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¿Prueban el Big Data y Google Trends la obsolescencia programada del iPhone?

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Escrito por Mihaela Marín

Un estudio realizado por el profesor de Harvard, Sendhil Mullainathan y Laura Trucco, una estudiante de doctorado en economía, intenta ir más allá de la persuasión publicitaria y la imagen de marca para explicar por qué se nos inculca de forma inconsciente el concepto de obsolescencia programada. En este caso la empresa elegida para realizar el análisis ha sido Apple, una de las compañías que ha conseguido construir un imperio de clientes fieles a través de sus estrategias de marketing.

La idea de la investigación ha partido de una pregunta que el profesor se solía hacer como usuario de iPhone: ¿por qué mi iPhone se vuelve más lento justo después de un nuevo lanzamiento de Apple? Su sospecha parecía más bien una teoría conspirativa que una idea ingenua sobre el ciclo de vida de un producto. Aún así el especialista en economía de Harvard no quedó del todo convencido delante de la suposición que una de las compañías dominantes del sector tecnológico a nivel mundial recurriera a tal mecanismo manipulador para potenciar aún más su fidelidad ya existente.

En base a su experiencia de experto en las ciencias económicas, han habido otras teorías que le han debilitado sus intuiciones sobre la ‘fecha de caducidad’ establecida de antemano por los directivos de Cupertino. Por un lado una de estas teorías apuntan al riesgo legal de la acción y por otro a la competencia y racionalidad del consumidor, dos mecanismos que equilibran sus libertades a la hora de elegir entre las ofertas del mercado.

Sin embargo, sus argumentos teóricos no se han quedado sin importancia para una de sus estudiantes de doctorado, Laura Trucco, que ha empezado a seguir la sospecha del profesor. Y lo ha hecho con la ayuda del buscador de tendencias más conocido: Google Trends.

Apple store staff pose with the new Apple iPhone 5S before its goes on sale at an Apple Store at Tokyo's Ginza shopping district

Un resultado desvelado por el Big Data: el único ganador, Apple

Para encontrar una posible explicación a la cuestión planteada por el profesor, la estudiante acudió a los recursos del Big Data, más precisamente a la fuente que ofrece la información evidente sobre las búsquedas online de las personas: el buscador de tendencias de Google, Google Trends.

Según ella, si los usuarios de iPhone experimentan un sentimiento de frustración causado por la lentitud de sus dispositivos, el tema seguramente se quedaría reflejado en las búsquedas online. Después de contrastar información en distintos periodos que coincidieron con los lanzamientos de nuevos modelos de iPhone, la estudiante llegó a la conclusión de que su sospecha no estaba alejada de la realidad. Los gráficos que consiguió elaborar después del periodo de investigación mostraron unos resultados sorprendentes: los seis picos provocados por los niveles máximos de búsqueda de las palabras “iPhone lento” se habían registrado justo en el momento de lanzamiento de los distintos modelos de iPhone.

 

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El gráfico demostraba claramente que la frustración de los usuarios de iPhone incrementaba de repente en el momento en el que Apple renovaba sus modelos. Pero la particularidad que más llegó a llamar la atención de los especialistas no se limitó a esta observación, sino que avanzó más allá de la evidencia de los datos obtenidos. Su confusión se relacionaba con el hecho de que las tendencias de las personas de considerar su móvil obsoleto no era efecto de un crecimiento gradual:

“Las personas piensan de repente que su smartphone es más lento. [El gráfico] No enseña que los iPhones en realidad se vuelven más lentos. Imagínate que alguien te advierte de la existencia de un sonido en la oficina. Hasta entonces no lo habías notado. Pero a partir de este momento ya no puedes escuchar otra cosa que ese sonido. Puede que esta sea la experiencia digital equivalente a esta situación: escuchando la noticia sobre un nuevo lanzamiento te puede hacer contemplar la posibilidad de cambiarte el móvil”, por no tener el mismo rendimiento, explica el profesor.

Para asegurarse si el fenómeno se repetía en el caso de otras compañías tecnológicas los investigadores hicieron el mismo análisis comparativo con su principal rival, Samsung.

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Siguiendo la lógica, los encargados del estudio han pensado que la misma frustración, debida al efecto psicológico de la noticia de lanzamiento, se tendría que extrapolar a más compañías tecnológicas.

En cambio, el gráfico de las búsquedas ‘Samsung galaxy lento’ no muestra una situación parecida ya que en este caso no se registran los mismos picos que caracterizan los lanzamientos de su principal competidor Apple. Está claro que el gigante tecnológico creado por Steve Jobs gana la competición de las compañías cuyos mensajes publicitarios sobre nuevos modelos de smartphones funcionan de verdad.

Obsolescencia programada por el mismo progreso tecnológico

¿Es sólo estrategia publicitaria o hay algo más que determina a la gente pensar de forma inconsciente que sus dispositivos necesitan un cambio total en ciertas fechas? Los datos presentados son insuficientes para dar una razón inequívoca a la teoría conspirativa de la obsolescencia programada planteada por el profesor del Harvard. Sacar una conclusión firme dependería de un cúmulo de datos contextuales como por ejemplo el hecho de que Apple suele acompañar sus estrenos de iPhones con un sistema operativo nuevo o Google tiene más fuentes de beneficios, entre ellas la fabricación de hardware, aunque no la que más ingresos le genera.

En cambio el estudio ha servido para llamar la atención sobre la alta receptividad de los usuarios de una de las más influyentes compañías tecnológicas a nivel global. Los elevados picos de reconocimiento casi ‘programado’ de las palabras ‘iPhone lento’ demuestra una tendencia generada directamente por la naturaleza de un sector caracterizado en su esencia por la obligatoriedad de rotación alta de productos (actualización de aplicaciones, desarrollo de programas mejorados, dispositivos más eficientes).

El hecho de que podamos concientizar estos fenómenos se convierte en un recurso positivo que nos hará pensar dos veces antes de decidir nuestras necesidades, mientras que las influencias ajenas serán otro efecto más del rápido progreso tecnológico al que nos hemos comprometido a seguir.

 

Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.