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Las redes sociales vehículo para las revoluciones – reportaje

revolucion en egiptoEn el derrocamiento de los regímenes de Túnez y Egipto, así como en el resto de revueltas árabes que comenzaron a primeros de este 2011 ha jugado un papel determinante Internet, y en particular las redes sociales. Después en Europa ha habido movimientos de protesta, como el 15-M, que han importado este uso de las plataformas online para convocar y coordinar sus propias protestas. ¿Dónde reside verdaderamente el poder de estas herramientas que han podido sustituir el apoyo de los medios de comunicación tradicionales?

Las revueltas de principios de año, acaecidas en Oriente Próximo y el Magreb, que finalmente se han conocido como la Primavera Árabe (en referencia a las protestas de la Primavera de Praga, en el año 1968) han resultado una sorpresa para muchos analistas, sociólogos y expertos en política internacional. Aparentemente surgidas de una forma espontánea, sin el liderazgo de organizaciones poderosas ni un movimiento estructurado, lograron derrocar a los líderes de dos regímenes dictatoriales, Egipto y Túnez, que habían gobernado durante varias décadas, provocando también reformas en otros países.

Los primeros movimientos reivindicativos se dieron en Túnez a partir del acto desesperado de Mohammed Bouazizi, que se quemó a lo bonzo en una plaza pública de su ciudad. La historia se difundió y cuando las protestas comenzaron a repetirse en diferentes lugares la organización se volcó paulatinamente a Internet. Además, la red se convirtió en una forma de conectar con el exterior y de salvar el bloqueo informativo impuesto por el régimen de Ben Ali.

El caso más claro, donde se ve importancia de Internet y de las redes sociales, fue Egipto. Un estado de más de 80 millones de habitantes, que vivía una dictadura desde hacía treinta años y cuyo jefe de estado, Hosni Mubarak, tenía fluidas relaciones con el mundo occidental. La llama de Túnez prendió en el país del Nilo y en enero comenzaron las protestas. Tras varias manifestaciones y disturbios se fijó una fecha clave: el martes 25 de enero.

Esta jornada se convertiría en un punto de inflexión. Días antes empezó a funcionar en Twitter el hashtag #25jan, que sirvió para calentar los ánimos y difundir la convocatoria de las protestas, bautizadas como el ‘Día de la Ira’. Desde Facebook también se llamaba a la acción. La página We are all Khaled Said fue uno de los foros donde se centralizó la actividad, pero el mensaje se extendió entre miles de usuarios en una especie de boca a boca a través de Internet.

Además de Facebook y Twitter, los blogs también contribuyeron a extender la convocatoria y a hacer ruido en Internet. Días antes de la fecha empezó a circular el vídeo de una egipcia, Asmaa Mahfouz, que en un emotivo mensaje llamaba a la movilización de sus compatriotas el 25 de enero. La difusión de este vídeo fue viral. En YouTube obtuvo miles de visitas, se compartió en las redes sociales y se distribuyó por buena parte de la blogosfera.

El 25 de enero acudió una muchedumbre a la Plaza Tahrir de El Cairo y las protestas se reprodujeron en otras ciudades. El gobierno se vio desbordado y bloqueó Twitter y las redes telefónicas móviles, en un movimiento claro que intentaba cortar los canales de comunicación de los manifestantes. Al día siguiente Facebook y otros servicios también fueron censurados.

La situación comenzaba a estar fuera del control de las autoridades egipcias. A medida que se acercaba el viernes – día de la oración en la mezquita, que sirve como punto de encuentro a buena parte de la población – de esa misma semana los ánimos se iban caldeando. El jueves por la noche el gobierno optó por cortar totalmente Internet, así como las redes telefónicas móviles. Esto pudo convertirse en un nuevo detonante. La gente que sólo estaba en Twitter, en Facebook, escribiendo en blogs o en cualquier otra plataforma ya no tenían otra vía para manifestar su descontento que salir a la calle. La oración aglutinó a lo largo de todo el país a una gran cantidad de gente que después se reunió en las plazas principales.

Poco después la situación se hizo insostenible y el gobierno egipcio se vio obligado a devolver el acceso a Internet y a las redes de telefonía móvil a la población, aunque la censura a Twitter y otros servicios siguió existiendo. Mubarak aguantó en el poder dos semanas más a partir de ese viernes, hasta el 11 de febrero, día para el recuerdo, con un encanto especial para muchos.

Europa importa el modelo de protesta

En Europa ya existían desde hace meses protestas en diferentes países acosados por la crisis económica. Pero las revueltas árabes de primeros de año dieron un impulso a los movimientos reivindicativos al otro lado del Mediterráneo. Pusieron de relieve que era posible cambiar las cosas – salvando las distancias entre los tipos de regímenes y el estado de la población – y, sobre todo, demostraron que a través de las plataformas online se podían lograr grandes movilizaciones. Esto último era impensable hasta ese momento sin contar con la difusión de los medios de comunicación tradicionales.

Se puede decir que el primer país que adoptó este modelo para organizar sus protestas fue España. La situación se prestaba a ello con unas elecciones municipales y autonómicas en el mes de mayo y la desconfianza hacia la clase política en unos niveles bastante altos. A partir de las manifestaciones del día 15 de mayo en 52 ciudades del país se organizó un movimiento que fue creciendo de forma espontánea, sin que estuviera respaldado por ningún grupo con influencia ni liderado por ninguna asociación en particular.

El blog Democracia Real Ya sirvió para centralizar de alguna forma el movimiento, pero donde de verdad tomó fuerza fue en las redes sociales así como en el resto de la blogosfera. Se crearon páginas de Facebook y en Twitter los hashtags referentes a las protestas no han dejado de funcionar desde ese momento. Al poco tiempo, las concentraciones diarias en la Puerta del Sol de Madrid y otras plazas principales de diferentes ciudades, además de las acampadas permanentes que empezaban a formarse, hicieron que el hashtag #spanishrevolution se convirtiera en trending topic mundial.

spanishrevolution washington post

La difusión en Twitter tuvo parte de culpa en la imagen de portada del Washington Post sobre la 'Spanish Revolution'

Twitter hizo que el movimiento se reprodujera en otras partes de Europa. Pronto los hashtags #italianrevolution y #germanrevolution se convirtieron en trending topics. La gente no sólo era convocada a través de las redes sociales, sino que acudía a éstas para informarse. Los medios de comunicación tradicionales ya sacaban noticias sobre las protestas pero la información inmediata y de primera mano estaba en la corriente de tweets que no paraban de publicarse.

Los smartphones han tenido un papel determinante también en la difusión de las protestas. El acceso a Internet desde un dispositivo que cabe en un bolsillo y que su propietario lleva habitualmente consigo permite a los asistentes a las concentraciones y a las protestas publicar tweets o actualizar su estado de Facebook con lo que están viendo en cada momento.

Con ayuda de las cámaras integradas en estos dispositivos se pudo subir fotos de forma inmediata y continua a las redes sociales, así como grabar vídeos que sirvieran como testimonio en el momento de las agresiones policiales. Hace algunos años no habría habido forma de difundir estas grabaciones sin que aparecieran en televisión. Sin embargo, ahora la gente tiene acceso a ese contenido en un par de clics y además sabe dónde y cómo buscarlo porque está interesada en ello.

El vídeo como testimonio

El papel de YouTube, tanto en las revueltas árabes como en las protestas que se han venido desencadenando posteriormente, ha sido determinante. Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras y si ésta es en movimiento resulta aún más reveladora sobre lo que acontece.

En los países árabes donde se inflamaron las protestas los ciudadanos pronto comprendieron que si grababan imágenes sobre cargas policiales y agresiones, y después las colgaban en Internet, denunciaban públicamente los maltratos y las injusticias porque había público interesado en ver estos vídeos, algunos de los cuales se difundieron viralmente.

Así ocurrió con el primer vídeo sobre Egipto que aparece en este post. En pocos días obtuvo más de dos millones de visitas en YouTube. Su creador, Tamer Shaaban, explicaba que después de ver imágenes impresionantes sobre las protestas decidió hacer un vídeo para que la gente experimentara lo que él estaba sintiendo en esos momentos. La calidad del trabajo, el carácter impactante de las escenas que aparecen y la movilización de los usuarios hizo que muchas personas se concienciaran de esta forma sobre lo que estaba pasando.

En España se produjo a finales de mayo el desalojo de la acampada de la Plaza de Catalunya, en Barcelona. Los indignados colgaron en YouTube los vídeos que mostraban las agresiones policiales y la forma en la que se había llevado a cabo la operación por parte de la policía. Esto sirvió para alimentar los comentarios en las redes sociales, especialmente Twitter, a través de las cuales la gente canalizaba su enfado y expresaba su opinión.

Lo mismo ha ocurrido con la reciente expulsión de los integrantes del movimiento 15-M de la plaza de Sol, en Madrid. Los acampados tuvieron tiempo de grabar cómo se producía el desalojo y ello dio que hablar en las redes sociales aquel mismo día. Aunque el vídeo que más se ha difundido recientemente es el de un periodista de Lainformacion.com golpeado y detenido por los agentes, que ha convertido el hashtag #periodistadetenido en trending topic en España en sólo unas horas.

Redes sociales frente a medios de comunicación tradicionales

Las revueltas árabes y las protestas en Europa son diferentes en muchos aspectos, pero tienen en común la falta de respaldo de organizaciones o asociaciones con influencia, lo que al principio les vetó el acceso a los medios de comunicación tradicionales. En el caso de los regímenes dictatoriales de Oriente Próximo y el Magreb la situación ha sido mucho más drástica y la censura por parte de los gobiernos impedía que se dijera una palabra sobre lo que estaba ocurriendo.

al jazeera egipto

Al Jazeera se apoyó firmemente en los recursos online para su cobertura en Egipto

En los países árabes las redes sociales suplantaron por completo a los medios de comunicación tradicionales, de los cuales sólo los extranjeros podían informar sobre las protestas y éstos fueron bloqueados por el gobierno de Mubarak. Es otro modelo de difusión de la información que fomenta una cultura participativa imposible de obtener en periódicos, radios o cadenas de televisión.

La gente consume información y produce información, se comprotemen”, explica Riyaad Minty, responsable del área de redes sociales de la cadena Al Jazeera, que fue el medio más valorado por la población egipcia y sirvió de fuente referente para medios de todo el mundo. Ellos se dieron cuenta de la importancia que tenían estas plataformas online y aprovecharon las oportunidades que les ofrecían. Crearon liveblogs para informar en directo sobre los hechos, el streaming de su cobertura se subió a YouTube y se puso en marcha una cuenta de Twitter exclusiva para relatar lo que acontecía.

Al Jazeera también tomó como una de sus fuentes de información a los usuarios. Recopilaba lo que se vertía en las redes sociales, eliminando lo irrelevante y proporcionando un contexto a los datos importantes.

Aparte de la innovadora cobertura que hizo Al Jazeera de las revueltas, Minty insiste en el cambio que suponen las redes sociales: “Es una cuestión de confianza. En Twitter pinchas en un enlace, aunque sea bit.ly, porque confías en quien te lo manda.” No es lo mismo leer un periódico que leer una noticia que un amigo o un conocido ha compartido con sus contactos.

Sobre el autor de este artículo

Pablo G. Bejerano