Social Media

El 66% de los enlaces a las principales webs en Twitter es generado por bots

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Un detallado estudio confirma que la mayoría de los enlaces a medios de comunicación en EEUU son producidos por bots, pero al mismo tiempo niega que existe un sesgo ideológico en la actividad de estas cuentas automatizadas o que su principal foco de interés sea el campo político.

No es ninguna sorpresa que Twitter está plagado de bots (cuentas automatizadas, capaces de compartir publicaciones, hacer RT o interactuar con otros usuarios sin intervención humana). La propia red social confirmó, tras el impacto en la pasada campaña electoral en EEUU, la capacidad de estos perfiles para difundir contenidos de dudosa calidad -las conocidas como ‘fake news’- y confundir al gran público entre todo este maremágnum de información y sobreestimulación.

Una conversación dominada por bots a la que ahora podemos poner cifras concretas, gracias a un detallado estudio de la firma de análisis Pew a partir del análisis de 1,2 millones de tuits, la identificación de las cuentas automatizadas (por medio de la herramienta Botometer, que presume de una precisión del 86%) y su relación con el tráfico derivado a los 2.315 portales más populares en EEUU durante seis semanas. ¿El resultado de esta investigación? El 66% de los enlaces que se difunden en Twitter son autoría de bots. 

Si desglosamos este porcentaje en áreas temáticas, nos encontramos con que un impresionante 90% de los enlaces a portales con contenido para adultos estaba promovido por cuentas automatizadas; mientras que el 76% de los links relacionados con medios de comunicación o foros deportivos también respondía a una mano ‘artificial’. También los sites de servicios comerciales o de productos presentan una relevante cantidad de links procedentes de bots en Twitter: 73%.

Twitter ya conocía la masiva presencia de bots rusos en 2015, pero no actuó

Pero si hablamos de los medios de comunicación generales o de información política, la cifra desciende hasta el 66%, exactamente el mismo número que la media general. Aunque es un porcentaje menor al de otros segmentos (el tercero más reducido, solo por detrás de los sites dedicados a la prensa rosa, con un 62%, y las organizaciones o grupos, con un 53%), la conclusión sigue siendo la misma: más de la mitad de los enlaces que se comparten en Twitter no son publicados por humanos de carne y hueso.

Pero, si seguimos adentrándonos en los resultados de este estudio, nos encontramos con un curioso fenómeno que contradice la percepción (al menos en parte) que tenemos de las ‘fake news’ y su influencia en el imaginario colectivo y la opinión pública. De hecho, los medios de comunicación con contenido predominantemente político ‘apenas’ presentaban un 57% de enlaces originados en bots de Twitter. Todo lo contrario a aquellos medios que se dedican a recopilar o agregar noticias de distintos sites, en los que el 89% de la masa de links procedía de cuentas automatizadas.

Además, el estudio también constata que la creciente proliferación de esta suerte de perfiles no responde necesariamente, al menos no en una relación proporcionalmente directa, a la capacidad de generar links a portales web. En ese sentido, las 500 cuentas de bots en Twitter eran responsables del 22% de los enlaces compartidos en esta red social. Por poner en contexto, los 500 humanos más activos en el estudio apenas producían el 6% de los links a estos mismos medios de comunicación.

Y, por si fuera poco, el análisis tampoco demuestra que los bots ayuden más a ningún bando político. Pese a que Donald Trump se queje del fenómeno de las ‘fake news’ y pese a las (ya demostradas) injerencias rusas con cuentas automatizadas en los últimos comicios electorales en Estados Unidos, Pew Research Center afirma que no hay evidencia alguna de que haya “un sesgo político”, ni liberal ni conservador, al menos en cuanto al tipo de enlaces y los medios que comparten. Para ser exactos, el 41% de los links iban dirigidos a portales habituales entre los conservadores y el 44% lo hacía a sitios más tendentes al votante liberal; una diferencia considerada como “estadísticamente no significativa”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016 y 2017.