Social Media

Proteger y proyectar: otro asunto sobre la privacidad digital

El tema de la protección de datos personales ha ganado su pedigrí político recientemente.

El polémico “archivo Edvige” ha hecho saltar la chispa en los debates públicos y ha forzado a las empresas y a los gobiernos temporalmente a retroceder.

Las autoridades de protección de datos, reunidas en el G29 han tomado una postura firme en cuanto a redes sociales, sistemas RDIF, y vídeo vigilancia. Los Estados Unidos, la meca de la libertad transaccional, con un número cada vez mayor habla a favor de una legislación más estricta.

No hay mucho de lo que alegrarse

Los gobiernos y las empresas nunca han disfrutado de medios tan potentes de control de los ciudadanos particulares. Los individuos carecen de control sobre lo que las organizaciones saben acerca de lo que hicieron ayer. Existen medios técnicos y legales para protegerse uno mismo pero tanto las organizaciones como los individuos las desconocen o no son muy partidarios de utilizarlos.

De hecho les encanta hacer exactamente lo contrario de lo que los abogados de la privacidad esperan que hagan. No contribuyen a su protección y están dispuestos a revelar sus detalles más íntimos a la mínima de cambio.

Se exponen a la Web y las redes sociales “¿qué le pasa a la gente? Se preguntan los que han intentado protegerse en los últimos 30 años. Entonces recurren a una respuesta bastante tranquilizadora: “las personas son paradójicas”. Dicen estar preocupados por la privacidad pero sus acciones reflejan precisamente lo contrario. Pero eso no nos lleva a ninguna parte.

Proteger y proyectar

Significa que no podemos separar lo uno de lo otro. Los individuos sólo llevaran a cabo el primero sin tiene control sobre el último. La identidad no es una propiedad fija para que sea garantizada y protegida. Es una construcción social que se define en relación a otros.

La vida privada sólo tiene sentido si es la base de nuestra vida publica. Los individuos protegerán la primera solo para dotar a la última de riqueza, diversidad, creatividad, placer y eficiencia. Proteger la privacidad tiene un valor de peso para los individuos. Mantener las redes sociales, mejorar su reputación, compartir pasiones, ahorrar tiempo y ganar acceso a los servicios. Cuando la protección tiene un conflicto con la proyección, la protección no tiene las de ganar.

¿Y si…?

En una sociedad democrática es más fácil para los gobiernos fijar los límites en vez de hacer cumplir los modelos de comportamiento. Las leyes dicen más a menudo “no puedes” en vez de “podrías”. Cuando se aprobaron las leyes de privacidad en Europa en los años setenta y ochenta, solo los más ricos y poderosos tenían acceso a la tecnología.

Prevenir el abuso de los datos personales por parte de las organizaciones sigue siendo cada vez más necesario. Ahora, los individuos tienen medios potentes a su disposición para manejar e intercambiar información y los utilizan para afirmar su identidad, expresarse, compartir, colaborar, captar y aprender.

Imaginemos que los individuos pudieran utilizar la información que las organizaciones para tienen sobre ellos. ¿Qué lograría si tuviera a mi alcance toda la información sobre los viajes, transacciones del banco, o listas detalladas del supermercado que he hecho he estos últimos años? No solo controlar lo que hacen los demás con la información, sino también usarla para mis propios fines.

Si eres una persona lo suficientemente seria te habrás preguntado que se puede hacer con esa información. El nuevo software da sentido a esos datos, ¿no podemos inventar una herramienta que ayude al usuario a controlar sus datos personales, documentos, archivos en Internet? Protegerse uno mismo es algo aburrido de hacer pero si tenemos algo a lo que proyectarnos entonces controlar lo que hacen los demás se convierte en un requisito.

Una era de cambios

Asociar protección, proyección, legislación y educación no es tarea fácil. Las soluciones van acompañadas de nuevos riesgos requieren tomar riesgos y a su vez la movilización de los ciudadanos para que se establezcan los derechos, los investigadores, para que resuelvan las cuestiones que surjan e innovadores para que creen esas herramientas. ¿Quien dirigirá la movilización? ¡El debate esta abierto!

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Redacción TICbeat

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