Al entrar por las puertas de
La Despensa, lo primero que notas es movimiento. Un montón de personas están trabajando, hablando, intercambiando papeles. Girando la cabeza, lo segundo que resalta es que en la entrada tienen a un perrito disecado color canela con los ojos vendados. Lo tercero es algo que, al verlo, te preguntas cómo no lo has visto antes:
un fuet gigante colgado del techo asoma por todas las plantas. Es el
fuet wifi, que como indica su nombre, es un embutido (tamaño gigante) del que se obtiene el wifi para toda la oficina. Así es el
creative clutter de la agencia publicitaria (unos de los maestros de las campañas virales), una mezcla adorable entre la acumulación compulsiva y el genio de un hábitat creativo.
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