los trabajadores de las fábricas que no quieren comer en la cantina de Foxconn en el campus. Muchos propietarios de restaurantes son antiguos empleados de Foxconn o gente de pueblos cercanos que se han mudado para sacar rentabilidad al complejo.
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Los callejones de la aldea improvisada quedaron desiertos durante la calurosa y polvorienta tarde de mayo. Un vendedor nos dijo que habíamos venido durante el final de la temporada baja de la fábrica. A finales de junio se aumenta la producción para el lanzamiento de un nuevo iPhone en otoño. Durante esos días, según el vendedor, la fuerza laboral aumenta a 350.000 personas y los callejones están se llenan de gente.
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Conocimos a Liu, un joven de 31 años de Qianhoucun, a una hora en coche de Zhengzhou. Liu y su esposo han dirigido uno de los restaurantes más grandes que sirven a los trabajadores desde que la fábrica abrió sus puertas en 2010. “Aquí no hacemos comida especial”, dijo Liu a Business Insider. “Hacemos todo aquello que es barato y saciamos a los trabajadores”
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Como muchos de sus compañeros vendedores, Liu es de Henan y solía trabajar en una fábrica de Foxconn. Cuando tenía 18 años, ella y su marido, a quien acababa de conocer a través de una casamentera, abandonaron su aldea para trasladarse a Shenzhen.

“A la gente de Henan le gusta trabajar en esta fábrica porque estás cerca de tu familia”, dijo Liu. “Tienes los domingos libres, y puedes ir a casa y visitar a tu familia. Esas son las ventajas”.

El hijo de Liu vive en Qianhoucun con sus padres. Ella y su marido lo visitan una vez a la semana, los domingos, cuando la fábrica está cerrada.

Muchas personas que trabajan en fábricas más alejadas de su ciudad natal ven a sus familias sólo dos veces al año, durante el Año Nuevo Chino y la fiesta nacional.

La vida de Liu y de los otros vendedores gira en torno al ritmo de la fábrica. Dirigir un negocio dedicado a satisfacer las necesidades de los trabajadores de la fábrica es más difícil que trabajar en la fábrica, según Liu. “Nos levantamos más temprano y nos vamos a dormir más tarde para poder servir tanto a los trabajadores del turno diurno como nocturno”, dijo
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Los vendedores abren su restaurante temprano por la mañana para preparar el desayuno para los trabajadores del turno de día.

Después de que la multitud generada por el almuerzo se marche alrededor de la 1 de la tarde, limpian y duermen durante unas horas. Vuelven a abrir alrededor de las 7 de la tarde para servir las cenas a los trabajadores del turno de noche.

Permanecen abiertos hasta la hora de cenar de los trabajadores nocturnos a la 1 de la madrugada, luego se acuestan alrededor de las 3 de la madrugada, después de limpiar el restaurante. La mayoría de las noches, Liu y su marido duermen sólo tres o cuatro horas.

Liu comprende el atractivo de trabajar en Foxconn, donde, dice, la paga es más alta y hay menos presión.

Debido a que hay toneladas de trabajo en la fábricas y el trabajo es repetitivo, no tienes que pensar, dijo, simplemente vas a trabajar y te pagan.

“Cuando diriges tu propio negocio tienes más presión”, dijo. “Tiendo a pensar en mis errores. Tengo que preocuparme si el negocio no va bien”.

Liu se preocupa mucho de su negocio. Este año, la fábrica parece más tranquila que de costumbre, explica. La mitad de los negocios de la “ciudad” improvisada están cerrados, ya que está previsto que el distrito sea demolido a finales de año. Pero aún con menos competencia, Liu y su esposo están ganando una fracción de lo que obtuvieron en 2014, 2015 y 2016.
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Liu calcula que en esta época del año, la fábrica suele tener 120.000 empleados. Este año, nos explicó, parece que haya la mitad.

Como prueba, Liu señaló las bandejas de comida preparada detrás de un mostrador de delicatessen. Hace dos años, según contó, toda esa comida se vendía una media hora después de abrir por la mañana, incluso durante la temporada baja. Estuvimos allí alrededor de las 2 de la tarde, después de la hora de comer, y más de la mitad de las las bandejas todavía estaban llenas.

Liu solía estar tan ocupada que tenía que contratar a seis empleados a tiempo completo. Ahora se ha quedado con dos.

La amenaza de la demolición ha asustado a la mayoría de los vendedores y dueños de restaurantes fuera de la improvisada ciudad. Muchos temían pagar el alquiler del año y no poder recuperarlo cuando llegaran los camiones, según Liu.
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Nadie está seguro de qué será lo que reemplace a la aldea, pero Liu ha oído rumores de que el gobierno quiere convertir la maleza alrededor de la fábrica en jardines. Un nuevo aeropuerto está situado al lado de la fábrica. Nadie quiere ver un barrio de chabolas y suciedad cuando aterrizan.

Cuando le preguntamos qué haría Liu cuando llegaran las excavadoras, sonrió como si le hubiéramos preguntado por el tiempo.

“Supongo que nos mudaremos a otro lugar, montaremos nuestro restaurante y haremos lo mismo”, dijo Liu.

Cada día, nuevos trabajadores se presentan a trabajar en la fábrica. Cuando nos sentamos cerca de la entrada del campus, parecía como si cada pocos minutos una persona nueva llegara en taxi o autobús con una maleta grande y una bolsa de comida. Algunos llegan con un trabajo asegurado, mientras que otros aparecen con la esperanza de que las agencias de reclutamiento cercanas puedan concederles una entrevista.
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La mayoría de los que llegan a la fábrica conocen la fama de sus largas jornadas laborales y sus constantes horas extras. Hay toneladas de fábricas en las que trabajar en China. Muchas personas vienen a Foxconn específicamente por las horas extras, no a pesar de ello.

“Por lo general, los trabajadores no acuden a menos que exista la oportunidad de hacer horas extras”, explicó Liu. “Quieren los salarios más altos.”

Mientras que casi todo el mundo en la zona trabaja para Foxconn, se puede saber quién trabaja en producción por sus chalecos de color azul y rojo blasonados con su número de empleado. Los trabajadores de Foxconn dijeron a Business Insider que los salarios más bajos de la fábrica son de unos 1.900 yuanes (unos 250 euros) al mes.
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La paga es tan baja que el gobierno chino no elimina los impuestos sobre la nómina de los salarios de los trabajadores de las fábricasinformó ABC News en 2012.

Pero según los trabajadores con los que hablamos, el salario de Foxconn es mejor que el de la mayoría de los demás empleos no cualificados en China.

La paga en la fábrica de Zhengzhou es más baja que en la de Shenzhen, pero muchos empleados prefieren trabajar en Zhengzhou porque está más cerca de sus ciudades natales y el coste de vida es más barato, dijeron.

Muchos trabajadores pueden aumentar sus salarios mensuales a alrededor de 676 dólares (unos 580 euros) asumiendo hasta 20 horas extras a la semana. La legislación china limita las horas extras a 36 al mes, pero varios informes sugieren que los trabajadores se esfuerzan mucho más durante los períodos de máxima producción.
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“La mayoría de la gente quiere trabajar horas extras”, dijo un obrero de 27 años cuyo apellido es Zhang. “Si tienes cosas que hacer, mejor que no hagas horas extras. Si no tienes nada, probablemente trabajes horas extras”.

Después de un período de prueba de 45 días, los sueldos base pueden aumentar de 390 a 500 dólares (de 335 a 430 en euros). Aún así, la paga de este año parece idéntica al sueldo de la fábrica que menciona un informe Recode 2015.

Los trabajadores que están dispuestos a trabajar en el turno de noche pueden percibir que su salario mensual asciende hasta los 785 dólares (aproximadamente 678 euros), incluyendo las horas extras.

La organización sin ánimo de lucro Students and Scholars Against Corporate Misbehavior estima que el salario digno para los trabajadores de iPhone debería de ser de unos 650 dólares (aproximadamente 560 euros), lo que significa que los trabajadores tendrían que hacer toneladas de horas extras para llegar a fin de mes.

A las 5 de la tarde, termina el turno de día y los trabajadores salen de las puertas de la fábrica. Como todavía es temporada baja, no tienen muchas horas extras. La calle se llena de gente, coches, motos y autobuses. Los vendedores se instalan a lo largo del camino para hacer negocio con los miles que se dirigen a casa
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A poca distancia se encuentra uno de los complejos residenciales. Hay por lo menos una docena de dormitorios en edificios de 10 o 12 pisos. Pequeñas empresas pensadas para atender las necesidades de los trabajadores se alinean en las calles. “Hay todo lo que los trabajadores pueden desear: comida, masajes, películas, todo”, cuenta Ma, una masajista de 25 años de Zhengzhou que se mudó a la zona el año pasado
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Al igual que el improvisado barrio de restaurantes fuera de las puertas de la fábrica, el complejo se mueve al ritmo de la fábrica. Cuando caminamos alrededor de las 3 de la tarde, el área estaba desierta. La mayoría de las tiendas estaban cerradas, y los dueños de los negocios estaban durmiendo en la parte trasera de sus autos, tomando un descanso antes del final del turno en pocas horas
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Unas horas más tarde, el pueblo cobró vida. Los vendedores ambulantes vendían calcetines, fundas para teléfonos inteligentes y ropa, y las empresas de telefonía móvil y los bancos ofrecían servicios a los trabajadores que acababan sus turnos
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Los agricultores de las aldeas cercanas también intentan vender sus frutas y verduras a los trabajadores
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Ma comentó que la reducción del empleo en Foxconn afectó los medios de subsistencia de los habitantes de la ciudad. Durante los meses de verano, dijo, no se puede conseguir un ticket para el cine porque hay mucha gente. Pero ahora, todo el mundo tiene dificultades. “Todos los negocios aquí están perdiendo dinero y así seguirán hasta que los trabajadores regresen en junio”, dijo. “No pueden permitirse pagar el alquiler ahora mismo”
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Después del trabajo, la gente suele sentarse en un restaurante del complejo para cenar y beber cerveza con los amigos. En uno de estos restaurantes, conocimos a un grupo de cuatro trabajadores de Foxconn que nos invitaron a sentarnos con ellos. Les explicamos que queríamos profundizar en sus vidas
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“Es una vida sencilla, tanto como la del pueblo”, dijo Chen, un larguirucho de 22 años de edad, con cara de niño, que vive en una aldea a una hora de distancia.

Las otras personas que estaban sentadas en la mesa eran Zhang, un joven de 27 años un poco arisco que se pasó la mayor parte del tiempo jugando con su smartphone; Hu, una mujer de 28 años casada y con dos hijos; y Guo, un señor afable de 40 años con un unos dientes postizos de color blanco nacarado.

Guo era una persona atípica. La mayoría de los trabajadores de la fábrica, dijeron, estaban en sus 20 años, dándole una atmósfera casi universitaria.

Habían trabajado en la fábrica durante aproximadamente un año, excepto Chen, que se acercaba a su segundo aniversario, una eternidad, dice. La mayoría se va después de un año.

“Después de un año, la gente se aburre o se desinteresa”, dijo Chen. “Cuando eso sucede, se largan”.

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Chen y las otras personas que le acompañaban en la mesa no son exactamente amigos. Todos trabajan en el mismo equipo, control de inventario, son “compañeros de bebida”, según Guo. Es un trabajo bastante duro comparado con los que se dedican a soldar componentes en la planta de producción
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Chen y los demás almacenan y revisan los teléfonos después de ensamblarlos y empaquetarlos.

Pero ellos no han elegido hacer eso. No te postulas para un papel en particular, sólo para un trabajo en la fábrica. Te asignan el departamento que necesita gente.

“Nuestro trabajo es más relajado”, dice Chen. “Podemos descansar cuando queramos, a diferencia de la gente que trabaja en la cadena de montaje.”

Sin embargo, esos trabajadores tienen más oportunidades para trabajar horas extras y obtener un salario más elevado.

“Aunque pueden ganar hasta unos 5.000 yuanes al mes (664 euros aproximadamente), lo que es bastante elevado a mis parecer, siento que estos trabajadores no gozan de buena salud debido a todas las horas extras”, declaró un trabajador que gana 3.000 yuanes (unos 399 euros) al mes,  ante el South China Morning Post.

Según Chen, el peor trabajo en la fábrica es la cadena de montaje, donde los trabajadores repiten la misma tarea durante ocho, diez o doce horas al día. Chen estaba en la cadena de montaje en su anterior trabajo. No pasó mucho tiempo antes de que llegara a odiarlo
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“Haces lo mismo todos los días; nunca termina”, según Chen. “Después de un tiempo, te enfadas por lo que estás haciendo. Ni siquiera lo notas al principio”.

Chen añadió: “Finalmente, me sentí molesto hasta el fondo de mi corazón. Como si no tuviera un propósito en la vida.”

Pero Chen dijo que tuvo suerte. Debido a que aún no tenía una familia, podía dejar su trabajo e ir tras uno mejor. Mucha gente en la cadena de montaje, dijo, tiene que mantener a sus hijos. Irse no es realmente una opción.

Zhang mostró tener poca simpatía por aquellos a los que no les gusta su trabajo o se quejan de las horas extras. Seguía repitiendo: “si quieres hacerlo, hazlo. Si no lo quieres hacer, vete. Eso es libertad. Hay otras opciones”
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No se le pasó por la cabeza que una mejor oportunidad podría significar realizar un trabajo menos monótono o que un salario más alto significaría que él —y otros en su misma posición— podrían permitirse trabajar menos horas.

Guo terminó su cerveza y se excusó para ir a la fábrica. Trabaja en el turno de noche, que empieza a las 8 de la tarde.

Chen no trabajaba en Foxconn cuando estaba en la cadena de montaje. Ha estado en activo durante cuatro años, yendo de fábrica en fábrica, trasladándose cuando surge una nueva y mejor oportunidad. Chen, como los otros que le acompañaban en la mesa, había trabajado en otras fábricas de teléfonos inteligentes para otros conglomerados chinos como Oppo o Xiaomi, en fábricas de aire acondicionado y en la construcción
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Cuando se le preguntó si trabajar en Foxconn era mejor o peor, Chen dijo: “Las condiciones son todas iguales. Solo sirve para ganarse la vida”.

La principal vía de escape de Chen después del trabajo parecía ser la bebida. Durante unas horas, devolvió media docena o más de botellas de cerveza del tamaño de una pinta. A mitad de camino, arrastraba las palabras, mientras Zhang miraba y jugueteaba con su teléfono.
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Otros, comentaron, juegan billar en un bar cercano, cantan en un salón de karaoke, practican deportes en el complejo de apartamentos o juegan videojuegos en uno de los cibercafés. La cobertura en un club de la ciudad podría costar alrededor de 1,60 dólares (1,40 en euros) informó Australian Reseller News.

Pero cada uno es diferente. Chen y Zhang tuvieron cuidado de no generalizar. Con una fuerza laboral del tamaño de una ciudad pequeña, las experiencias varían, explicó Chen.

Tanto Zhang como Chen juegan a videojuegos en sus teléfonos, por lo general al popular juego Honor of Kings. Pero solo tienen el tiempo suficiente como para jugar durante unas cuantas partidas antes de irse a dormir alrededor de las 10 o11 de la noche. 

Como casi todo el mundo, Chen y Zhang viven en los dormitorios. El gobierno provincial destinó cerca de 1.000 millones de dólares (unos 860.000 euros) a la construcción de viviendas para acomodar a los cientos de miles de trabajadores de la fábrica. Y parece que las obras no han acabado, vimos por lo menos media docena de edificios todavía en construcción en el área que visitamos. Y hay otros dormitorios en ambos lados del campus de la fábrica
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Cada dormitorio tiene capacidad para ocho personas con literas. El alquiler es de unos 25 dólares (22 euros aproximadamente) al mes, mientras que Internet cuesta $3 adicionales (2,5 euros). Pero debido a que cada uno trabaja un turno diferente, los dormitorios raramente suelen estar llenos, dijo Chen.
La puerta de los dormitorios tiene vigilancia de seguridad.

La puerta de los dormitorios tiene vigilancia de seguridad. Harrison Jacobs/Business Insider

Otros se han quejado. Un empleado de Foxconn en la fábrica de Zhengzhou le dijo al South China Morning Post en diciembre que los turnos alternos hacen que sea difícil para cualquiera tener una buena noche de sueño.

Las condiciones de vida han sido frecuentemente un punto de contención para los trabajadores de Foxconn y otras fábricas chinas. En 2012, varios empleados se amotinaron en una fábrica de Foxconn para protestar por las malas condiciones de alimentación, higiene y el hacinamiento en los dormitorios. Un informe dice que los dormitorios en Shenzhen apestaban a basura podrida y sudor.

Los que odian los dormitorios o tienen una familia pueden alquilar un apartamento de una habitación por unos 65 dólares (aproximadamente 60 euros) al mes. Pero pocos lo hacen.

Aunque Chen y Hu están casados, sus cónyuges trabajan en otro lugar. El marido de Hu trabaja en una fábrica diferente en Zhengzhou, mientras que la esposa de Chen trabaja en su ciudad natal. Se ven los domingos y las vacaciones.

La mayoría de los trabajadores desayunan y cenan en los restaurantes próximos a los dormitorios o a las puertas de la fábrica y almuerza en la cafetería Foxconn. La comida es más o menos la misma: fideos, verduras y pinchos de carne y pescado. Las comidas en el campus son un poco más baratas, alrededor de 1 dólar (90 céntimos de euro). La comida en los puestos o restaurantes cuesta entre 1,30 y 3,15 dólares (menos de 3 euros), dependiendo del plato.
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Zhang y Chen pensaban poco en la movilidad económica o en un futuro mejor. Cuando les preguntamos qué esperaban en el futuro, Zhang se encogió de hombros. A los 27 años, Zhang parecía haberse resignado a su situación actual. Después de detenerse un momento, dijo: “cualquier oportunidad es mejor, ese es el futuro”.
Un representante de un servicio bancario que ayuda a un empleado de Foxconn a abrirse una cuenta.
Un representante de un servicio bancario que ayuda a un empleado de Foxconn a abrirse una cuenta. Harrison Jacobs/Business Insider

Chen habló de forma similar.

“La vida era muy sencilla en el pueblo. Nunca pensábamos realmente en el futuro. Sólo jugábamos a las canicas”, dijo. “No tengo idea de cuánto tiempo estaré aquí. Algún día, puede surgir una oportunidad mejor. Si surge, la cogeré”.

Esa oportunidad no parecía referirse a un ascenso, una carrera diferente, o a ser dueño de un negocio. A los ojos de Zhang y Chen, se trata de otro trabajo en la fábrica, aunque quizás uno que esté mejor remunerado, más cerca de casa, o que requiera menos horas.

La perspectiva de Zhang y Chen no es la única. Un trabajador le dijo al South China Morning Post que esperaba dejar Foxconn dentro de un año, usando las habilidades que aprendió fabricando teléfonos para abrir una tienda de reparación de teléfonos. Otros hablan de abrir su propio negocio. En Shenzhen, considerado por muchos como el Silicon Valley de China, hay historias de trabajadores emprendedores de fábricas que crean empresas.

Pero para la mayoría, los sueños son más simples.

“No tengo grandes sueños”, dijo un trabajador adolescente de Foxconn al periódico. “Todo lo que quiero es estar con la gente que me gusta y no preocuparme por la comida y la ropa.”

Chen asegura que la mayoría de la gente no sólo piensa en sí misma a la hora de ir a trabajar. Lo más probable es que tengan hijos o padres ancianos en la aldea que necesitan ayuda. Si eres comedido, es posible ahorrar el 75% de tu salario para enviarlo a casa o guardarlo para el futuro. Pero mucha gente lo gasta en cerveza y comida, dijo.
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“Tenemos 5.000 años de cultura detrás de esta forma de vida”, dijo Chen. “Por supuesto que tengo que cuidar de mis padres.”

En numerosas entrevistas, los trabajadores de Foxconn lejos de negar que fuera la peor fábrica de China, aseguraron que en muchos casos era mejor que otras. Li, la persona encargada del control de calidad de la línea de montaje de iPhone en Zhengzhou, dijo al South China Morning Post que Foxconn era más estable que la mayoría de los demás empleadores en China.
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“La mayoría de las fábricas chinas tienen propietarios que retrasan o incluso cancelan el pago de los salarios”dijo. “Aquí, estoy seguro de que me pagarán más por trabajar horas extras.”

Otros informes no describen la vida en la fábrica como de color de rosa. Los empleados dijeron a CNET en 2012 que los gerentes a menudo sometían a los empleados que cometían errores a la humillación pública. The Guardian publicó el año pasado que si alguien se equivocara, un gerente podría forzarlo a preparar una disculpa formal para leerles a sus compañeros de trabajo.

Muchos han sugerido que tales prácticas crean una cultura del silencio. Y los trabajadores saben que son fácilmente reemplazables: China tiene 99 millones de trabajadores en fábricas, según las estimaciones de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos en 2009.

Zhang rechazó la idea de que la situación de los trabajadores era negativa.

“Hay mucha libertad en este trabajo”, dijo. “Si no te gusta, te vas. Si quieres unas vacaciones, te vas. Simplemente no te pagan. Es fácil dejarlo. Es fácil conseguir otro trabajo”.

La dura realidad que emergió en nuestras conversaciones con trabajadores y ex trabajadores fue que Foxconn no es ni la terrible empresa explotadora que muchos estadounidenses piensan que es ni el bastión de los buenos tratos a la mano de obra que a Apple y Foxconn les gusta exhibir.
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“Este es el caso de muchos subcontratistas de la electrónica”, dijo a Le Monde el año pasado Keegan Elmer, representante de la organización no gubernamental China Labour Bulletin, con sede en Hong Kong.

“Los salarios son bajos, los días muy largos, las condiciones bastante malas. La industria desgasta a sus empleados muy rápidamente y los recluta sin cesar. Para los trabajos poco cualificados, el uso de aprendices y de trabajadores temporales es cuantioso”.

Pero eso no ha impedido que personas como Zhang y Chen intenten llevar una vida plena. Al terminar la conversación, Chen intentó pagar nuestras cervezas y la cena varias veces, diciéndonos que era el “destino” el que nos había reunido. A unos 20 dólares (17 euros), la comida costaba lo mismo que su alquiler mensual. No aceptamos, pero su generosidad se mantuvo.
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Cuando le preguntamos a Liu, la dueña del restaurante, si creía que los trabajadores de Foxconn eran felices, se rió. “Nosotros tampoco somos felices. Nadie es feliz. Es nuestro sustento. Así es la vida”, dijo. “Hace calor. Trabajamos todo el tiempo.”
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