Social Media

ConectaLunch: Networking comiendo con Google +

24 horas llega una caja blanca a una dirección previamente facilitada. Dentro viene la comida del día en cuestión, lo que se podrá comer delante de la pantalla del ordenador (aunque nadie lo hace realmente) durante un encuentro de networking con un número limitado de asistentes y que, sorpresa, se puede seguir desde casa. Es el ConectaLunch,  una nueva experiencia de networking que emplea las redes sociales para conectar a los diferentes actores implicados.

En los tiempos de las redes sociales, emplear el social media para llegar a diferentes contactos no es algo nuevo. Al fin y al cabo, la palabra desvirtualizar ya ha pasado a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano. Todos seguimos en Twitter con entusiasmo e interacción a gente a la que nunca hemos puesto cara porque jamás los hemos llegado a conocer de una forma no virtual. Sin embargo, en esta iniciativa, se parte de una premisa diferente. Todas las personas que participan se ponen, antes de nada, cara.

El ConectaLunch, que ya ha tenido tres ediciones, emplea Google +. Es un “almuerzo online de negocios para mujeres trabajadoras y emprendedoras”, como se define en su web, que utiliza la red social de Google para funcionar. Ya ha habido ediciones específicas para networking empresarial, en las que se analizaba la conciliación hogar-trabajo y en la que se hablaba sobre moda, como es el caso de la última.

Cinco mujeres españolas de referencia en el mundo de la moda se sentaron durante una hora a hablar con un total de 40 participantes (repartidas en los diferentes grupos de cada diseñadora y experta) para hablar de esta temática. Al otro lado tienen a emprendedoras, profesionales del sector o estudiantes, que  preguntan sus inquietudes y dudas sobre la industria. Los encuentros son una iniciativa de la Fundación Mujeres, apoyada por diferentes partners de la industria sobre la que hablan en ese momento (en este último caso, la revista de moda Glamour) y en colaboración con Google +.

Sobre el autor de este artículo

Raquel C. Pico