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Comer con los ojos: un estudio afirma que Instagram “empacha”

Escrito por Manuela Astasio

Las fotos de comida en la red social pueden saturar el apetito de quienes las ven.

Ver demasiadas fotos de comida en Instagram podría quitarnos el apetito. Eso es lo que intenta demostrar un estudio realizado por la Universidad de Brigham, según el cual, la sobreexposición a imágenes de platos, por deliciosa que sea la pinta de éstos, sacia a quienes los ven.

La clave, según los autores del estudio, podría residir en que, en un mundo esclavizado por el poder de la imagen, ver fotos de comida llega a hacernos sentir como si nos la hubiéramos comido. Por eso, defienden, cuando llega la hora de comer de verdad, no disfrutamos tanto de los platos como si estuviéramos comiendo por primera vez, sino que se parece, más bien, “al quinto bocado a un pastel”.

El estudio se realizó con la participación de 232 personas, de las cuales la mitad vio 60 imágenes de alimentos dulces y la otra mitad se centró en sabores salados. Cuando finalizó el visionado, el equipo de la investigación invitó a todos a que comieran cacahuetes. Y descubrieron que los que habían estado viendo fotos de comida salada declararon que los disfrutaron menos que los que habían visto fotos de dulces. Es decir, que habían experimentado una suerte de empacho visual de salado.

Ryan Elder, profesor de Brigham y coautor del estudio, asegura que se trata de un “aburrimiento sensorial”, que provoca que no se desee experimentar ese sabor más, aunque no se haya probado bocado.

El equipo responsable del estudio recomienda, por un lado, que, si queremos disfrutar de nuestra hora de comer, evitemos ver demasiadas fotos de comida en Instagram y, por otro, que, si sentimos debilidad por algún alimento no demasiado saludable, nos hartemos a ver imágenes del mismo.

Aun así, los responsables del estudio aseguran que, para sentirse saciado, hace falta mirar un número considerables de fotografías. Es decir, que no basta con ver un par de cupcakes al día para dejar de ser tan golosos.

Los resultados de este trabajo han sido publicados en el Journal of Consumer Psychology. Su otro autor, Jeff Larson, asegura que, cuando terminó la investigación, le dolía un poco el estómago después de ver “tantas fotos de dulces”.

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.