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La privacidad también es cosa de niños (y más en Instagram)

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Escrito por Lara Olmo

Una abogada quiere que los usuarios de Instagram más jóvenes lean y acepten los términos y condiciones de esta red social y sepan cómo exponen su privacidad, y se le ha ocurrido esto.

Marcar la casilla de “Acepto los términos y condiciones” es una de las mentiras más habituales que cometemos en internet. Pero es que leerse esas interminables páginas con una letra minúscula y llena de tecnicismos es casi un reto y ya sea por pereza o por falta de entendimiento, para la gran mayoría de usuarios pasan inadvertidas.

Niños y redes sociales, vulnerables porque confían en ellas

Como toda plataforma o servicio online que se precie, las redes sociales tiene sus términos y condiciones propios. En ellos están contenidos aspectos legales tan importantes como el uso que darán a nuestros datos personales o la propiedad intelectual de lo que publiquemos en ellas.

Concretamente los términos de uso de Instagram se extienden en siete páginas impresas con más de 5.000 palabras, la mayoría escritas en lenguaje jurídico difícil de entender para algunos usuarios, como por ejemplo los niños. Aunque la mayoría son millennials, la llamada generación Z (nacidos a partir de 1993) cada vez la emplea más; de hecho muchos no superan los 11 años, cuando en sus términos se indica que la eda mínima son 13.

Este hecho pone en evidencia que la mayoría de esos niños no tienen ni la menor idea de cuáles son sus derechos de privacidad cuando usa Instagram, a pesar de que todos ellos “están de acuerdo” con sus términos y condiciones.

Para denunciar esta situación, la abogada experta en privacidad Jenny Afia ha resumido toda esa información y la ha reescrito con un lenguaje sencillo (en inglés) fácilmente entendible por un niño de 10 años, con frases como estas:

  • “No uses la cuenta de nadie más sin su permiso ni trates de averiguar sus datos de acceso”.
  • No intimides a nadie ni publiques nada ofensivo sobre los demás”.
  • “Oficialmente eres dueño de las fotos y vídeos originales que publicas, pero se nos permite usarlos y podemos permitir que otros también los usen (…) podrían pagarnos para usarlas y no te pagaremos por ello”.
  • “Aunque eres responsable de la información que pones en Instagram, podemos guardarla, utilizarla y compartirla con las compañías conectadas con Instagram”.

Junto a la asociación Growing Up Digital, esa letrada hizo un experimento, enseñándole a un grupo de niños británicos los términos y condiciones de Instagram originales y después los adaptados. La respuesta fue la esperada: pasaron de no entender nada o ni siquiera leerlos, a ser conscientes de sus derechos de privacidad, e incluso uno de ellos decidió cerrar su cuenta.

Snapchat, casi tan nociva para la privacidad como un troyano

La abogada ha dicho al Washington Post que esta iniciativa podría aplicarse a la mayoría de redes sociales, pero urge un reajuste en Instagram por su impermeabilidad entre los adolescentes.

En diciembre de 2016 esta red social anunció que alcanzaba 600 millones de usuarios, con 100 millones nuevos sólo desde julio.

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.