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LinkedIn deshabilita las contraseñas hackeadas

linkedinEs una medida radical la que ha tomado LinkedIn, deshabilitando todas las contraseñas que han sido robadas. No podía ser de otra forma después de que un hacker publicara una lista con casi 6,5 millones de claves que los usuarios de la red social profesional usan para acceder. Los afectados recibirán instrucciones en su cuenta de correo para cambiar sus credenciales.

Un movimiento así era necesario para asegurar el blindaje de las cuentas de LinkedIn que pudieran haberse visto afectadas por el robo. En total han sido 6.458.020 las que han sido reveladas públicamente, aunque el número de usuarios afectados será previsiblemente mayor, ya que es muy posible que varios tengan una misma clave que ha sido hackeada.

La acción de este hacker ruso que ha expuesto la lista de contraseñas robadas ha resultado, por tanto, inútil. Si bien es cierto que su intención no era lanzar un ataque contra los usuarios de LinkedIn, pues su lista no llevaba asociada los nombres de cuenta, sino que pretendía obtener notoriedad. Con la medida que ha tomado la red social ya no habrá posibilidad de que alguien se aproveche de su trabajo.

Nuestro perfil – si ha sido afectado por el robo de contraseñas, algo que se puede comprobar con ayuda de la herramienta LastPass – estará a partir de ahora inaccesible con nuestra clave. En el correo electrónico de cada uno de los afectados habrá instrucciones para modificar sus datos de acceso. “Adelantándonos, como medida de precaución, hemos deshabilitado las contraseñas de cualquier otro miembro que pensemos pueda haberse visto potencialmente afectado”, el director de LinkedIn Vicente Silveira explicaba el alcance de la medida en un post.

Jefe, compañeros de trabajo, contactos profesionales, de la universidad e incluso del colegio se agrupan en los perfiles personales de LinkedIn, cuyo objetivo es proporcionar a los usuarios una plataforma para mantener comunicación con cualquiera susceptible de estar dentro de nuestro mundo laboral.

Sobre el autor de este artículo

Pablo G. Bejerano