Cómo Facebook vende (aún más) cosas de ti

Facebook intenta reforzar su peso dentro del mercado publicitario: la compañía – que ahora que está en bolsa sufre la presión de unos accionistas necesitados de ver resultados en las cuentas trimestrales – debe encontrar la solución a una de las grandes incógnitas a las que se enfrenta la red social. ¿Cómo convertirse en un peso pesado de la industria publicitaria? La base la tiene: una montaña de usuarios (900 millones) que generan una barbaridad de datos y que además emplean para ellos sus identidades reales. La cuestión está en cómo emplea esa materia prima.

La red social iba a principios de verano a cambiar la forma que tenía de conocer a sus consumidores. Además de los gustos declarados de los usuarios, Facebook iba a perseguir los gustos reales de los mismos, instalando una cookie en el navegador como ya hacen muchos servicios (por no decir todos) en internet. Una prueba a mediados de septiembre demostraba que Facebook ya está espiando qué hacen sus usuarios en la red. Facebook ahora sabe qué lee, qué comparte en redes sociales y qué compra cada uno de sus usuarios, o al menos está siguiendo los pasos para que eso sea así.

Con esas herramientas en la mano, Facebook está estudiando nuevas fórmulas publicitarias que ofrecer a sus clientes business, como por ejemplo la de segmentar a sus usuarios por mail o teléfono (siempre que la compañía anunciante ya tenga esos datos) o por sus gustos off-Facebook, tal y como señala The Wall Street Journal. El anunciante también puede acceder a los clásicos dónde vive, dónde trabaja o qué le gusta de la base de datos de la red social. La compañía no ha hecho, en parte, más que igualar a algunas compañías online, que ya ofrecían este nivel de segmentado de sus bases de datos y que permiten, por ejemplo, ‘perseguir’ a un usuario con un anuncio concreto.

“Estamos trabajando en hacer más sencillo a los vendedores el llegar a la gente adecuada en el momento y en el lugar correctos“, explica al Journal Gokul Rajaram, responsable de servicios publicitarios en la red social. Rajaram deja claro que los cambios se han hecho respetando la privacidad de sus usuarios aunque, como lamentan las asociaciones de derechos de los consumidores también al Journal, el cambio modifica de forma notable el tablero de juego. Cuando un usuario se daba de alta en la red social, esperaba recibir información publicitaria asociada a aquello que ellos habían dicho que les gustaban. Los cambios en Facebook son además más peligrosos que los de otros servicios porque la red social sabe quiénes son sus clientes con nombres y apellidos reales.

Facebook también está intentando construir su propia red publicitaria, permitiendo comprar anuncios para juegos de Zynga o para apps móviles, aunque por el momento se desconocen los resultados de este asalto.

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