Seguridad

Singapur sufre la peor brecha de datos privados de su historia

Escrito por Marcos Merino

Los datos médicos de una cuarta parte de la población de la ciudad-estado asiática fueron sustraídos a comienzos de este mes. Indicios apuntan a un especial interés de los atacantes en acceder a los datos del primer ministro singapurense.

El “peor ciberataque de la historia de Singapur, [algo] sin precedentes”, así lo han calificado las autoridades de esta ciudad-estado del Sudeste Asiático, tras haber confirmado el pasado 10 de julio que los datos de una cuarta parte de su población (1,5 millones de un total de 5,6 millones) han sido sustraídos unos días antes como parte de una intrusión “deliberada, dirigida y bien planeada. (…) No se trata de la obra de un hacker aficionado o de una banda de criminales”.

¿Las víctimas? Los pacientes de SingHealth, el mayor grupo de centros sanitarios singapurenses, propietarios de 4 hospitales, 5 clínicas especializadas y 8 policlínicas. ¿Datos sustraídos? Nombres, domicilios, fechas de nacimiento y datos demográficos (como género y grupo racial) de todos los pacientes que acudieron a instalaciones de SingHealth entre el 1 de mayo de 2015 y el 4 de julio de este año; además de las prescripciones médicas de 160.000 pacientes.

¿Por qué los datos médicos son atractivos para los hackers?

Los ministros de Salud y Comunicaciones de la ciudad-Estado han pedido perdón a los pacientes por lo ocurrido, pero les han tranquilizado afirmando que no se ha detectado alteraciones de los historiales médicos, ni nuevas intrusiones posteriores al 4 de julio. “Tampoco ha habido ninguna perturbación de los servicios sanitarios durante el ciberataque, y la atención de los pacientes nunca se ha visto comprometida”.

Resulta llamativo que, según han reconocido las autoridades, los cibercriminales atacaron “de manera específica y reiterada” los datos del primer ministro Lee Hsien Loong con el objetivo (exitoso) de acceder a su historial médico y prescripciones: “Me he visto personalmente afectado, y no se trata de ningún incidente. Desconozco qué esperaban encontrar los atacantes; quizás querían encontrar algún secreto oculto, o algo que me avergonzara. Si esa era su intención, estarán decepcionados: la medicación que tomo no es algo de lo que hable con cualquiera, pero tampoco muestra nada alarmante”.

Vía | El País

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.