Un estudio del Instituto sueco
Karolinska y la Universidad estadounidense de
Columbia muestra cómo los teléfonos móviles de las personas que huyen de los desastres naturales pueden utilizarse para
distribuir la ayuda humanitaria. Tras el terremoto de Haití se utilizaron datos de
dos millones de teléfonos para trazar un mapa de los movimientos de la población.
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