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¿Qué es el debranding y cuál es su fórmula para enganchar al consumidor?

Te contamos en qué consiste el debranding

Algunos expertos anuncian la decadencia del branding como estrategia publicitaria efectiva para generar engagement y construir una sólida imagen de marca. Así es que ha llegado una nueva fórmula denominada debranding. ¿Sabes ya en qué consiste?

La base del branding como táctica de marketing es construir una imagen de marca, logrando a través de determinadas acciones de comunicación que los consumidores asocien un conjunto de atributos y valores inherentes a la misma, siendo identificada así por el target.

En el branding son fundamentales los colores corporativos, el lenguaje gráfico, los discursos creativos sin apariencia promocional. los formatos de comunicación o la dinamización en redes sociales desde un plano emocional. Todo ello a expensas de proyectar la personalidad de la marca y conseguir que llegue a su público objetivo. Sin embargo, ¿nos encontramos ante un momento de clara saturación del mercado, multiplicada por la inmediatez y la viralidad del branding en la red?

Inbound Marketing vs Marketing de Contenidos

Entre los ejemplos más usuales de branded content podemos hallar historias narradas con formato de storytelling en soportes multimedia que apelan a nuestras emociones, experiencias y recuerdos.

Así, los populares saltos de Red Bull, las campañas de Dove abogando por la diversidad de cuerpos o el homenaje a las madres de British Airways han conseguido millones de visitas y una potente identificación por parte de los usuarios.

Ahora, antes de que el branded content pierda fuerza, ha surgido una nueva herramienta para las marcas denominada debranding. 

¿Qué es eso del debranding?

Esta técnica se basa en retirar las marcas de los productos y los servicios. Mientras que el branded content camufla las marcas, el debranding las elimina -no por completo, como veremos a continuación- para situar al consumidor en el centro y que ya no sea la marca la que cuenta una historia, sino su público.

Un ejemplo característico de debranding fue la estrategia adoptada por Coca-Cola cuando, en 2013, eliminó de sus envases su clásico logotipo y decidió sustituirlo por los nombres de los consumidores. Esta iniciativa cosechó un gran éxito viral y el impacto de esta decisión fue trascendental en la proyección de la marca al lograr que sus consumidores plasmasen sus experiencias en canales sociales, se sintieran los protagonistas y crearan sus propias historias. 

Otras marcas conocidas en pleno proceso de debranding son Starbucks o Nike. Cabe destacar que para poder utilizar esta estrategia es fundamental, además de tener un producto famoso y de calidad, contar con una identidad visual consolidada.

De las emociones a la repercusión social

Con el branded content y sus historias emocionales las marcas apelaban a nuestros sentimientos y deseaban establecer un vínculo afectivo con el target. Ahora, el debranding busca aprovechar el potencial de las redes sociales y obtener una repercusión que trascienda, trasladando la voz de la marca a la de los consumidores.

Además de tener que cuidar la calidad y la competitividad del producto, las acciones de debranding persiguen que el usuario esté satisfecho y orgulloso de su adquisición, decidido a mostrarlo en redes sociales y compartirlo con sus seres queridos. 

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La tendencia del debranding también refleja que los consumidores, en un futuro no ya tan lejano, consumiremos menos y mejor, o lo que es lo mismo, menos cantidad de productos pero poniendo el punto de mira en la calidad de nuestras compras. 

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.