Social Media

Gab.ai, el refugio de los tuiteros de ‘derechas’

Escrito por Marcos Merino

Muchos usuarios de Twitter no perciben que sea ideológicamente neutral. Y la percepción se ha ido agravando en los últimos tiempos. Así, ante el miedo a verse despojados de su identidad digital, empiezan a buscar alternativas a la red del pájaro azul.

Las recientes polémicas en torno al presunto sesgo político de Twitter (y, sobre todo, a la arbitrariedad de sus recientes bloqueos de cuentas) parece haber dado alas entre algunos sectores de usuarios españoles de Twitter (sobre todo, los más cercanos a la derecha política) a una red social de microblogging creada hace dos años en Estados Unidos: Gab.ai. Y es que cada vez más usuarios se abren cuenta en esta plataforma aunque no sea con el objetivo de utilizarla de manera habitual, sino como refugio ante futuras pérdidas de sus cuentas en Twitter. Pero, ¿de dónde ha salido Gab.ai?

Esta red nació hace dos años de manos de Andrew Torba, un emprendedor de 26 años que había emigrado desde Pensilvania a Silicon Valley buscando hacer negocio en el campo del social media marketing, con una startup (Kuhcoon, dedicada a la automatización de la gestión de campañas publicitarias en Facebook) amparada por la prestigiosa incubadora de startups Y Combinator. Pero la compañía (renombrada más tarde como Automate Ads) fue perdiendo impulso, a causa de la necesidad de más mano de obra para atender a los clientes (PYMEs) y sus frustantes relaciones con los representantes de Google, Facebook y Twitter.

Pero lo que resultó aún más frustante para Torba fue el choque cultural: él siempre había sido ideológicamente conservador, y eso es algo mal visto, en general, en Silicon Valley (recordemos el caso de James Damore, quien terminó demandando a Google junto a otro ex-empleado, por discriminación laboral hacia los hombres de pensamiento conservador). Y en medio de todo eso llegó la polarizadora campaña presidencial de 2016, que incitó a Torba a significarse aún más en lo político.

Esta ilusión óptica te dice si eres de izquierdas o derechas

La libertad de expresión como bandera

Amigo del polémico periodista y conferenciante Milo Yiannopoulos, el cierre de la cuenta de Twitter de este último fue la mecha que encendió la idea de crear Gab.ai en la mente de Torba. Su objetivo era el de atraer el apoyo de todos los seguidores de la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, sin distinción de raza o ideología y sin dirigirse explícitamente a los internautas de la alt-right (aunque no pudo evitar hacerles un guiño poniendo a una rana como símbolo de la red, en referencia al famoso meme de la Rana Pepe).

Lo cierto es que Gab.ai no aporta nada novedoso en lo tecnológico: permite a los usuarios configurar perfiles personales, seguir a otros usuarios, y publicar enlaces y material multimedia. Nada que no hagan Twitter o Menéame, por ejemplo. Su distintivo, sin embargo, radica en su política pro-libertad de expresión: casi todo vale, siempre y cuando no publiques amenazas explícitas, información personal ajena, pornografía ilegal o spam. Las condiciones de uso de la plataforma afirman “que la única forma válida de censura es la propia capacidad de elección del individuo que se da de baja”.

Obstáculos por parte de las grandes tecnológicas

Como mencionaba Sánchez del Real en su análisis sobre Twitter y Gab.ai, la gran amenaza al crecimiento de esta plataforma es la ausencia de apps móviles para publicar en la misma: jamás ha llegado a aparecer en la App Store, y de Google Play fue expulsada hace unas semanas, acusada de contar con “una moderación de contenidos inadecuada”.

En los últimos meses, Gab.ai ha tenido que cambiar también de proveedor de dominios y ha recibido ‘avisos’ de Microsoft, la compañía que hospeda en la nube los servidores de la red social. Algunos acusan a Gab.ai y al entorno que lo apoya de hacerse pasar por víctimas de una persecución (y citan, acertadamente, numerosos contenidos legal y/o éticamente dudosos publicados al amparo de la tolerancia de Gab.ai), pero lo cierto es que los abogados de la Electronic Frontiers Foundation ya han protestado en más de una ocasión por el “precedente peligroso” que sienta la actitud de algunas grandes tecnológicas hacia los referentes digitales de la alt-right.

Opinión de una usuaria

Contactamos con @Athenea_Diosa, una usuaria cercana al perfil alt-right con el que se suele identificar a la red fundada por Torba y que, como otros muchos, vive con un pie en Twitter y otro en Gab.ai. Le preguntamos por su experiencia en la primera red y sus expectativas con respecto a la segunda: “A mí me cerraron una cuenta que tenía más de 5000 seguidores [la actual en Twitter tiene casi 1.500] por ser políticamente incorrecta y atizar a la izquierda sin insultar. En Twitter no hay una persona física que te suspenda la cuenta. Las cuentas las suspende una ‘máquina’ que, tras varias denuncias de usuarios, detecta un incumplimiento de las reglas de Twitter; reglas que son totalmente dignas de estudio . Porque con unas cosas si funciona y con otras, no”.

Su opinión sobre la alternativa a Twitter es clara: “Todo el mundo debería tener una cuenta en Gab.ai si quiere hacerse oír. Cada día Gab gana cada día más y más usuarios, la mayoría expulsados de twitter. Yo tengo mi cuenta allí [con el mismo nombre de usuario] y me gusta cómo va evolucionando”.

Imagen del perfil de @Athennea_Diosa en Gab.ai

Vía | Bloomberg & Tech Giants News

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.