Apple bloquea la entrada de Spotify en Estados Unidos

Spotify sigue sin lograr acceder al inmenso mercado musical estadounidense. A las trabas y dificultades se le une ahora el probable bloqueo que está ejerciendo Apple. Gracias a su influencia puede lograr que las distribuidoras no accedan a la cesión de contenidos. El modelo de negocio basado en la publicidad no convence en los Estados Unidos.

La compañía sueca de música por streaming ya ha cancelado en dos ocasiones el lanzamiento de su software en ese mercado. Si a la tercera va la vencida, debería arrancar antes de que terminase el año, cuando hayan logrado suficientes licencias como para ofrecer un servicio de calidad como lo hacen en Europa, pero quizá vuelvan a no conseguirlo. Su objetivo es tener el trato cerrado con las cuatro grandes cadenas de distribución del país: EMI, Warner, Sony y Universal.

La alarma ha saltado tras una información de Cnet. A los problemas de los gerentes de Spotify para convencer a los directivos de las discográficas sobre la viabilidad de su modelo, basado en los ingresos por publicidad, se le ha sumado la implicación de Apple. La web estadounidense afirma que Apple se está reuniendo con esas mismas partes para dejarles claro los escasos beneficios que obtendrán firmando con la compañía sueca y el coste de oportunidad de ofrecer sus contenidos de forma gratuita. Su idea es que la gente adquiere aversión a comprar productos que puede obtener por otros medios de forma gratuita.

Spotify en Europa

Por el momento, Spotify ha logrado crearse un mercado en diversos países europeos en los que compagina el negocio de lo gratis con el modelo de Premium de suscripción que, por 10 euros al mes, permite utilizar el servicio en teléfonos móviles y evita a esos usuarios los anuncios intercalados entre las canciones.

Apple, Google y los que ya están

Las gestiones de Apple encajan dentro de su preocupación por llegar a un mercado con cada vez más actores. La música por streaming se está convirtiendo en un estándar que, como decía el propio jefe de Spotify, va a acabar con el MP3 y con las descargas. Es decir, con iTunes y con el iPod. Una realidad que es cada día más creíble gracias a la evolución, por una parte, de los dispositivos móviles y, por otra, de la nube. Pandora, Google Music, Rdio y tantos otros con los que competir.

Crear y compartir listas de reproducción de las que pueden disponer 24 horas sin necesidad de almacenar datos a cambio de un pequeño pago es mucho más rentable para los usuarios que hacer una compra de productos que tarde o temprano quedarán en el fondo del disco duro. Pero para las distribuidoras esa eficiencia de consumo es menos rentable.

Es precisamente ese factor el que Apple y la industria discográfica han pasado por alto. La credibilidad que se ha ganado Spotify le ha permitido convertir a muchos de sus oyentes en clientes de su aplicación móvil. Clientes inteligentes que han sabido adaptar sus gastos a sus hábitos de consumo. Influencia y fidelidad, es lo que le queda a Spotify para salvar la situación antes de que le den las campanadas de 2010.

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