Con toda probabilidad, el futuro del consumo de los contenidos digitales se basará en tres herramientas:
las aplicaciones para teléfonos móviles,
la televisión conectada y
la geolocalización. El usuario, activo frente al espectador pasivo, se está acostumbrado de manera natural a disfrutar de los contenidos de forma personalizada. La clave radica en encontrar lo que nos interesa en cada momento, y esto se puede hacer atendiendo a recomendaciones a través de las redes sociales o localizando activamente un espacio físico. En este sentido, la producción de contenidos digitales debe tener en cuenta este factor ineludible si se toma en cuenta que el teléfono móvil se está convirtiendo en un instrumento rutinario de distribución y consumo de contenidos.
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