Social Media

De submarinismo, fotos y redes sociales

Escrito por Esther Macías

Un buceador encuentra una cámara extraviada en el Océano Índico por una pareja de recién casados tres meses atrás. Las imágenes, intactas, han vuelto a sus propietarios gracias al empuje de las redes sociales.

Todos hemos perdido alguna vez un objeto en el fondo del mar y lo más probable es que jamás lo hayamos recuperado. No obstante, no hay que dar todo por perdido. Al menos no siempre. Así le ocurrió a una pareja de recién casados que celebraba su luna de miel en las Maldivas. Haciendo snorkel perdieron una cámara acuática (en concreto, un modelo Tough de Olympus, que es la compañía a través de la que nos ha llegado esta curiosa historia en la que la empresa, como no podía ser de otra forma, pretende hacernos partícipes de lo resistentes que son sus dispositivos). Por supuesto, al ver que no la encontraban pensaron que jamás recuperarían las más de 500 fotos que habían hecho con ella pero, como decíamos, no hay nada imposible: un buceador alemán encontró tres meses más tarde la cámara y, lo que es más increíble, a pesar de estar algo oxidada, cuando la probó vio que la tarjeta de memoria funcionaba de modo que pudo recuperar las imágenes que contenía y saber que, con cierta seguridad, sus dueños podrían ser finlandeses.

Y aquí es donde entra en juego el papel de las redes sociales y, en concreto, de Facebook, como ‘acortadoras’ de distancias entre las personas. Mario N., que es como se llama nuestro héroe alemán, colgó las fotos en la plataforma de colaboración junto al siguiente mensaje: “¡Encontrada una cámara Olympus en las Maldivas! ¿Alguien les conoce? Se trata probablemente de una pareja de Finlandia que viajó allí alrededor del 8 de marzo”.
Como suele suceder en estos casos el mensaje circuló rápidamente por Internet; es más, llegó a ser compartido más de 20.000 veces en unas horas. Fue precisamente así como llegó a la escuela de buceo Hanko Diving a la que había contratado sus servicios la pareja nórdica. Sus responsables les reconocieron gracias a las fotos y se pusieron en contacto con ellos haciéndoles saber que alguien había encontrado su cámara y, por ende, sus fotos.
En fin, una peculiar historia de tintes tecnológicos y encima con final feliz. Eso sí, posiblemente nunca antes habían tenido que esperar tanto tiempo para ‘revelar’ sus fotos los dueños de una cámara digital. Lo que son las cosas…

Ah, y para los curiosos, he aquí una imagen de la cámara después de tres meses compartiendo residencia con los peces del Índico.

Foto cc ferronj

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.