Tecnología

Exigen que la lucha contra la obsolescencia programada esté presente el próximo 26J

Back Market alarga la vida útil de los productos tecnológicos mediante su reacondicionamiento

Una fundación ha instado a los partidos políticos a que incluyan en sus programas de las próximas elecciones una norma que castigue la obsolescencia programada.

Baterías que duran dos años, lavavajillas que se rompen a los tres, neveras imposibles de reparar porque el arreglo cuesta más que una nueva,… todos ellos son ejemplos de obsolescencia programada, la ‘fecha de caducidad’ que los fabricantes imponen a sus dispositivos para favorecer el ritmo de renovación de la tecnología y, por ende, sus ventas… y sus cuentas de resultados.

Se trata de una práctica más que extendida en nuestra sociedad, sustentada en la ley imperante del consumo y la ley de la oferta/demanda, pero no por ello poco criticada. En ese sentido, son muchas las organizaciones de consumidores que han exigido a los gobiernos tomar medidas contundentes contra esta obsolescencia programada. Unas quejas que ahora llegan a la campaña electoral de cara al 26J.

Así pues, la Fundación Feniss (Fundación Energía e innovación Sostenible sin obsolescencia programada) ha decidido dar un paso adelante y ha instado a los partidos políticos a que incluyan en sus programas de las próximas elecciones una norma que castigue esta práctica de predeterminar la vida útil de un producto.

En la carta enviada a todas las formaciones políticas de España, la fundación solicita que se añada la propuesta de una ley similar a la que ya se aprobó en Francia el año pasado. La norma francesa, denominada “Ley de Transición Energética”, multa hasta con 300.000 euros y dos años de cárcel a las empresas que diseñen y fabriquen sus productos para que duren un tiempo predeterminado. Esta norma es la primera que reconoce la existencia de la obsolescencia programada, y sanciona técnicas que introduzcan defectos, debilidades, paradas programadas, obstáculos para su reparación y limitaciones técnicas. El objetivo es paralizar un modelo de fabricación que incide directamente en el agotamiento de las materias primas, el aumento de las emisiones de CO2 y el endeudamiento de familias, empresas y hasta de países.

Siguiendo el dictamen europeo

A partir de la norma francesa, Europa empezó a abordar el problema aprobando un dictamen que exige la prohibición total de la obsolescencia programada.

El dictamen también propone que las empresas faciliten la reparación, campañas de sensibilización sobre la obsolescencia estética que se encuentra atada a las modas, y por último la implantación de un sistema de etiquetado que informe al consumidor si prefiere un producto barato u otro más caro pero más duradero.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.