Social Media

“En las redes sociales las marcas buscan que la grada esté llena de gente que anima”

“En redes sociales las marcas buscan que la grada esté llena de gente que anima”
Escrito por Manuela Astasio

Sara Villegas, experta en publicidad, publica “Marketingdencias”, un libro que recoge anécdotas y curiosidades sobre el mundo del marketing.

“Lo que un equipo de fútbol quiere cuando sus seguidores van al estadio es que la grada se vea llena, pero no de seguidores que se sienten y pasen el rato callados, sino de gente que le dé vidilla, que anime y que se queje si el árbitro pita en contra. Es lo mismo que buscan las marcas en las redes sociales”. Son palabras de la experta en marketing Sara Villegas, que acaba de publicar Marketingdencias, un libro que recoge curiosidades del mundo de la publicidad.

Villegas es la directora creativa de la agencia Ingenio Audiovisual, y es también conocida por su sección en el programa de Europa FM Levántate y Cárdenas, en la que se dedica a recoger, precisamente, muchas de las anécdotas y curiosidades del mundo del marketing que han inspirado este libro.

Marketingdencias se acerca a cuestiones como por qué todos los relojes de los anuncios marcan las diez y diez o a qué se debe el característico olor de lo nuevo. En una entrevista con TICbeat, la especialista en marketing adelanta que, pese a su juventud, la publicidad en las redes sociales también empieza a desarrollar su pequeña colección de trucos y que, de momento, todos están encaminados a lo mismo: que los consumidores interactúen con la marca.

“Que los seguidores se hagan fotos, comenten, compartan y recomienden a sus amigos es el objetivo. Ganar fans y ‘me gusta’ es el objetivo, pero no el objetivo en sí mismo, lo que se busca es interacción para generar un efecto bola de nieve que arrastre a más público y aumente la notoriedad de la firma”, nos explica.

Villegas señala que las campañas convencionales de TV y de radio han perdido importancia a favor de las redes sociales, un ámbito, añade, en el que lo que hacen las marcas no es tratar de captar la atención que se dispersa durante un bloque publicitario tradicional, sino “hablar de tú a tú a las personas”, acercarse al medio “en el que están”.

“Visitamos mucho las redes sociales y las aplicaciones en nuestros móviles, y damos, de manera inconsciente, a todo lo que nos llega a través de recomendaciones de amigos y contactos, una categoría que no es tanto de publicidad”, reflexiona Villegas.

El ‘retargetting’ funciona

En cuanto a dos de los debates ya clásicos y eternos en el mundo de la publicidad y el marketing 2.0, el del supuesto carácter abusivo de la publicidad y el del retorno de la inversión, Villegas lo tiene claro: ella es optimista.

Frente a quienes abogan por frenar el retargetting (las técnicas que recuerdan nuestra navegación para mostrarnos banners y publicidad relacionados con ellas), Villegas se mantiene firme: “Es una técnica inspirada en las antiguas tarjetas de fidelización, que se usa para conocer a los clientes y optimizar los impactos publicitarios. Si las marcas se ponen tanto delante de tus narices es para que les des la oportunidad de conocerlos. Para algunas personas sí resulta contraproducente, pero para la inmensa mayoría, no”.

Por otro lado, medir la conversión en ventas de una campaña en las redes sociales “es muy difícil”, reconoce Villegas, pero es una vía en la que nadie puede dejar de estar porque “si tú estás callado, habrá muchos otros que hablarán en tu lugar”. La presencia en redes sociales y web 2.0. no es sustitutiva de ninguna otra campaña, pero constituye ya, para la experta en marketing, un complemento indiscutible en la estrategia global de todas las empresas. “Todas las ventas que una empresa no genere en la red se irán a la competencia”, sentencia.

Foto cc:  andreasivarsson

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.