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Ubuntu Edge, el gran éxito de un ‘fracaso’

Escrito por Esther Macías

La campaña de crowdfunding más exitosa de la historia, la del superteléfono Ubuntu Edge, se cierra sin llegar a la cifra prevista. Canonical devolverá los fondos pero su CEO confía en que la iniciativa acelerará la llegada de teléfonos Ubuntu al mercado.

Todo o nada. Ésa era la apuesta de la empresa de software de código abierto Canonical al pedir 32 millones de dólares para el desarrollo de Ubuntu Edge, proyecto para crear un ‘superteléfono’ para el que ha obtenido al final 12,8 millones de dólares en la plataforma de crowdfunding Indiegogo, cuya campaña se ha cerrado hoy. Se trata de la campaña más exitosa en la historia de la financiación colectiva en Internet aunque no haya conseguido la cifra que preveía para el desarrollo de un avanzado smartphone, basado en plataforma Ubuntu OS y Android, capaz de convertirse en un PC, un terminal que podría convertirse en un catalizador para llegar a “la nueva generación de informática personal”.

El problema es que la campaña de financiación colectiva no ha alcanzado los 32 millones que pedía la empresa y ésta se había comprometido a no aceptar el dinero si no se llegaba a la cifra. Una cláusula autoimpuesta de forma innecesaria ya que la plataforma de crowdfunding Indiegogo, al contrario que la popular Kickstarter, no exige devolver la cantidad si no se llega a la cifra fijada.

Por tanto, Canonical devolverá los fondos a los participantes en la campaña en un plazo de cinco días a través de Paypal, según ha confirmado Mark Shuttleworth, presidente ejecutivo de la empresa de código abierto, que ya ha lanzado un comunicado valorando el final de una campaña que “ha batido récords” y que ha logrado que se hable y escriba de Canonical y su proyecto en todo el mundo. “Nuestra audaz campaña para construir un nuevo dispositivo visionario se ha quedado corta, pero podemos extraer de ella muchos aspectos positivos”, indica. ¿Cuáles? Por supuesto la cifra recaudada, la mayor en una campaña de crowdfunding de este tipo. De hecho, ha logrado superar a otro de los proyectos que más acogida tuvieron en el mundo del crowdfunding: el de Pebble, el reloj inteligente, que consiguió 10 millones de dólares en Kickstarter (claro que pedía 100 millones, pero aun así salió adelante).

Shuttleworth destaca también el elevado número de personas que han financiado la campaña: unas 20.000 personas han financiado con cientos de dólares la creación del móvil. “Y no solo personas a título individual sino también firmas como Bloomberg LP que aportó 80.000 dólares y varias pequeñas empresas que han donado unos 7.000 dólares cada una”. El presidente de Canonical no olvida a la comunidad de Ubuntu, que no solo ha aportado dinero sino también tiempo, organizando las listas de correo de la campaña, las estrategias en las redes sociales de ésta, e incluso creando páginas web para promover el Edge.

Ubuntu: el principal ganador

Claro que, el gran ganador de la campaña, en palabras del CEO de Canonical, “ha sido Ubuntu”. “Aunque queríamos desarrollar el Edge para mostrar la capacidad de Ubuntu en los teléfonos, el apoyo y atención que ha recibido supondrá un enorme impulso para que empiecen a llegar al mercado otros teléfonos basados en Ubuntu en 2014”, afirma. “Miles de vosotros queríais claramente tener un teléfono Ubuntu y creéis en nuestra visión de la convergencia, y estad seguros de que no tendréis que esperar mucho más”. El CEO reconoce que todo el soporte y la publicidad que ha conseguido la plataforma Ubuntu con esta iniciativa ayudará en las conversaciones que tiene la compañía con los mayores fabricantes de teléfonos para hacer realidad la llegada de la plataforma de código abierto al segmento móvil .

En definitiva, la de Ubuntu Edge se trata, por tanto, de una de las campañas ‘fracasadas’ con más éxito de la historia de la tecnología y del crowdfunding.

 

 

 

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.