Apple ha descubierto algunas violaciones de su Código de Conducta de Proveedores entre las que se encuentran 91 menores de edad trabajando (repartidos en 10 instalaciones diferentes), exposición de trabajadores a substancias tóxicas, sobornos, intentos de guiar las respuestas de los trabajadores a los auditores de Apple y datos falseados en las nóminas.
La marca de la manzana tiene una página de su sitio dedicada a la responsabilidad de sus proveedores en la que se puede leer lo siguiente:
“Apple está comprometida con asegurar los más altos estándares de responsabilidad social donde quiera que nuestros productos son fabricados. Insistimos en que nuestros proveedores ofrezcan condiciones seguras de trabajo, traten a los trabajadores con dignidad y respeto y utilicen procesos de manufactura responsables con el medio ambiente”.
Evidentemente ninguna marca quiere mala publicidad relacionada a las condiciones laborales de las instalaciones de sus proveedores en países menos desarrollados, y Apple ha establecido un sistema de auditorias para comprobar que sus proveedores cumplan su Código de Conducta de Proveedores. El Informe del Progreso de las Responsabilidades de los Proveedores 20011 recoge los resultados de las auditorias.
De un total de 127 fábricas auditadas, se encontraron los siguientes casos de faltas graves al Código de Conducta de Proveedores de Apple:
Apple asegura haber terminado la relación comercial con la fábrica que intentó sobornar a los auditores, una de las que presentaron documentación falsa, y una de las que había contratado a menores de edad (de los 49 menores, 42 trabajaban en la misma).
En el resto de faltas las medidas varían desde devolver el dinero a los trabajadores extranjeros a obligar a las fábricas a dotarse de los materiales y sistemas de seguridad necesarios.
Ahora está por ver si las violaciones al código son menos en el informe del próximo año. Inevitablemente, la reducción de costes y la deslocalización acarrean estas situaciones que violentan los derechos de los trabajadores de los países menos desarrollados, sin embargo las grandes compañías tienen la obligación de luchar eficazmente contra este fenómeno.
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