Hace varios años, antes de que la red estuviese en todas partes como ahora, Wal-Mart se presentó como ejemplo avanzado de
un tiempo en el que los objetos se comunicarían entre sí de forma inmediata, es decir, lo que ahora se conoce como
Internet de los Objetos. Su plan, marcar sus productos con
códigos RFID para optimizar mejor la cadena de suministros. Su barrera, que esa tecnología no permite ser programada para intercambiar datos, es solo de lectura. Ahora todo ha cambiado.
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