La Web semántica ha dejado de anunciarse como el futuro de Internet. Sus defensores han afirmado que las experiencias en Internet algún día serán más significativas y relevantes al basarse en la potencia computacional estilo inteligencia artificial del
Procesamiento de Lenguajes Naturales y los datos estructurados que las máquinas puedan interpretar.
Sin embargo, con el auge de la Web social, estamos observando que lo que hace significativa nuestra experiencia en la red no es necesariamente su capacidad de aproximarse al lenguaje humano o de devolver resultados de búsqueda con exactitud sintáctica. La Web semántica tardará en adquirir valor porque los agentes personales inteligentes capaces de procesar estos datos estructurados aún van a tardar en cobrar forma completamente.
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