Social Media

Cómo Facebook va a cambiar la forma en la que vende publicidad

Facebook va a cambiar el modo de venta de publicidad. Hasta ahora, la red social permitía a los anunciantes segmentar a los potenciales receptores de sus anuncios por aquellos gustos ‘declarados’ de los usuarios de la red y por los datos que sobre si mismo había subido . Por ejemplo, una persona que indicase que amaba el café estaría en la lista de potenciales receptores de mensajes publicitarios de marcas de café o de cadenas de cafeterías.

Pero a partir de ahora, la red social va a permitir llegar al consumidor no sólo por lo que declara que le gusta sino también por lo que realmente consume. La compañía ha empezado a trackear la navegación de los usuarios con una cookie que instala (como hacen otros sites) en el navegador del usuario, tal y como adelanta Bloomberg. De este modo, no sólo sabrá cuáles son sus gustos, cómo se ve a si mismo, sino que también sabrá lo que realmente consume. Hasta ahora, Facebook establecía un perfil sobre lo confesable (“veo los documentales de La 2″) pero no sabía si realmente eso era cierto (en realidad, el televidente consume Gran Hermano).

Facebook no sólo va a cambiar cómo consigue targetear a sus usuarios sino también cómo vende los anuncios que estos ven. La red social estrenará un sistema de compra venta, similar al que emplean empresas como Google. Será el Facebook Exchange, tal y como adelanta en una entrevista con el medio económico Annie Ta, portavoz de la compañía, que venderá en tiempo real la publicidad.

El servicio llegará en unas semanas y venderá a través de terceros anuncios en la red social. TellApart, Turn, Triggit, DataXu, MediaMath, AppNexus, The Trade Desk y AdRoll.com serán algunos de los socios de Facebook. Los precios se establecerán basándose en el número de potenciales consumidores a los que llegarán (serán precios sobre 1.000).

La compañía está intentando mejorar sus fuentes de ingresos. No hace muchos meses Facebook empezaba a incluir en sus páginas de salida anuncios, con un coste de 700.000 dólares.

Sobre el autor de este artículo

Raquel C. Pico