Tecnología

Afubot, el robot asistencial para sanidad, trabajo y casa

Si hablamos de robot asistencial, seguramente piense en algún humanoide que nos trae el whisky y los puros al sofá. Nada más lejos de la realidad, como bien demuestra Afubot, el robot asistencial para sanidad, trabajo y casa.

La inteligencia artificial y los dispositivos conectados nos van acercando cada vez más a un escenario en que los robots pueden ser nuestros acompañantes en la oficina o en casa, cuidar a nuestros hijos o mayores cuando no estamos e, incluso, permitir a personas con dependencia recibir asistencia médica en remoto con la comodidad de su hogar.

En el pasado Mobile World Congress, este medio pudo conocer de primera mano a Afubot, un asistente robot que se aleja de los diseños futuristas de otros dispositivos para optar por una apariencia estética simple, con un gran tablet incorporado y conectividad avanzada.

Diseñado por la taiwanesa IEI (firma creada en 1997 y que factura 246 millones de dólares al año), se trata de un robot asistente de código abierto que nos promete conectarnos, proteger e interactuar con nuestra familia, amigos y conocidos. Su potente hardware (procesador A53 de ocho núcleos y una pantalla de resolución 4K) permite, por tanto, desde ver programas de televisión hasta realizar videollamadas o consultas médicas online, pasando por todo tipo de aplicaciones de oficina (reuniones virtuales, atención al cliente en todo tipo de negocios) e incluso como asistente en industrias de toda índole. Pero sus creadores destacan, sobre todo, su uso como robot de acompañamiento para niños o personas mayores o con dependencia, “que se sienten solos y necesitan ser monitorizados en todo momento cuando están solos en la casa”, explica Andrea Kuo, Senior Sales Manager en IEI Integration Corp.¿Qué puede hacer un robot asistencial?

Cuando a uno se le presenta un robot asistencial de esta índole, lo primero que se pregunta es qué puede realmente hacer este dispositivo por nosotros. Pues bien, usando el Afubot como ejemplo paradigmático de robot asistencial y de compañía, nos encontramos con que podemos convertir nuestro salón en una sala privada de karaoke, escuchar música a través de sus altavoces, ver vídeos o películas en streaming o compartir imágenes a través de redes sociales con su pantalla.

Esas son las funcionalidades básicas que se complementan con su punto fuerte: las comunicaciones en vivo: transmisión de vídeo en directo en calidad 4K (perfecto para vigilancia de personas dependientes, consultas médicas o reuniones laborales), control de voz en remoto (para poder dar órdenes a los pequeños de la casa cuando estamos fuera), administración del correo electrónico y consultas u órdenes por voz al más puro estilo del Amazon Echo o el Google Home. Asimismo, también se pueden realizar conferencias y llamadas de toda índole en manos libres, algo perfecto por ejemplo para periodistas que podemos hablar con el entrevistado mientras consultamos información adicional en su pantalla.

La importancia de los desarrolladores

Sin embargo, el gran valor de esta clase de robots radica en su especialización vertical, en poder abordar las necesidades individuales de cada persona o colectivo. Es por ello que Afubot (basado en Android 6.0) cuenta con su SDK abierto para que todos los desarrolladores, creadores de contenido o proveedores de servicios puedan crear apps y experiencias de valor añadido para cada caso de uso concreto.

“Queremos tener una presencia destacada en el mercado doméstico, salud y profesional, pero sabemos que no tenemos la capacidad de responder a todo lo que cada uno de estos usuarios demanda”, añade Kuo. “Por ello, y pese a que hemos dedicado seis meses de trabajo a perfeccionar todas las aplicaciones instaladas en Afubot, hemos decidido abrir el sistema a terceros que diseñen soluciones más fácilmente para nuestros usuarios”.

En este caso concreto, los creadores de Afubot admiten estar ya trabajando con desarrolladores en Taiwan y Estados Unidos (todavía no en Europa), además de haber facilitado una gran cantidad de dispositivos a universidades como la de Taiwan, Tsinghua (China) o la norteamericana Carnegie Mellon para que sus investigadores y estudiantes puedan dar rienda suela a su imaginación.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.