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Hashtags: origen e historia de la almohadilla más popular de Internet

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Aunque muchos crean que se trata de algo nuevo la almohadilla, también conocida como cuadradillo, grilla e incluso vieja, es un símbolo que nos lleva acompañando desde varias generaciones.

Conocida como cuadradillo, grilla e incluso vieja, la almohadilla es un símbolo que podemos encontrar en una diversidad casi inimaginable de escenarios a lo largo de la historia. Por ejemplo, la almohadilla sirve para representar el jaque mate en una partida de ajedrez, para indicar cifras o números en los países angloparlantes, para preceder a códigos de colores en formato hexadecimal o, incluso, para separar medicamentos en las prescripciones médicas en lugares como Noruega.

Sin embargo, por todos es conocido por su uso en redes sociales y diversos lugares de Internet como forma de aglutinar la conversación que surge en torno a un mismo tema. En ese sentido, desde hace casi 10 años, el hashtag es una forma más de entender, acceder y vivir la comunicación online, especialmente en plataformas como Twitter, precursora de usar este símbolo con este fin.

Los hashtags se han convertido, por tanto, en un objeto indispensable en la concepción misma de las redes sociales y las nuevas generaciones de usuarios (los ‘millenials’) ya no entienden el mundo si no hay una almohadilla delante. De hecho, en 2012, este término fue elegido “La Palabra del Año” por la Sociedad Americana del Dialecto (ADS). Sin embargo, pocos saben de dónde procede este curioso símbolo… una historia que se remonta a la Antigua Roma y pasa por los teléfonos y los lenguajes de programación antes de llegar a nuestro muro de Twitter.

De Roma a Estados Unidos

Pongamos tierra y muchos siglos de por medio para adentrarnos en la Antigua Roma, donde existía una unidad de medida llamada peso en libras (‘libra pondo’) que solía abreviarse como ‘lb’ en latín.

Al escribirse, y con el fin de evitar que la ‘l’ inicial se confundiera con el número ‘1’, los escritores solían trazar una raya horizontal en la parte superior de la abreviatura. Una costumbre que se extendió y generalizó con la llegada de las distintas formas de escritura, incluso en máquinas de escribir. El documento más antiguo en el que se recoge este símbolo data del siglo XIV.

Su reinvención con el teléfono

De ahí saltamos hasta mediados del siglo XX, concretamente al año 1968. Fue ahí cuando los laboratorios Bell (inventores del láser, la fibra óptica, la telefonía móvil, las comunicaciones por satélite y varios lenguajes de programación) decidieron incorporar dos botones adicionales a los teclados de los primeros teléfonos con botones del mercado para poder acceder a funciones especiales de los terminales.

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Para decidir cuáles insertar, los científicos realizaron un estudio con sujetos de varias ciudades de Estados Unidos, tras el que determinaron que el asterisco y la almohadilla eran los símbolos más sencillos para los ciudadanos, ya que formaban parte del teclado de las máquinas de escribir y eran fácilmente diferenciables entre ellos. Eso sí, los expertos de los laboratorios Bell no querían confundir a los usuarios con el uso obsoleto de la almohadilla, con lo que decidieron acuñar un nuevo nombre para este símbolo: ‘octothorpe’. Según la teoría que se quiera creer, la denominación deriva de octo (ocho puntos de intersección) y thorpe (no se sabe si por su significado en cartografía -ocho campos en torno a una plaza central- o en honor al atleta estadounidense Jim Thorpe).

Muchas # al programar

Con la llegada de la informática y la aparición de los distintos lenguajes de programación, la almohadilla cobró un nuevo uso. Así, este símbolo es utilizado para añadir comentarios en el código en lenguajes como Perl, Python o PHP, así como en ficheros de configuración de Apache, entre otros.

Volviendo a los laboratorios Bell, encontramos cómo uno de sus ingenieros, Dennis Ritchie, desarrolló entre 1969 y 1972 el lenguaje de programación C. En este entorno, la almohadilla sirve para designar palabras clave especiales que debían ser gestionadas de forma prioritaria por el preprocesador de C (cpp). Por otro lado, este símbolo también sirve para reemplazar al signo de sostenido en el lenguaje C# y se puede utilizar en CSS para hacer referencia al atributo identificador de un elemento HTML

2007: nace el hashtag moderno

Llegamos a la etapa final (por el momento) de la larga historia de la almohadilla, ahora ya reconvertida en el popular concepto de hashtag. Fue hace casi 10 años, el 23 de agosto de 2007, en los anales de Twitter, cuando un usuario (Chris Messina, exdirectivo de Google y Uber) propuso públicamente usar este símbolo para las conversaciones en grupo dentro de la plataforma. “¿Qué pensáis de usar # (libra) para grupos? ¿Cómo en #barcamp?”, rezaba el tuit con el que empezó todo.

Una propuesta muy original, disruptiva y que cambiaría para siempre la forma de comunicarnos en el ámbito online. Pero no por ello nueva: la almohadilla ya se usaba desde los 90 para crear canales temáticos -una suerte de categorías- en los míticos chats IRC (Internet Relay Chat). Una utilidad que siguen manteniendo los hashtags actuales, junto a la de configurar tendencias y crear ruido en torno a los temas más candentes de la actualidad social, política o deportiva en todos los rincones del planeta.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.