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Twitter ya conocía la masiva presencia de bots rusos en 2015, pero no actuó

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Escrito por Marcos Merino

Una empleada de la compañía dio el aviso a sus jefes, pero no se tomaron medidas para no dañar las cifras de crecimiento de usuarios.

A principios de 2015, Leslie Miley era directora de ingeniería de seguridad y protección de productos de Twitter. Tras una reunión con investigadores de la Universidad de Berkeley, en la que éstos señalaron el alto número de cuentas falsas que alojaba su plataforma, Miley se puso a investigar por su cuenta y descubrió un número anormalmente alto de cuentas falsas y/o inactivas vinculadas a direcciones IP de Rusia y Ucrania. “Cuando le trasladé esta información a mi jefe, la respuesta fue ‘Dedícate a tus cosas, esta no es tu labor'”, afirma Miley. Nadie eliminó entonces esas cuentas fraudulentas.

Ahora, el Congreso de los Estados Unidos está investigando a las compañías de redes sociales para esclarecer su papel en la injerencia rusa en las últimas elecciones estadounidenses. Ante la crítica de los congresistas por el tiempo que tardaron estas compañías en darse cuenta de las dimensiones de la manipulación, éstas han tenido que aclarar datos y fechas. Y así ha salido a la luz la historia de Leslie Miley.

“Todo lo que hiciéramos para ralentizar registros o eliminar cuentas tenía que pasar antes por el ‘equipo de crecimiento’, y ellos estaban más preocupados por la mejora de las cifras que por las cuentas falsas o comprometidas”, explica la empleada de Twitter. En general, la lucha contra el spam en la red social se supeditó al aumento de usuarios activos mensuales, la métrica más importante para la valoración de Twitter en Wall Street.

Eso permitió que 36.000 cuentas rusas (3.000 de ellas vinculadas a los servicios de ciber-inteligencia del Kremlin) generaran 1,4 millones de tuits automatizados relacionados con las elecciones, todas ellas cifras que no hacen más que crecer a medida que avanza la investigación. Tampoco ayudó el desfile de jefes de producto sufrido por Twitter en los últimos años (más de media docena), pues dificultó establecer una política coherente en defensa del usuario.

Vía | Bloomberg

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.