Tecnología

Aprendiendo a ser CIO

Escrito por Claudia Rivas

La necesidad de estudios especializados para los jefes de tecnología en empresas es algo cada vez más aceptado. Unen tres líneas: tecnología, negocios y comunicación.

Hace unos años a nadie se le habría ocurrido que el jefe de tecnología, el CIO de una empresa, necesita algún tipo de conocimiento especial más allá de la informática que no pueda lograr con la simple experiencia. Los primeros CIOs (y la mayor parte de los actuales) solían responder al perfil de informáticos que habían ido ascendiendo hasta llegar a ser jefes de su división. ¿Qué más podría hacer falta?

Esa concepción llega con un grave error de fondo que hasta hace poco no se había empezado a corregir: que el CIO necesitaba saber solo de tecnología, siguiendo en muchos casos relegado a ese lugar oscuro en el que se coloca al equipo informático de una empresa. Ya dirán qué necesitan para su división, pensaban los jefes. Como si las necesidades de ese departamento no afectasen a la compañía entera.

En los últimos años, no obstante, todo esto está cambiando: en plena Era de la Información, se empieza a entender que un jefe de tecnología es mucho más que un simple informático. Para gestionar los recursos tecnológicos de una empresa es necesario saber de tecnología, sí, pero también de negocios. Y, además, es necesario tener unas habilidades de comunicación muy desarrolladas para poder transmitir al CEO y a otras divisiones todas esas necesidades y problemas que se detectan en el departamento de TI y afectan a toda la empresa.

¿Es un máster en negocios suficiente?

“El CIO de hoy es un líder de negocio, no sólo un administrador de TI; dirige una función de misión crítica tan grande y compleja como cualquier otra operación en la compañía y trabaja hombro con hombro con las unidades de negocio para ayudar a mejorar el desempeño y la eficiencia”. Así definen a los CIOs en el estudio de Deloitte CIO 2.0: El nuevo rol del Director de Tecnología de la Información, dejando claro, en primer lugar, que la tecnología es tan solo una parte del papel de CIO. Pero, ¿cómo puede llegar alguien a formarse como CIO?

Hasta hace no mucho había dos vías principales. Una era la de la simple experiencia: el informático ascendido a jefe de tecnología, con conocimiento puramente técnicos, aprende a desenvolverse en las áreas directivas a base de errores y golpes. En plena Era de la Información, con la velocidad a la que cambia todo (especialmente en el mundo tecnológico), pocas empresas pueden permitirse el lujo de tener un CIO que basa su actuación en la pura experimentación empírica.

La segunda vía es la más extendida: cuando el responsable de tecnología ve que sube en la empresa y que empieza a enfrentarse a retos y responsabilidades en los que sus conocimientos técnicos son secundarios, realiza un máster en negocios. Gracias a estos estudios, puede hablar de tú a tú con otros directivos de la empresa (y su misma lengua), puede entender las necesidades de la firma como un todo y puede empezar a ver cómo encaja lo que se hace en su departamento con el objetivo principal de la empresa.

Esta vía, no obstante, tiene el inconveniente de ser todavía demasiado lenta (sobre todo si el que realiza el máster ya es CIO -mientras estudia se mantiene en la primera vía de ensayo-error) y de exigir al CIO capacidad de síntesis y abstracción: sabe de informática por un lado y de negocios por otro, pero es su labor aprender a unir esas dos vertientes, algo para que lo que muchas veces también se acaba por caer en el ensayo-error.

La necesidad de un estudio especializado

La solución a este problema de formación del CIO es la creación de estudios especializados en los que se forme a los alumnos, que unas veces vendrán de un pasado informático y otras de negocios, en la unión de ambas vertientes. Se trata de formar en la gestión de los recursos tecnológicos de una compañía desde el punto de vista empresarial, entendiendo cómo unos influyen en la otra, siendo capaces de ver el todo y, lo más importante, sabiendo comunicar todo esto al resto de la directiva.

¿Existen este tipo de estudios, ya normales en Estados Unidos, en España? La respuesta es sí. Un ejemplo es el posgrado en Dirección de Sistemas de Información que ofrece la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), en cuya descripción se explica que los alumnos adquirirán “el valor estratégico” que necesitan para “dirigir equipos profesionales y proyectos en el ámbito de los sistemas de información de una organización”.

Este tipo de estudios (normalmente de posgrado, como en este caso) con contenidos que buscan ofrecer a los participantes una visión conjunta de cómo se relacionan la tecnología y la empresa (se estudiarán temas que van desde básicos de la dirección empresarial hasta la gestión de recursos tecnológicos) pretenden rellenar ese vacío hasta ahora existente en la formación de CIOs competentes y no demasiado centrados en la tecnología o en la compañía.

Esta tercera vía, la de los programas de formación especializados como el posgrado en Dirección de Sistemas de Información de la UPC, es por lo tanto la que de momento da respuesta de forma más eficaz a todos los retos que plantea ser CIO en un contexto de economía global y tecnología que avanza (casi) a la velocidad de la luz. Entender las TI, entender la empresa y saber transmitirlo a otros agentes de la dirección. Ese es el CIO ideal que programas como este buscan fabricar.

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Claudia Rivas