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WhatsApp, una aplicación imbatible con muchos rivales

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Escrito por Redacción TICbeat

Cada cierto tiempo surge una oleada de nuevas ‘apps’ que intentan atacar a la última compra de Facebook por alguno de sus flancos, pero de momento ninguna ha conseguido derribarla.

Jan Koum, cofundador y actual CEO de WhatsApp, recién adquirida por Facebook, suele referirse a la Ucrania satélite de la URSS en la que nació para definir la importancia del servicio que él ha creado: el informático cuenta que, cuando emigró a Estados Unidos, le habría encantado contar con un servicio de mensajería tan rápido y barato como WhatsApp para comunicarse con los que había dejado lejos.

Eso es lo que ha colocado a WhatsApp en la cima de las aplicaciones móviles de mensajería móvil: que genera en sus usuarios la impresión de que les presta un gran servicio por muy poco; sigue conservando una suscripción anual de 0,89 euros y ni siquiera ha hecho, aún, pagar a su público en publicidad. Koum afirma que WhatsApp es “un servicio público”, como lo es el agua o la electricidad, y que, a diferencia de lo que piensan los creadores de apps como Line, en la comunicación con los nuestros no hay espacio para la invasión de los anuncios.

Fundada por dos exempleados de Yahoo –Koum y Brian Acton, quien, por cierto, fue rechazado por Facebook en una entrevista en 2009–, WhatsApp se estableció en 2009 en la localidad californiana de Mountain View y muy rápido se convirtió en la referencia de mensajería instantánea (con envío de fotos y vídeos incluido) en la inmensa mayoría de los sistemas operativos móviles –iOS, Android, Windows Phone, BlackBerry, Symbian y Nokia S40– y de los idiomas.

Con 430 millones de usuarios activos y un tremendo potencial en los mercados emergentes que todavía se están incorporando a la locura del smartphone, WhatsApp se ha situado ya en la senda hacia los 1.000 millones de usuarios, a la que solo llegan las más grandes, como la compañía que acaba de adquirirla, Facebook.

Oleadas de rivales

Pero, si bien WhatsApp parece imbatible, no le faltan competidores. Además de las aplicaciones asiáticas como Line, WeChat o KakaoTalk, en los últimos tiempos han surgido algunas apps que intentan atacar al que parece uno de los pocos flancos débiles de la compañía de Koum: la privacidad.

WhatsApp ha sido investigada por este motivo por gobiernos como el de Canadá (cuyo buque insignia, BlackBerry, cuenta con uno de los sistemas de mensajería más seguros del mundo) y Holanda, y hay abogados que recomiendan a sus clientes que no mantengan ciertas conversaciones a través de sus chats. Por eso, lanzamientos como el de Snapchat o el de la rusa Telegram han despertado tanta expectación: porque ambas piensan en la comunicación móvil desde la perspectiva del encriptado y el borrado de los mensajes.

Snapchat elimina las fotos y vídeos que envía de los terminales y los servidores una vez han sido abiertas por sus receptores, y Telegram cuenta con una opción especial para aquellos usuarios más “paranoicos”, los chats secretos, en los que las conversaciones quedan completamente encriptadas de emisor a receptor. La compañía rusa desafía con una recompensa de 200.000 dólares al primer hacker que sea capaz de descifrar una conversación ajena que se produzca en su plataforma. Telegram, además, se define como un proyecto no comercial que será gratuito para siempre, pues la comunicación personal privada constituye, a juicio de sus creadores, un derecho universal, algo en la línea de las tesis del CEO de WhatsApp.

Sin embargo, Snapchat parece demasiado concentrada en el intercambio ocioso de imágenes para los más jóvenes y Telegram sigue existiendo solo en inglés. Es decir, que no parece que, por el momento, la preocupación de los usuarios por la privacidad haya detenido el crecimiento de WhatsApp, aunque hoy sí podía leerse –en muchos muros de Facebook, ironías de la vida– la inquietud de algunos internautas acerca de qué pasará con sus conversaciones de WhatsApp ahora que pasan a estar “en manos de Mark Zuckerberg”.

Habrá que ver que sucede de aquí en adelante, pero, de momento, algunos de los últimos datos, como el récord de mensajes que registró WhatsApp la pasada Nochevieja, 54.000 millones de mensajes, una cifra que triplica la lograda la misma fecha del año anterior, no hace sino demostrar que la aplicación de mensajería se ha convertido en el sustituto y la evolución por derecho propio de los SMS, y que, pese a que cada cierto tiempo surge una oleada de nuevas apps que intentan atacar a WhatsApp por alguno de sus flancos –privacidad, ingresos publicitarios–, no será nada fácil derrocarla.

Foto cc: abulhussain

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