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¿Qué es Telegram? Algunas diferencias con WhatsApp desde Rusia con amor

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Escrito por Manuela Astasio

Cuatro aspectos que convierten a Telegram en un rival más que plausible para la omnipresente WhatsApp, con 400 millones de usuarios.

Tras el boom Snapchat, ahora toca hablar de Telegram. Pese a que su versión para iPhone está disponible hace apenas unos meses, desde el pasado mes de agosto y, la de Android, desde finales de octubre, el nombre de la aplicación móvil de mensajería instantánea rusa suena cada vez más fuerte entre los usuarios y la prensa especializada como el rival más privado de WhatsApp.

Pavel Durov, creador de la red social VK, muy popular en Rusia, es, junto con su hermano, Nikolai, el responsable de esta aplicación, que, de momento, está disponible en inglés y árabe, aunque muy pronto lo hará también en español (de hecho, desde la web oficial se solicita la colaboración de personas que dominen este idioma). Veamos algunos motivos por los que, pese a ser otra app de mensajería sin publicidad, Telegram no es lo mismo que WhatsApp.

La privacidad

¿Qué es Telegram? Algunas diferencias con WhatsApp desde Rusia con amor.La principal baza de Telegram frente a WhatsApp y Line es su autoproclamada mayor privacidad y seguridad. Como explica en su web oficial, la aplicación móvil rusa utiliza un protocolo MTProto, que emplea algoritmos compatibles con una conexión de alta velocidad. Pero, además, la app cuenta con una opción para aquellos usuarios “más paranoicos”, los chats “secretos”, cuyas conversaciones, encriptadas de emisor a receptor, no dejan huella ni siquiera en los servidores de Telegram, según sus creadores. Los usuarios pueden configurar estos chats, además, para que sus mensajes se autodestruyan de sus terminales y del de sus interlocutores transcurrido un determinado período de tiempo.

La confianza de Telegram en su seguridad es tal que los responsables de la aplicación aseguran públicamente que habrá una recompensa de 200.000 dólares para el primer hacker que sea capaz de descifrar una conversación ajena. Eso sí, en su lista de FAQ sus creadores confiesan que no son súperheroes omnipotentes y que no pueden proteger a sus usuarios de todo, como, por ejemplo, de una madre invasiva que les robe el teléfono.

Por amor al arte

Al igual que WhatsApp, Telegram no tiene ni planea introducir publicidad en su plataforma. Lo que la hace diferente de su competidora es que tampoco cuenta con ningún tipo de pago por parte de sus usuarios, ni siquiera algo parecido a la mínima cuota de suscripción de 0,89 euros de WhatsApp. Telegram se define como un proyecto no comercial y como una aplicación que será gratis para siempre. “Creemos que la comunicación personal rápida y segura tiene que ser 100% gratuita”, indican sus creadores en su web oficial. Eso sí, si Telegram se queda sin dinero, invitarán a sus usuarios a que realicen donaciones o descarguen futuras versiones premium.

Acceso multidispositivo

Otro de los aspectos que los usuarios de WhatsApp suelen echar en falta es la posibilidad de acceder a la aplicación desde otros dispositivos además del teléfono móvil, si bien es cierto que Telegram no es la primera app que incorpora esta opción; otras apps, como la española Spotbros, ya lo habían hecho antes. Telegram está construida sobre la nube, y está disponible en smartphones, tabletas e, incluso, equipos de escritorio, además de contar con una versión web. La aplicación no impone a sus usuarios límites ni en el tamaño de sus chats, a los que se puede invitar a cuantos usuarios se desee, ni en el de los archivos que se comparten, que, por cierto, pueden ser en diversos tipos de formatos: desde doc hasta zip, pasando por mp3.

De código abierto

En un alarde de trasparencia, afirma el equipo de Telegram, la aplicación está escrita en código abierto y disponible para quien desee consultarlo o utilizarlo. “Cualquiera puede consultar nuestro código fuente, nuestro protocolo de seguridad y nuestra API para decidir, de manera informada, si quiere utilizarnos”, reza la respuesta a una de las FAQ en su web.

Foto cc: antjeverena

 

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.