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Twitter: quien compra followers compra problemas

Twitter: quien compra followers compra problemas
Escrito por Manuela Astasio

La cuenta oficial de Mariano Rajoy en Twitter se encuentra en el punto de mira tras un repentino incremento de seguidores. ¿Le serviría de algo al presidente comprar followers?

El pasado viernes la cuenta oficial del presidente Mariano Rajoy en la red social Twitter registró un repentino incremento del 10% en su número de seguidores, sin ningún acontecimiento informativo previo que lo explicara. Este aumento de followers, la mayoría de ellos con cuentas en árabe, fue rápidamente puesto bajo sospecha. ¿Se había sumado, así, el equipo de comunicación de Rajoy a la práctica de comprar seguidores en Twitter? En caso afirmativo, ¿serviría eso de algo? Parece más bien que quien compra followers compra problemas.

En una sola mañana, Rajoy pasó de tener más de 527.000 seguidores a unos 587.000. Desatado el aluvión de críticas y de bromas online, los responsables de comunicación de Rajoy se apresuraron a calificar el incidente como “una extraña campaña”, y Twitter comenzó a eliminar muchas de las cuentas, que define como falsas. Sin embargo, algunos ya lo habían atribuido al hecho de que uno de los políticos españoles más activos en la red social, Pablo Iglesias, de Podemos, había superado en followers, con 537.000, al presidente. Un fin de semana después, Rajoy vuelve a tener 533.465 seguidores.

Obsesión por estadísticas vacías

La compra de seguidores en Twitter es casi tan antigua como la popularidad de esta red social. El especialista en redes sociales y marketing digital para empresas Juan Merodio explica a TICbeat que se la conoce como astroturfing, en referencia a un término que ya se utilizaba en marketing para denominar a aquellas campañas que pretenden crear una falsa impresión de espontaneidad y de base social.

Manuel González Noriega, creative technologist de la consultora de diseño de servicios Fjord, afirma que este tipo de estrategias “no tienen más valor que el de hacer quedar bien a un responsable de cuenta muy poco capacitado, o a una persona con más aspiraciones de popularidad que destreza social”, y añade otro término, vanity metrics, para estas estadísticas vacías.

En España existe una obsesión totalmente infundada por el volumen de seguidores. Tendemos a fijarnos mucho en esto”, relata Merodio. Ambos expertos coinciden en que los profesionales de las redes sociales deben atender a otros indicadores de la conversación para medir el valor de las cuentas que administran. Merodio se refiere a todo lo que atañe a “lo cualitativo: el ratio de retuits por cada tuit, el número de respuestas, el número de favoritos y la cantidad de veces que se pincha sobre un enlace tuiteado”.

González Noriega, por su parte, recuerda que “hace tiempo que se rumorea que Twitter considera eliminar el número de followers como métrica pública, y usar en su lugar alguna medida de engagement más avanzada y fiable, en la línea de herramientas como Klout”. “O, al menos”, apunta, “hacer un análisis propio y descontar en el número de followers las cuentas obviamente espurias e inactivas”. En este sentido, se refiere a las nuevas métricas internas de Twitter, que incorporan, entre otras novedades, el número de impresiones de cada tuit, como una posible “base para ofrecer unos indicadores de popularidad mucho más fiables y representativos”.

Como billetes de Monopoly

El precio de estos falsos followers es, según González Noriega, “irrisorio”. “Es el equivalente a agitar puñados de billetes del Monopoly esperando de verdad que alguien te tome por rico, y suele producir el mismo efecto de imagen pública”, apunta. Pese a ello, no duda de que estas prácticas seguirán llevándose a cabo en el futuro cercano. Y es que, pese a los problemas de reputación que ha demostrado conllevar, la creación de falsos perfiles para engordar el número de followers de empresas y personas en las redes sociales sigue generando, según Merodio, verdaderas “economías paralelas”, especialmente en países como India, Pakistán y algunos de Latinoamérica.

También una forma de ataque

Y ¿qué hay de la versión oficial del equipo de Rajoy? ¿Existe la costumbre de “regalar” followers a un enemigo en Twitter para desacreditarlo? Ambos están de acuerdo en que sí. González Noriega explica que éste es un ataque social bastante frecuente, fácil y poco costoso, y con la ventaja añadida de que “es prácticamente imposible atribuir culpas”.

Twitter: quien compra followers compra problemas

Merodio conoce varios casos, aunque de empresas y no de perfiles individuales, y recuerda que tanto Facebook como Twitter cuentan con algoritmos de visibilidad capaces de detectar estos procedimientos, y que estos falsos incrementos de followers pueden tener como consecuencia que una cuenta pierda visibilidad e incluso que sea clausurada. En cambio, en el caso de Rajoy, los que están siendo cerrados por la red social son los perfiles de sus supuestos seguidores falsos. “Al final, el poder de una cuenta influye mucho en esto”, reconoce Merodio.

Si los nuevos seguidores de Rajoy respondieron a un ataque social o a un intento apresurado de adelantar posiciones en Twitter por parte de sus responsables de comunicación es algo, cree Merodio, que no sabremos nunca. Pero, en caso de que la explicación fuera la segunda, señala, “nunca se aceptaría desde el equipo del presidente”.

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.

  • Jesus Madurga

    Este es uno de los motivos por los que cada día Google+ tiene más adeptos. Todo es conseguido en base a tu verdadera popularidad y no existe posibilidad alguna de incrementar repentinamente tus seguidores.

    Nosotros desde el equipo de http://www.neoattack.com invitamos a todos a pasaros a esta red social, mucho más completa y 100% real.

    Un saludo y gracias por este gran artículo de concienciación.

  • asdf

    Esto pasa cuando rajoy se dedica a atacar ordenadores e infectar páginas webs ajenas.
    Se cree que al ser presidente de un país tiene ese derecho.