Seguridad

Rusia es el origen de 3 de cada 4 familias de ransomware

El ransomware de las cosas llegará en 2017

La comunidad de ciberdelincuentes de Rusia es una de la más activas, flexible y con menos barreras de entrada de todo el planeta.

Rusia habrá perdido parte de su poderío de antaño, pero sigue siendo una eminente amenaza en Internet. No sólo es uno de los actores más relevantes a la hora de hablar de ataques patrocinados por el estado (a los que Microsoft quiere poner fin con una Convención de Ginebra digital) sino que también es la principal fuente de campañas de ransomware. Así, durante 2016, tres de cada cuatro nuevas familias de ransomware procedieron de las frías tierras rusas.

Eso asegura al menos la firma de seguridad Kaspersky Lab, basándose en sus propios hallazgos: esta compañía descubrió 62 familias de esta ciberamenaza –un tipo de malware que encripta los datos de la víctima y exige un rescate a cambio de su liberación-, de las que 47 correspondían a hackers o grupos de ciberdelincuentes rusos. De acuerdo a esta misma fuente, más de 1.445.000 usuarios (incluyendo empresas) de todo el mundo fueron atacados por este tipo de malware.

Los 9 tipos de ransomware más habituales

Si te estás preguntando por qué la comunidad rusa se ha convertido en el lado oscuro de la Red, los expertos destacan la flexibilidad y la facilidad que los hackers de ese país tienen para lanzar este tipo de ataques. Asimismo, resaltan la existencia de tres tipos de delincuentes informáticos, siendo el primero de ellos el de los hackers propiamente dichos: los programadores capaces de producir nuevas variedades de ransomware.

En un nivel inferior encontramos a los creadores de los programas de afiliados, esas comunidades criminales que permiten extender el ransomware por todo el mundo. Y, por último, están los miembros de estas redes de afiliados, los encargados de infectar cuantos más equipos mejor a cambio de una parte del rescate. De acuerdo con las estimaciones de Kaspersky Lab, los ingresos diarios de un programa de afiliados puede llegar a decenas o incluso cientos de miles de dólares, de los cuales alrededor del 60% permanece en los bolsillos de los criminales como beneficio neto.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.