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El crimen de los periodistas de Virginia: el asesino que quería ser viral

El crimen de los periodistas de Virginia: el asesino que quería ser viral
Escrito por Manuela Astasio

Las redes sociales formaron parte de los violentos planes de Vester Lee Flanagan, que disparó mortalmente a dos ex compañeros de trabajo mientras lo grababa con su móvil.

Lo enseñan desde hace años las facultades del periodismo: el 11-S marcó un punto de inflexión en los ataques terroristas no solo por la naturaleza de su objetivo –el corazón de los inquebrantables Estados Unidos- ni por el número de víctimas. También porque casi puede afirmarse que se trató del primer atentado retransmitido en directo por las televisiones de todo el mundo.

Puede que la reportera Alison Parker (24 años) y el operador de cámara Adam Ward (27) también estudiaran esa teoría en clase. Lo que probablemente no sospechaban es que ellos mismos iban a convertirse en protagonistas de otro horrible punto de inflexión cuando un ex empleado de la televisión del estado de Virginia en la que ambos trabajaban presuntamente los asesinó a tiros no solo en mitad de una conexión en directo, sino también mientras grababa la escena con un móvil en un vídeo que posteriormente subió a las redes sociales. La mujer que estaba siendo entrevistada en el momento del asesinato, Vicki Gardner, directora de la Cámara de Comercio de la región de Smith Mountain Lake, resultó herida.

Vester Lee Flanagan sostuvo en todo momento junto a la pistola con la que los asesinó un teléfono móvil que no dejó de grabar. Después publicó la grabación en dos perfiles de Twitter y Facebook que administraba bajo el nombre de Bryce Williams, el mismo que utilizaba como reportero. Los vídeos fueron borrados de inmediato, parece que por ambas redes sociales, pero algunos usuarios consiguieron copiarlos para seguir difundiéndolos.

El sospechoso no tenía, según parece, ninguna intención de ocultarse. Además de enviar un fax de 23 páginas a la televisión ABC detallando su móvil para el crimen, interrumpió su fuga para publicar en Facebook. La policía encontró su pista en parte gracias a su actividad en las redes sociales, donde también había denunciado en repetidas ocasiones que su despido de la WDBJ, dos años antes, tenía que ver con discriminación racial y sexual (era negro y homosexual), y emprendió una persecución en coche horas después del asesinato, en la que el vehículo del sospechoso se salió de la carretera. Cuando los agentes lo encontraron, éste estaba gravemente herido, supuestamente por disparos autoinfligidos. Murió poco después, pero le dio tiempo a manifestar que la venganza que tanto ansiaba no solo tenía que ser mortal. También tenía que ser viral.

La historia se repite con nuevos y truculentos ingredientes, que añaden al debate de la relación de las muertes violentas con la posesión de armas en Estados Unidos otras cuestiones, como la conveniencia o no de herir la sensibilidad de víctimas y espectadores al dar publicidad a la promoción que los asesinos puedan realizar de sus agresiones en Internet. El vídeo fue borrado de Twitter y Facebook, y muchas televisiones lo están compartiendo editado, sin que aparezca el momento del asesinato, u optando por publicar solo lo que se emitió en directo en la WDBJ, donde en el momento de los disparos la cámara de Ward cae al suelo, quedando en un plano fijo en el que solo se escuchan en off los gritos de la reportera asesinada. La televisión de Virginia en la que trabajaban las víctimas ha decidido, finalmente, dejar de transmitirlo. Otros medios, en cambio, tanto televisiones como ediciones digitales de periódicos, continúan reproduciendo íntegramente las imágenes.

Como el Estado Islámico, Flanagan era consciente del poder de las redes sociales como canal de retransmisión de las acciones violentas. Algunos medios norteamericanos publican hoy detalles de su currículo, como, por ejemplo, que era un periodista especializado en información multimedia, la misma que está implicada en la cobertura de su presunto crimen. Por eso tenía tan claro que, además de colarse en una emisión en directo y enviar una nota de prensa, tenía que dar publicidad a sus actos por redes sociales si quería obtener la repercusión que buscaba. Mientras tanto, miles de internautas de todo el mundo comparten sus escalofríos a través de Twitter y Facebook.

Foto cc: una emisión en directo de la cadena WDBJ en 2010 (Gary Cope)

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.