Seguridad

Cómo descubrir y evitar los robos de identidad en Internet

Robos identidad como evitarlos
Escrito por Óscar Condés

El problema de la suplantación de identidad es cada vez más grave y acuciante. Afortunadamente, podemos ponerle remedio siguiendo unos consejos de seguridad en para el día a día.

Las amenazas cibernéticas son cada vez más penetrantes, sofisticadas y organizadas. Los “malos” siempre tienen el motivo, los medios y la oportunidad y nos acechan esperando que cometamos un descuido que aprovecharlo. Encima, ahora que ya estamos en la época del año en la que la gran mayoría de ciudadanos tenemos que cumplir cuentas con Hacienda y hacer la Declaración de la Renta conviene estar más atentos que nunca para proteger nuestros datos personales y de identificación. Y es que todos debemos ser conscientes de que el robo de identidad es un problema grave que incluso acarrea consecuencias muy graves que quizá no imaginábamos.

Más allá del robo de nuestras pertenencias, los ladrones cibernéticos usan la tecnología para robarnos dinero pero también para robarnos la identidad y, quizá, arruinar nuestra reputación en la Red, conseguir un empleo gracias a nuestros méritos o cometer un delito en nuestro nombre. Para ello, nos suplantan gracias a la información personal (nuestro nombre, número de DNI, del carné de conducir, de nuestras cuentas bancarias, de nuestras tarjetas de crédito…) que se encuentra diseminada por muchos lugares, desde sitios web de ecommerce hasta bases de datos corporativas.

Cuando algo de esto nos suceda, probablemente no sólo perderemos dinero sino que tendremos muchos otros perjuicios: A lo mejor nos resultará imposible solicitar un préstamo o conseguir un trabajo debido a una mala reputación. En el peor de los casos, quizá hasta podríamos acabar en la cárcel por un delito cometido por un ciberdelincuente utilizando nuestra identidad. Además, es habitual que las víctimas no se den cuenta de que las están suplantando hasta cierto tiempo después, dando plazo a que el ladrón haga estragos, sean del tipo que sean.

Algunos datos

En 2014, más de 17 millones de estadounidenses de 16 años o más (alrededor de un 7% de la población) fueron víctimas de algún tipo de robo de identidad, lo mismo que le ocurrió a casi la mitad de Pymes norteamericanas según las estadísticas de la Oficina de Justicia de los EEUU. En España, un estudio de ciberseguridad en los hogares realizado por ONTSI e INCIBE (dependientes del Ministerio de Industria, Energía y Turismo) ponía de manifiesto que casi el 50% de encuestados habían sufrido intentos de fraude online el año 2014, el 27% de ocasiones en forma de comercio electrónico, loterías, casinos o juegos online fraudulento.

Por lo que toca a las empresas, otro estudio (realizado por FireEye y la consultora Perre Audoin Consultants, en colaboración con Telefónica, HP y Resilient Systems) afirmaba que el 67% de las empresas europeas experimentó una brecha de seguridad entre 2014 y 2015 y el 100% fue atacada en algún momento.

Por último, un estudio Kaspersky Lab analizaba los ataques de malware sufridos por empresas a lo largo de 2015 daba más datos preocupantes: Un 58% de  ordenadores corporativos se vieron visto afectados por al menos un intento de infección por malware; Un 29% se vieron expuestos al menos una vez a un ataque a través de la Red; Un 41% de equipos empresariales se enfrentó a amenazas locales. Un último dato es aún más preocupante: Los TPV (terminales de punto de venta) fueron un objetivo clave de los ciberataques de 2015. Kaspersky Lab bloqueó más de 11.500 intentos de hackeo e identificó hasta 10 familias de software diseñadas para robar sus datos.

Como podemos ver, los datos son más que significativos y reflejan el grave fenómeno que suponen los intentos de hackeos y robos de identidad, tanto en el ámbito doméstico como el de las empresas.

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.